24.8.15

Benalmádena-Torrox-Nerja (2015)


Calle de Torrox

Mi semana de viaje, en gran parte recordatorio del que hice hace casi 40 años, comenzó en Benalmádena junto a buenos amigos. Recuerdo mi viaje a esta localidad malagueña cuando mi hermano Pepe y yo fuimos al Tívoli gracias al transporte gratuito que nos ofreció el amigo y compañero de oficina Fernando París. Dormimos en su coche. Y una noche de ese verano de 1974 o 1975, con 17 o 18 años (no recuerdo con exactitud) vimos un anuncio que indicaba “Aquarius”, y como nunca habíamos visto ese tipo de zoo de peces, nos lanzamos en su búsqueda. Al final, y después de recorrer calles desiertas de lo que parecía una urbanización, nos dimos cuenta de que el tal Aquarius no era sino un edificio de que formaba parte de un complejo urbanístico con nombres de signos del zodiaco.

Esta vez no he buscado tal construcción, entre otras cosas porque Benalmádena-Costa ha crecido mucho desde entonces. Tampoco he vuelto a visitar el parque de atracciones Tívoli, que tampoco me atrae, visto lo visto, como me ocurrió con su casa matriz de Copenhague.

El apartamento del amigo que me hospedó allí resulta muy agradable y luminoso, todo rodeado de un jardín con piscina y edificaciones de baja altura con muchas zonas verdes y arbolado. Allí hablamos de libros, filosofía y recuerdos. Dimos paseos y llegamos hasta Puerto Marina, donde comimos en buen restaurante italiano a la vista de muchos barcos, atracados o saliendo y entrando al embarcadero rodeado de edificios que se pueden calificar de “sandokanianos” por su pretenciosa estética ecléctica y pseudo-gaudiniana. Un verdadero homenaje al mal gusto.

Dos días después partí para seguir mi itinerario recordatorio. Me alojé en Torrox-pueblo, dónde, por el precio del hotel y su situación estratégica, creí que era ideal para mis fines.

El pueblo me pareció estupendo: bonito y limpio. Y el hotel rural (Al Andalus), gestionado desde hacía poco tiempo por una familia holandesa (creo), resultaba muy agradable. La pulcra localidad estaba ornamentada en algunas fachadas por azulejos que rememoraban su historia, además de señales que indicaban que forma parte de la “Ruta de Almanzor”, cuya existencia desconocía.

Ruta de Almanzor

Todo allí era tranquilidad, dónde parece haber una numerosa colonia de alemanes. Me chocó el que los nativos no te saludasen por las solitarias calles mientras sí lo hacían los extranjeros. En algunas tiendas de comestibles vendían higos chumbos (había muchas chumberas en los campos de los alrededores) y una vendedora ofreció uno gratis para degustarlo. Al verla pelarlo a mano, sin guantes, le pregunté si no pinchaba y me rebeló que sometidos al agua no lo hacían. Vi también una casa antigua  cercana al hotel (que lamentablemente no fotografié) dónde se ofrecían libros gratis en varios idiomas; me hubiera gustado charlar con quien la regentaba, pero la flojera que me dominaba esos días lo impidieron. Creo que pesó más mi necesidad de reposo o de liberarme de obligaciones.

En la plaza principal del pueblo, donde se encontraba su ayuntamiento, fue donde comí la mayoría de las veces, a pesar de que las sombrillas de las 4 o 5 terrazas no mitigaban suficientemente el sofocante calor (corroborado por los chinos de un bazar cercano que, para sorpresa mía entablaron conversación preguntándome de donde venía y al responderles me contestaron que habían trabajado en Córdoba y sabían de su calor). En fin, una “plaza dura” de esas que tanto se llevan ahora en Andalucía y en la que el segundo día empezaron a colocar unas estructuras de las que colgaron multitud de paraguas de diversos colores (algo parecido a los que se hizo en la calle Imágenes de Córdoba hace pocos años). Preguntando a los lugareños sobre el objetivo de la instalación, muchos titubearon y mientras unos decían que se trataba de una decisión del nuevo alcalde, otros opinaban que se trataba de darle color y sombra a la plaza. Fue curioso cuando estaba comiendo en la plaza y se levantó un  vendaval (de aire caliente, eso sí, y cayeron algunos paraguas al suelo, de modo que algunos nativos presentes se lanzaron a recoger esos paraguas como trofeo… incluso estuve tentado de comprarles alguno de ellos como recuerdo!…)

Almanzor entre sombrillas

En la misma plaza había dos esculturas: una dedicada al “Miguero” (que se me olvidó fotografiar) y otra a Almanzor. Por curiosidad pedí para comer uno de los días “migas de Torrox”, pero no fueron gran cosa; eran sosas y parecían grumos de harina cocidos y/o poco fritos adobados con poco chorizo y unos gajos de naranja. Los camareros de aquellas terrazas pecaban de una gran desidia y me dio la impresión de que hablaban más como los “granaínos” que como malagueños. Su desánimo, su fastidio en servirte, me recordó a los hosteleros almerienses y, sobre todo, a nuestra primera estancia en Las Alpujarras (Pitres) en los años 80, donde cada vez que solicitábamos una compra o un servicio todos se excusaban diciendo que ellos no se dedicaban realmente a “eso”. 

La visita a las cuevas de Nerja (otro de los objetivos de rememoración) resultó un fracaso, pues había una larga cola (casi de 1 hora) a pleno sol y con el calor reinante. Así que renuncié y me encaminé a Nerja para visitar el Balcón de Europa, del que tan gratos recuerdos guardaba.  El Balcón parecía no haber cambiado, con excelentes vistas a las estupendas calas de la localidad, aunque como novedad habían incorporado una escultura (de esas junto a las cuales las gentes gustan de fotografiarse) de Alfonso XII, quien visitó el lugar en 1885 y le dio nombre. El paseo o explanada junto al Balcón sigue siendo muy agradable, con muchas terrazas en una de las cuales, con ventiladores pulverizando agua, disfruté de una merecida cerveza. El casco antiguo lo encontré extenso y agradable, limpio y con calles entoldadas de triángulos blancos y muchas tiendas de todo tipo. La odisea fue el volver a encontrar el aparcamiento donde dejé el coche, y todo debido a una confusión (me temo que provocada) por su nombre. Estuve dando vueltas en un dédalo de calles hasta que un empleado de un taller mecánico me aclaró que existían dos parkings con el nombre de “Balcón de Europa” y que el que yo buscaba se apedillaba  “Carabeo”. En fin, que una vez encontrado y con los pantalones cortos bañados en sudor volví a Torrox-pueblo, donde, después de comer me refugié en el aire acondicionado del hotel.

Alfonso XII en el Balcón de Europa

Una de esas noches bajé a Torrox-Costa en taxi (9 €), donde se encontraba otro de mis objetivos pues fue allí donde pasé unos días en 1976. Aquello ha crecido enormemente, con un paseo marítimo extenso y muy animado. Pude acercarme al faro que recordaba y descubrí junto a él un mirador de hechura “calatraviana” que me pareció algo chirriante, aunque bajo su suelo de cristal rayado por las pisaduras se podía apreciar una antigua necrópolis (creo que romana) a pie de playa. Y ya de regreso en busca de un taxi descubrí la residencia o albergue de colonias donde en 1976 pasé tan buenos momentos con mi primo Pepe Álvarez, Flora y otra gente muy “salá”.

El calor, mi gusto cada vez menor por conducir, la apremiante necesidad de reposo y lo escaso del tiempo me hicieron desistir de otros lugares que tenía previsto visitar, como Salobreña, Almuñécar y Torrenueva, en la que me hubiera gustado volver a ver a mis amigos A. Suárez y Casi.

El último día incluso renuncié a visitar la cercana Frigiliana (que desconozco) y hacer allí la pequeña ruta de senderismo que ya tenía trazada por su Parque Natural. De modo que me quedé en Torrox relajándome y procurando estar al abrigo del calor.

Al día siguiente vuelta a Benalmádena para reencontrar a mis amigos, con quienes volví a Córdoba tras pasar la noche allí.

Regresar cuesta trabajo cuando lo has pasado tan bien, pero la compañía de esos amigos en el retorno resultó un bálsamo de cara a volver a la “Olla omeya”, según expresión de una buena amiga. 

He dejado testimonio del periplo en varias redes sociales (Instagram, Facebook…) Pero la mayoría de las fotos que hice se pueden ver AQUÍ.

15.5.15

Córdoba en mayo (domingo 10 de 2015)



Calle Imágenes.

He salido a hacer otra tanda de fotos de los atrapasueños que este año decoran la calle Imágenes. Allí me he encontrado con Goval y otros vecinos que continuaban su labor (aún no terminada) y recomponían los desperfectos sufridos por el vandalismo nocturno (ese incomprensible afán destructivo que parece haberse incrementado con la crisis).


Patio del palacio de los Villalones (Orive).

Después de prometer a Goval que subiré algunas de las tomas por si hay alguna que le sirva para tarjeta a editar este año, me he dirigido al palacio de Orive, donde se exhibe una colección de originales de carteles de la Feria de Córdoba de los últimos años. Esto me ha servido para penetrar en el patio de ese palacio de leyenda. El patio, con mezcla mudéjar enmascarada por el encalado, me ha parecido magnífico, con una luz tamizada por toldos blancos similares a los que estos días, previos al verano, van cubriendo las calles más comerciales de la ciudad. Mobiliario de sólida madera con estilo tradicional decoraba el  patio, además de ofrecer lugar de descanso a los visitantes. También había un panel en el que hacerse una foto poniéndole nuestra cara a La regadora, esa escultura de José Manuel Belmonte homenaje a los patios que se encuentra en la Puerta del Rincón


Casa neomudéjar.

He hecho las fotos, que engrosarán las imágenes de carteles de feria que se pueden ver en la enciclopedia wiki del Ateneo, y por la calle he fotografiado otros rincones, como la plaza de San Andrés con la portada del Palacio de los Luna y la deliciosa fuente que la precede. De regreso también he hecho una fotos de la casa neomudéjar que se enfrenta a la portada de la iglesia de San Andrés. Allí he tomado consciencia de los bonita que es Córdoba, y de lo amigable que resulta para el paseante. Esa mezcla de limpia sobriedad junto a la sensualidad de sus balcones floridos. Y eso a pesar de los cables, esa plaga que en Córdoba arruina tan bellas vistas. Las calles eran un continuo tráfico de gentes maravilladas.

He vuelto a la calle Imágenes por la laberíntica, solitaria y desconocida calle Cidros, para hacer otras tomas con distintos ángulos y luz.  Allí los vecinos continuaban su labor.


Guía con grupo en la plaza del Rector.

Al pasar por Santa Marina un numeroso grupo de visitantes atendía las explicaciones de su guía que, enarbolando una bandera azul los ha conducido luego hacia la plaza del Rector y los patios de Tafures nº 2 y Zarco nº 15.

Una maravilla de mañana. Una maravilla de ciudad.

19.4.15

Diez mujeres en la vida de Séneca... y más de libros



Ayer por la tarde acudí a la Feria del Libro para que el amigo Alberto Monterroso me firmase su última novela: Diez mujeres en la vida de Séneca, a cuya presentación asistí el pasado jueves no pudiendo quedarme hasta el final. 

Haciendo tiempo hasta el comienzo para las firmas, me di una ligera vuelta por la Feria. Allí hablé con Ana Rivas y Catina (de Fuentes Guerra) defendiendo su nuevo proyecto de La República de las Letras, inaugurado el día anterior en un agradable encuentro que me perdí. Más adelante Hisae Yanase y Antonio I. González me dicen jocosamente que me pusieron falta por no asistir a ese evento cuya invitación había recibido y en el que Hisae presentaba una exposición que quiero ver -y documentar- uno de estos días. Más adelante veo a la incombustible Herme a pie de mostrador de Títere. Luego el también asiduo amigo Manuel Patiño y sus artesanales Ediciones dePapel, que este año nos sorprende con “medicinas” para el alma (con su prospecto y todo!). De paso veo a la doctora y escritora Mª José Moreno que no sé si está presentado una nueva novela tras su entrañable Bajo los tilos; pero, por timidez, no me decido a saludar. Al igual que me pasa con Raúl Alonso, al que no conozco en persona pero que parece estar presentando libro en otra caseta.

Cuando estoy llegando a la caseta de firmas me encuentro con tres antiguos y apreciados alumnos, a los que hacía tiempo que no veía en persona (aunque hemos mantenido el contacto gracias a las TIC) y que están allí para lo mismo que yo: Adela, Antonio González, y Francisco José Molina (cuyo borrador de novela, lamentablemente, no he tenido tiempo de leer). Tres jóvenes que acabaron sus carreras pero a los que la crisis los ha golpeado con fuerza. Están trabajando y sobreviven, pero de ninguna manera en el trabajo para el que están altamente preparados. Francisco José emigrará en breve a Inglaterra porque aquí no encuentra empleo. Otra fuga de jóvenes valiosos.

En la caseta de firmas me encuentro con Alberto Rubio, que acude con idéntico propósito. Se nos une Antonio Suárez-Varela que va de paso.Tras las firmas y las fotos, hemos de desalojar la caseta porque llegan otros autores a hacer lo propio: casualmente se trata de Manuel García Parody y el amigo Manuel Toribio y su reciente obra Cuatro cordobeses para la historia,  a cuya presentación hace unas semanas tampoco pude asistir…

He echado de menos la caseta del amigo Óscar Morales (editorial Séneca), aunque recibí su invitación para la presentación del libro del también amigo Emilio Navarro: Castillos y fortalezas del valle medio del Guadalquivir.

En fin, que siga la fiesta de los libros (y no llueva!).

22.3.15

2 filósofos españoles

           
              

Recientemente hemos puesto en marcha unas tertulias filosóficas con gratos antecedentes. Un grupo de amigos, amigas, conocidos… acordamos reunirnos una vez al mes para charlar sobre un libro que nos interesase. Se trataba de evitar hacerlo en los brevísimos encuentros en medio de nuestro trabajo, o de nuestro ocio.

Como primer autor se eligió a un filósofo español bastante desconocido: George Santayana. Es cierto que, por razones familiares, se fue de España siendo niño y que su obra la desarrolló sobre todo en los EE.UU. y luego en su retiro italiano.  Pero sus raíces hispánicas (Ávila), de las que nunca renegó, son innegables. Y no deja de parecerme chocante el ninguneo que ha sufrido por parte de las autoridades españolas. Las de ahora y las del anterior régimen.

En el otro extremo se encuentra García Bacca, exiliado al que difícilmente se le ve en la nómina de los pensadores importantes de origen español.

Ambos me parecen extraordinarios. A ambos los he conocido accidentalmente. Como parece que suele ocurrir en España con sus personalidades y otras cosas. No creo pecar de chovinismo, pero me gusta conocer lo cercano. 

6.1.15

Comisiones históricas (Jaén Morente)





Comienza el año con obsequio de libro. El amigo Manuel Toribio me regala su última edición: una nueva e interesante entrega obra del historiador cordobés Jaén Morente, del que considero se está convirtiendo en máximo especialista.

El volumen recoge un capítulo de las “Comisiones históricas” del reinado de Fernando VI. Se trata de documentos referentes a Córdoba: “algunos papeles de la Colección Vázquez Venegas”.

Manuel Toribio lleva a cabo la introducción  y edición de la obra, que ocupa unas 90 páginas, y que al final incorpora un muy útil índice de términos.

El material publicado, inédito hasta ahora, se compone de un inventario detallado de documentos de la colección documental realizada por José Vázquez Venegas, canónigo de la colegiata de San Hipólito de Córdoba, a expensas del rey, para recopilar los documentos más importantes de los archivos tanto laicos (municipales, nobleza) como de los eclesiásticos (catedral, monasterios).

30.12.14

Viajes por el sur del Peloponeso



Este fin de semana acabo de terminar de leer este estupendo libro cuyo título es MANI. Viajes… y está escrito por Patrick Leigh Fermor. Me lo recomendó el amigo Fernando Penco, y me ha recordado mucho, naturalmente,  su libro sobre Tartessos.

De la obra me han gustado muchas cosas, además de la ágil y atrapante prosa en que están escritas sus 400 páginas. Para empezar el llamar la atención sobre una región de Grecia tan históricamente olvidada. También me ha gustado su alusión a Henry Miller (autor de El Coloso de Marusi), cuyo espíritu me parecía olisquear en la obra.

Imposible resistirse a la tentación de visitar aquella zona, con el mar y la contundente y rocosa tierra. Difícil resistirse a la historia de la región: espartanos, godos, bizantinos, eslavos, turcos, venecianos, románticos de la independencia griega…

Y unas impagables estampas de realidades pétreas y acuáticas, como sus montañas o las luminiscencias de las grutas marinas, tan ligadas a la mitología griega y a nuestro acerbo natural y cultural; porque, sin duda, una cueva natural en la playa mallorquina nos traslada irremisiblemente a aquellas grutas griegas donde nació Venus o se encuentra la boca del Infierno.

El libro me ha parecido un viaje en el tiempo y el espacio sobre aquella zona de Europa donde nació nuestra civilización. Una civilización, como otras, con sus luces y sombras, pero de la que somos irremediablemente herederos.

En fin, que el escrito de Fermor resulta luminoso, vitalista, estimulante… Aunque mejor leerlo que dejarse llevar por mis escuetos y torpes comentarios. Estoy seguro de que difícilmente nadie se arrepetirá.





23.12.14

Catastrazo





Cuando inicié este blog me hice la firme promesa de no hablar de política en él. Me parece que hasta el día de hoy la he cumplido, pero lo que me ocurrió ayer creo que trasciende el campo de la política. Y si no es así, casi me da igual. Porque han vuelto a meter la mano en mi bolsillo; y a fastidiarme otro poquito la vida. Y de eso va este blog: de la vida (la mía) …

En fin, que hace unos días recibí una carta del Ministerio de Hacienda, en la que se me anunciaba que el valor catastral de mi vivienda había sido “regularizado” y por ello debía ingresar una tasa de 60 €.

Cierto es que había oído hablar del “catastrazo” que pensaba perpetrar este gobierno de mangantes, corruptos, mentirosos e ineptos. El gobierno que no iva a subir los impuestos. Pero nunca pensé que me llegaría a mí, usuario de una vivienda de segunda mano que en su mayor parte todavía es propiedad del banco al que estoy hipotecado.

Pero, por lo visto, del catastrazo (otra fórmula de robo colectivo como el del rescate a los bancos) no se va a salvar casi nadie; al menos casi nadie decente, porque los de las tarjetas Black, los EREs y las PUYOLadas ya se sabe que no pagarán. 

Me dirijo a la oficina del catastro de mi ciudad, situada en el quinto pino (Centro Cívico La Fuensanta), donde ya el horario me vuelve a desconcertar: es lunes 22 de diciembre y el horario será de 10:30 a 15 horas. Para el día siguiente, martes 23 de diciembre, la cosa cambia: de 8 de la mañana a las 15 horas. De veras que no entiendo este baile de horas, ni el porqué la dichosa oficina la hayan situado en un sitio excéntrico y de pésimo acceso, cuando Hacienda cuenta con excelentes e inutilizados locales en el centro de Córdoba.

Llegué a la susodicha oficina temprano, aprovechando que tenía día de vacaciones y pensando que habría poca gente, pero con el caprichoso horario traté de aprovechar el tiempo desayunando en una pastelería cercana que descubrí llena de bellas caras y dando un paseo por ese agradable barrio obrero.

De vuelta a la oficina, me atendió un empleado joven que ante mis preguntas balbuceó que todo se debía a una ley existente desde 2005 pero que ahora había puesto en vigor el Sr. Montoro, ese Nosferatu nacional sin gracia que nos está vampirizando ora sí ora no.

Trato de explicarle al compungido oficinista que no entiendo por qué debe aumentar el valor catastral de mi vivienda, cuando sigue siendo igual que cuando la compré, según el notario sin “cargas ni gravámenes”.  El empleado hace una especie de puchero o mueca que interpreto con un “yo no sé nada”, “yo no fui”, “no tengo la culpa”, “me han soltado aquí solo”, “no me machaque, señor”, “perdóneme”… Y decido dejarlo tranquilo, porque supongo que tendrá días mucho peores, con personas desesperadas que no podrán tener la misma conmiseración que yo. El mismo oficinista me confiesa que esta “recalificación” afectará a la mayor parte de las viviendas de la ciudad.

Sin duda, tras la “revalorización” del calor catastral vendrá un aumento del IBI y del IRPF, tan propio del afán recaudador de nuestros gobiernos, sean de izquierdas o de derechas.

Y me marcho, casi sin indignación; convencido de que se trata de un robo más que debo aceptar estoicamente en este año de sablazos que anhelo termine pronto.

Cierto es que podía haber peleado, como me gusta aconsejar; podría haber hecho un recurso dentro de plazo y así, cuando menos, ganar tiempo. Pero la experiencia me ha demostrado que al final habré de pagar, luego de tantos quebraderos de cabeza y de esa pérdida de tiempo (trabajo blanco) y desgaste que supone la lucha infructuosa. Montesquieu hace tiempo que murió en nuestra democracia patria, si es que alguna vez nació. 

La falta de ilusión de que esto es una democracia, de que impera el derecho, salta por los aires a diario cuando nuestros gobernantes siguen actuando despótica e incontestablemente. Se esfuma ante la cotidiana comprobación de que los ciudadanos de a pie estamos indefensos antes los falsarios y filibusteros que manejan los resortes del poder.

Mientras regreso, y busco una oficina bancaria donde ejecutar la primera parte de este sacrificio, me vienen a la mente el mentado Montoro y sus amiguetes de Bankia o Gürtel, quienes estarán riéndose de los ciudadanos/paganos que apechugamos con todas sus imposturas financieras, religiosamente, mientras ellos derrochan nuestro dinero en tarjetas de crédito BLACK, amantes o dietas del Parlamento.

Sin embargo, me alejo casi feliz en la mañana fría y soleada por entre las calles de este alegre y pulcro barrio obrero que empieza a despertar, y que, por suerte, no se parece en nada a la podredumbre que mora en el corazón de España.


La imagen está tomada del blog: Economía a lo claro



17.12.14

La huella de la biología en las religiones antiguas (y IV): EL APRENDIZAJE





Sin pretender ser exhaustivo en este tema, como hemos tratado en los tres anteriores, citamos algunas afirmaciones de Burkert en su obra, en este caso relativas al aprendizaje:

  • “…Las experiencias de la infancia tienen un papel decisivo en el desarrollo de la personalidad” (página 61).
  •  “La repetición es un factor crítico en al aprendizaje, y en el ritual es fundamental” (pág. 62)
  •  “Todos los animales superiores está programados para aprender de sus mayores” (p. 62)
  • Al igual que “en los animales se han estudiado formas de aprendizaje por ansiedad” […] “ En muchas civilizaciones la enseñanza se realiza habitualmente mediante la amenaza y el maltrato, y no hay quejas sobre ello. Esto hace pensar en ceremonias de iniciación exóticas” (p. 63) [Como la circuncisión en el pueblo hebrero, luego explicada en la página 95].

AVISOS:
1)      Las negritas son nuestras, y solo para centrar el tema de la cita.
2)      Para no convertir este blog en “monográfico”, las glosas de este jugoso libro continuarán en FACEBOOK, en el apartado NOTAS de mi página en esa red social: https://www.facebook.com/rafaelji/notes


8.12.14

PARS PRO TOTO (La parte por el todo). La huella de la biología… III



Continúo con otra entrada referida al libro de Walter Burkert La creación de lo sagrado. La huella de la biología en las religiones antiguas. Es la tercera y el asunto al que principalmente se refería mi amigo Molón Suave en su blog.

Se trata de que (a menudo) nos vemos obligados a sacrificar la parte (una parte de nosotros) por el todo (la vida). La castración ritual puede ser un buen ejemplo de esto; y si queremos una prueba en la biología, ninguno más claro y cotidiano que el de las lagartijas, que no dudan en desprenderse del rabo para deshacerse de su perseguidor o depredador.

En fin, que la renuncia, a veces, nos permite sobrevivir.

Otro ejemplo que nos ofrece el autor del libro es el caso de Aristides, a quien un dios se le apareció en sueños para avisarle de su muerte en el un plazo de 3 días (página 73). Pero el dios le avisó la forma de evitar tal designio: realizar una serie de ceremonias… “y cortar una parte del cuerpo con el fin de salvar el todo”. No obstante, el dios, benigno, permitió algo sustitutivo para este trabajoso o violento sacrificio: dedicarle el anillo que llevaba. Y esto último nos remite a una obra más moderna como es El Señor de los Anillos, con la renuncia que debe hacer el héroe al final, que se asemeja a versiones anteriores de la Odisea (pág. 76).

El autor sigue abundando en ejemplos, como este tomado de James George Frazer: “En Tonga, en las Islas Friendly, era práctica común cortar un dedo o un pedazo de dedo como sacrificio a los dioses por la recuperación de un pariente de mayor rango que estaba enfermo”. O como las “mujeres hotentotes y bosquimanas cortan una sección del dedo de su hijo, especialmente si un niño anterior había muerto” para proteger la vida de este segundo hijo (p. 77).

En algunas de las famosas cueva paleolítica hay impresiones de la manos de personas que aparentemente trataban de entra en contacto con lo sagrado o de dejar una marca de su presencia. En una cueva algunas de esas manos están claramente mutiladas, y se ha supuesto que ya en esa época había algún tipo de sacrificios de dedos”. Un ritual que por lo visto ha sobrevivido hasta el siglo XX.

Sin embargo, parece que a partir del IV milenio A.C. los objetos de arcilla encontrados “muestran que ya entonces los dioses eran suficientemente benévolos para aceptar sustitutivos, como Asclepio hizo con Aristides. En la India, después de la prohibición del ritual por el gobierno británico, en ocasiones concretas la gente cortaba ceremoniosamente secciones de dedos hechos de masa, cumpliendo así con el ritual mediante el simbolismo” (pág. 79).

Y más modernamente “En nuestra civilización es común el consejo de dejar que el asaltante se lleve la cartera antes que correr el riesgo de recibir una puñalada o un balazo, arrojar por la borda parte de la carga de un barco durante una tormenta era una práctica común […]

Arañas que tienen patas que se rompen con facilidad, aves que puede “pelarse de terror”, zorros que se cortan con sus dientes la pata presa en una trampa, etc. son claros ejemplos de cómo “La perdida menor se compensa con el simple hecho de sobrevivir” (pág. 81).

22.11.14

La huella de la biología en las religiones antiguas II: EL CUENTO (Las Historias)


"Lo que mueve a las personas [...] son las historias" afirma nuestro autor en la página 107 de su obra. Y más adelante continua: "El saber personal acerca de la vida adopta generalmente la forma de una historia [...]" Y esto me trae a la memoria el gusto de los irlandeses por las historias, cosa que he podido constatar en libros y películas.

Más adelante, Burkert continua afirmando que "El cuento es la forma a través de la cual una experiencia compleja se vuelve  comunicable" (el subrayado es mío).

Y para reafirmar la importancia de "las historias" escribe que "[...] la tradición de una civilización [...] estaba codificada principalmente en historias" (página 108).

17.11.14

La huella de la biología en las religiones antiguas I




En abril de 2012 el amigo Molón Suave publicó una entrada en su blog titulada “Cuando fuimos monos”. Una interesantísima exposición que leí con fruición-admiración y que me llevó, en el verano de ese año, a leer el libro al que aludía: La creación de lo sagrado. La huella de la biología en las religiones antiguas. Su erudito autor, Walter Burkert, es filólogo y profesor de historia de la religión y filosofía griega en la Universidad de Zúrich. Escribe sin ningún tipo de sectarismo, con la neutralidad y el desapasionamiento de un auténtico científico; en este caso, social. Y lo hace con amenidad.

Desde el verano de ese año, me lancé a leer la obra, cosa que coroné en poco tiempo dada, como ya he dicho, su lenguaje ameno y lo inusitado del tema. Luego, me he dedicado a releerlo, anotarlo y estructurar las notas. Prometiendo a mi amigo, en repetidas ocasiones, que tenía(mos) que hablar de él.

Y por fin cumplo mi palabra y me pongo manos a la obra. Aun dudando todavía de la forma en que lo haré: pues si lo llevo a cabo en mi blog corro el riesgo de que la cosa se convierta en algo tremendamente largo y, por ende, aburrido; con numerosas entradas sobre el mismo tema. También he pensado en ir escribiéndolo en Facebook, pero allí todo es flor de un día.

De todas formas, me lanzo ya (¡que es hora!) y veremos como sale la cosa. Para empezar, algunas frases significativas del libro:


SOBRE EL LENGUAJE:

“un aparato fonador que no existe en los chimpancés y es dudoso que existiera en el hombre de  neanderthal […] Además , el lenguaje […] ha llegado a ser una de las más importantes condiciones para la supervivencia en nuestros sistemas sociales…”]  página 44).

“El arte es desconocido por los demás primates… el arte significa “hacer especiales” ciertos objetos…” (pág”. 45)


SOBRE LA RELIGIÓN

“Homo sapiens sapiens […] homo religiosus”  (p. 46)

“La religión como medio efectivo […] surgió como una forma de obtener una ventaja sobre otros que no participaban en ella…”


SOBRE RITUALES Y TABÚES

“El ritual refleja un estado de comunicación preverbal […] más antiguo que el lenguaje […..] con analogías con ciertos comportamientos animales…”

“El tabú del incesto es prácticamente universal […] la marca misma de la cultura (p. 48) …incluso en la mayoría de animales superiores.”




16.10.14

Mi siglo (de Günter Grass)





Recientemente terminé de leer el libro Mi siglo, del escritor alemán Günter Grass, autor de la famosísima obra (luego película) El tambor de hojalata. Son cien relatos cortos (unas cuatro páginas de media) sobre todos y cada uno de los 100 años del siglo XX; si bien (tal vez por deformación profesional) me ha decepcionado que la cronología de los relatos abarque desde 1900 a 1999, puesto que, en rigor, el siglo XX va desde 1901 al año 2000. Pero el autor no se pilla los dedos y titula su libro “MI SIGLO” y sin duda habla de 100 años.

Comencé a leerlo con fruición, sin reparar en que la edición (Punto de Lectura) incluía un índice con el nombre dado por el autor a cada uno de los capítulos o relatos sobre cada año. Así que, ignorante de tal índice, y con el mero propósito de aclararme a mi mismo el asunto del que principalmente, trataba cada año o relato, les fui poniendo un título significativo.

Cuando, después de la lectura del libro, y tras inspeccionar todas las páginas del volumen, descubrí el índice del autor, me lancé a comprobar la coincidencia entre sus títulos y los que yo había improvisado con fines prácticos o nemotécnicos. Entonces descubrí que solo habíamos coincidido en dos de ellos: el correspondiente a 1951, que yo he marcado como “Volkswagen” y el autor como “Distinguidos señores de la empresa Volkswagen” y el de 1994, que yo resumí como “Dama de Piedra” y Grass lo llama “Dicen que soy dura como una piedra”.

Ahí va mi propuesta de lista de relatos. Si alguien quiere la original del autor, no tendré inconveniente en reproducirla aquí.

1900. Boxers
1901. Postales
1902. Sombreros
1903. Fútbol
1904. Mineros?
1905. El casco del káiser
1906. Submarinos
1907. Discos de gramófono
1908. Liebknecht
1909. Carrera ciclista
1910. Cañón Gran Berta
1911. Flota alemana
1912. Muerte en el hielo (poetas)
1913. Gran monumento
1914. Jünger/Remarque (2 p.v. sobre la Gran Guerra)
1915. Jünger/Remarque II
1916. Jünger/Remarque III
1917. Jünger/Remarque IV
1918. Jünger/Remarque V
1919. Mujer revolucionaria
1920. Ferrocarril alemán unificado
1921. Bailes
1922. Complot
1923. Inflación
1924. Zeppelin
1925. Radio
1926. S.M.I. tala árboles en Holanda
1927. Bailes (II)
1928. Hijos...
1929. Automóvil "La rana verde"
1930. Boxeadores
1931. Camisas pardas
1932. Oficina del paro
1933. El pintor
1934. El anarquista
1935. Autopista
1936. Olimpiadas
1937. Alcázar de Toledo
1938. Cristales rotos/Muro
1939. Corresponsales de guerra I
1940. Corresponsales de guerra II
1941. ¿Y si...?
1942. Bombardeo (¿de Colonia?)
1943. Gueto de Varsovia
1944. Deutschland uber Alles!
1945. 1962 y... Argelia?
1946. Berlinesas desescombradoras
1947. Ladrones de carbón
1948. Nueva moneda
1949. Lingüistas RDA/RFA
1950. Carnaval de Colonia (o "Contra Adenauer")
1951. Volkswagen
1952. Televisión
1953. Piedras contra tanques
1954. Puskas
1955. Refugio antiatómico
1956. Dos poetas
1957. Cascos de guerra
1958. Hermanas Kessler
1959. Feria del libro
1960. Adidas/Puma
1961. Pasar al otro lado del muro
1962. Celda de cristal
1963. Filarmónica
1964. Campos de concentración
1965. SPD
1966. Vietnam-Heidegger
1967. Celan-Heidegger
1968. Contradicciones del 68
1969. Guardería de izquierdas (“niña problemática”)
1970. Odioso canciller alemán
1971. Aborto... y propaganda ("política")
1972. Baader Meinhoff I
1973. Crisis del petróleo
1974. Partido de fútbol RDA/RFA
1975. Encuentro de escritores RDA/RFA
1976. ¿Escritores espiados? 
1977. Baader Meinhoff II
1978. Punkies
1979. Aeróstatas
1980. Boat people
1981. Okupa (entre Cruces de Hierro)
1982. Las Malvinas
1983. Reunión de cómicos (Kabaret)
1984. En Verdún
1985. Tesis (calle de los Tilos, serie)
1986. Setas (Chernobil)
1987. Theodor Fontane
1988. Estado de los bosques
1989. Neumáticos de invierno (Caída del Muro)
1990. Victoria de la CDU (o "el droguero")
1991. Guerra de Irak
1992. Espionaje en familia
1993. Cabezas rapadas (xenofobia)
1994. Dama de Piedra
1995. Love Parade...
1996. Clonación I (o "por Italia")
1997. Clonación II (preocupaciones futuras)
1998. Pedos de lobo (elecciones)
1999. Cachubos

Imagen (portada del libro) tomada de Ediciones Alfaguara.





12.10.14

Blog/FB... (Reflexión)


En mi trayectoria on line, he reparado en que mi participación en la red social FACEBOOK ha podido influir en la visible disminución de actividad en mi blog. Y no me extraña, porque la inmediatez  de FB, y su “frescura”, atacan directamente a los blogs, que surgieron en otro momento donde apenas tenían competencia.

Me paro a pensar si blog personal y FB son compatibles. Intento armonizar operatividad, rapidez, funcionalidad (FB), frente a reflexión y sosiego (blog). Pero no acabo de tener claro si es necesario mantener ambos.

Sin duda el blog se presta mejor a pensamientos más elaborados, a la reflexión pausada y temas menos inmediatos. Pero, a las velocidades de vértigo a las que vivimos hoy (propiciadas por las nuevas tecnologías), ¿Quién se para a reflexionar? ¿cómo competir con un medio tan ágil como Facebook que, además, añade imágenes? ¿sucumbiremos a la inmediatez o la serena reflexión seguirá gozando de su lugar?

Al terminar de escribir esto, había llegado a la conclusión de  que los blogs (personales) debían encontrar su lugar o desaparecer. Y sin embargo, ayer mismo, me topé con un artículo de Enrique Dans en el que señala la caída de FB que se ha iniciado en EE.UU….

Imagen tomada de: J E Tutoriales.




3.9.14

Berlín 2014


Palacio de Charlottenburg

Llegamos al hotel Alexander Plaza de Berlín bien entrada la noche y, tras dejar nuestras maletas en la habitación, salimos en busca de un lugar donde cenar algo. Gracias a las indicaciones que nos dieron en la recepción del hotel, encontramos un kebab cercano a Hackersher Markt. Allí unos jóvenes españoles nos echaron una mano a la hora de elegir.

El primer día pleno en la capital alemana estaba dedicado a los museos: primero el de Pérgamo, que al parecer permanecerá cerrado durante 4 largos años. Síntomas de esta clausura los pudimos apreciar en el cierre de alguna sala y el embalaje de algunas piezas expuestas en el interior del santuario.

La puerta de Isthar, la entrada el Mercado de Trajano, los relieves mesopotámicos, el palacio omeya…una auténtica borrachera de buen arte; de obras cimeras en la Historia de la Humanidad. Un lujo.

Al salir pasamos por una construcción neoclásica hoy dedicada a las víctimas de la guerra, con un diseño interior cuadrangular pero que imita al Panteón romano. En su centro una Piedad moderna que apreciamos. Luego pasamos ante la fachada de la universidad Humboldt para llegar a una gran plaza donde encontramos el monumento a Schiller. En un lateral de esa plaza aplacamos sed (y luego apetito) en la recomendada cervecería bávara Agustiner.

Por la tarde nos dirigmos a la plaza Potsdam y al Kulturforum, donde accedemos a la Pinacoteca (Gemäldegalerie)  y  apreciamos el audaz edificio de la Filarmónica. A la salida del museo tenemos también la oportunidad de  ver el edificio diseñado por Van der Rohe para la Nueva Galería Nacional. Allí no puedo echar fotos porque  se me ha agotado la batería y me he dejado la de repuesto en el hotel. El edificio de Van der Rohe está arropado en su exterior por esculturas modernas: Chillida, Calder… pero ¡mi gozo en un pozo!

El gracioso muñeco de paso de peatones en Berlín Este

El segundo día volvemos a la Isla de los Museos, esta vez para visitar el Altes y el Neues (Nefertiti) Museum. Y por la noche nos trasladamos al barrio de Kreuzberg, donde comemos en una buena taberna llamada Max und Moritz y luego tomamos una copa en uno de los sitios más kitsch de la kitsch Alemania que hemos visto, concepto sobre el que después opinamos y teorizamos alegremente. Nos sorprende que haya muchos españoles, por todas partes….

En la jornada siguiente nos trasladamos en tren a Potsdam, con tan mala fortuna que llegamos hasta la ciudad de Brandenburgo, que no podemos visitar para poder volver a nuestro destino original. Y es que esto de las estaciones automatizadas está muy bien para los paisanos, pero mal para el turista que tiene que sacar un billete siguiendo las opciones de la imperturbable máquina.

Llegados por fin a la Versalles berlinesa, recorremos sus jardines pero no podemos visitar el palacio de Sanssouci porque, a la hora que es, se han vendido todos los tickets. Es hora alta y tenemos la suerte de tropezar con un estupendo lugar donde comer que me recuerda a la película Deliciosa Martha. Una pequeña recompensa en un día en que los hados no nos fueron muy favorables. Por la tarde recorremos la arquitectura moderna junto al Spree hasta llegar al Bundestag y la Puerta de Brandenburgo.

A la mañana siguiente nos desplazamos hasta Charlottenburg para visitar su palacio. De paso hacia allí contemplamos un edificio destacado de la arquitectura moderna de finales del siglo XIX o principios del XX, y un cartel del Circo Krone, que me recuerda al barrio de Santa Marina. En el palacio pago 3€ por el derecho a hacer fotos, pero cuando leo la autorización resulta que las tomas no se pueden publicar y son exclusivamente de uso privado. Visitamos el palacio, recorremos sus jardines (versión “mini” de los de Versalles pero con tabaco ornamental), entramos en el Belvedere (con su atosigante colección de vajillas) y finalmente vemos el Mausoleo, de líneas tan clásicas.

Dresde

Por la tarde nos trasladamos en un austero tren (con compartimento para 6) a la ciudad de Dresde. Para ocupar nuestras plazas, que hemos tomado la precaución de reservar, debemos desplazar a dos jóvenes con mochila refugiadas allí. Damos gracias por haber hecho la reserva no sin compadecernos de las jóvenes, aunque nos amparamos en nuestra edad y cansancio; en fin el papel inverso que otras tantas veces, en otros tiempos, hemos sobrellevado. Llegamos a Dresde pasadas las 9 de la noche, son la suerte de que el hotel (Intercity) se encuentra enfrente de la estación. Allí nos reciben y nos proporcionan un billete gratis para todos los transportes públicos en nuestros días de estancia. Tras alojarnos cogemos un tranvía que nos lleva a un desértico casco histórico, hecho que no deja de sorprendernos porque es verano y se trata de una ciudad que tiene 400.000 habitantes. Por suerte encontramos vida en una calle a la que, a partir de ese momento y por analogía con Córdoba, denominamos “calle Deanes”. Nos establecemos en la terraza de un restaurante australiana denominado “Ayers Rock”, donde disponemos de mantas y estufas cabeceras para combatir el fresco. Junto a este establecimiento hay otro restaurante español que anuncia tapas y que visitaríamos la noche siguiente.

Por la mañana del segundo día en Dresde visitamos el  Zwinger, donde saco muchas fotos. Luego recorremos la ciudad, tomamos una cerveza con vistas al Elba y acabamos comiendo en un interesante restaurante-pastelería en un edificio de estilo neoclásico donde volveríamos el día siguiente. A las 15 horas tenemos cita para visitar la ópera (la 2ª más importante después de la Escala de Milán) y resulta ser algo sosa a pesar de la guía que pone todo su interés en explicárnosla en inglés (of course!).

En Alemania los gorriones entran en las cafeterías

La mañana del día siguiente la dedicamos al principal atractivo de esa ciudad completamente devastada por la guerra: la Madonna Sixtina, de Rafael. Aunque enseguida comprobamos que esa obra está acompañada de multitud de obras maestras. Y así disfrutamos de los Cranach, Rubens, Rembrandt, Vermeer, Tiziano, Botticelli, Ribera, Velázquez… y tantos otros. Una colección no demasiado extensa pero de un gusto excepcional. Incluso descubrimos una pintura española tal vez procedente de Córdoba. A la salida volvemos a comer en el restaurante del día anterior, adonde acudimos a recoger un sombrero extraviado. Pedimos, para compartir, lo que creíamos era un “codillo” (plato típico) por emulación respecto a una pareja de ancianos que teníamos cerca, comentando como éstos se reirían de nuestra endeblez porque ellos se habían zampado sendos platos. El codillo resultó ser una especie de “gran flamenquín” compuesto por una envuelta de hojas de col bien doradas y un rellenos de carne picada, regado por una suave y estupenda salsa; en resumen: exquisito, aunque de nombre irreproducible. Luego nos esperaba “a relaxing” paseo en barco por el Elba. Y verdaderamente que fue no solo relajante, sino francamente aburrido en sus casi 90 minutos de duración. Como terapia no debe estar mal. Por suerte pudimos adelantar nuestro tren de vuelta a Berlín, donde llegábamos pasadas las 19 horas. Estábamos decididos a ir a un club de jazz a escuchar música en directo, y así lo hicimos, pero nuestros horarios mediterráneos no contemplaban la posibilidad de que próximas las 23 horas todo estuviese acabado. Tomamos nuestra copa disfrutando del amplio local, su ambiente y la música enlatada y retornamos al extraño hotel que nos correspondió en esta segunda etapa en Berlín.

El día siguiente fue de despedida y viaje. Desayunamos en nuestra cafetería predilecta (cuyo nombre no tenemos claro) y hicimos un recorrido somero aunque distante: Potsdam Platz y alrededores (Sony Center, Filarmónica, muro de Berlín…), monumento a las víctimas del Holocausto, otra vez  la puerta de Brandenburgo y nuevamente Lustgarten. Luego un taxi nos llevó al austero aeropuerto de Berlín donde seguimos nuestro traslado a España y a la rutina. Estupendo viaje.



FOTOS  SERIAS  AQUÍ, AQUÍ, AQUÍ Y AQUÍ

16.8.14

Williams y Bacall (In memorian)



El pasado martes tuvimos noticia de la muerte de dos grandes actores. Dos enormes estadounidenses a los que admiraba y quería: Robin Willliams y Lauren Bacall. Parece que Williams se suicidó (ahorcado) porque atravesaba una fuerte depresión tras combatir la adicción al alcohol y las drogas. Bacall ha muerto por su edad, seguramente con la misma serenidad que siempre acompañó su elegante y sencilla belleza.

No se trata de sobrevalorar sus muertes cuando muere tanta gente a diario, tan valiosa, sean o no famosos, porque la vida es lo más preciado que tenemos y en estos días las guerras se han intensificado. 

Pero en concreto estos dos actores tenían un gran valor o, al menos, lo tenían para mí. Sin conocer sus vidas demasiado de cerca (no con la cercanía de las revistas del corazón) eran, a mi parecer, excelentes personas además de profesionales reconocidos universalmente por su gran talla. Personas con  talla ética que han dado la cara cuando tenían la mar de fácil mirar hacia otro lado. Y eso es de agradecer, y es una lección en este podrido mundo en que Don Dinero impera, trátese de la ideología que se trate.

Inefable Williams en sus papeles de El club de los poetas muertos, El rey pescador, Jumanji… Siempre sospeché que su mirada de los momentos álgidos era algo más que una interpretación. Este hombre lo vivía, lo experimentaba; esa mirada vidriosa y vibrante de emoción y melancólica alegría… Eso no se interpreta: se vive. Y es aquí donde está la cima de los grandes actores; y a lo mejor (o “peor”) por ese motivo muchos acaban mal. Vivir sentimientos intensos y elevados tiene su coste, como venimos sabiendo desde la antigua Grecia. No me puedo explicar de otro modo que un profesional de su talla y una buena persona (porque su rostro “no engañaba”), puede ser víctima del alcohol y las drogas. Le echaremos de menos, más como persona entrañable que como magnífico actor. 

Muy distinta desde el punto de vista personal ha sido la trayectoria de la divina Bacall, ese tipo de persona que es tan mito que a veces uno cree que hacía tiempo que había muerto. Pero ahí ha estado, ahí ha seguido, desde sus tiempos gloriosos  (y luchadores) de los años ’50 y ’60. Sin escándalos, pero siendo la primera contra la Caza de Brujas, en un momento en que un actor se lo jugaba todo; y cuando decimos todo, queremos decir “todo de todo”; no como ahora, que cualquier famosillo recula cuando desde Hollywood le llaman la atención por haber firmado un inofensivo manifiesto.

De Bacall, además de su talante de luchadora, me llama la atención su modestia, porque la hemos podido ver haciendo papeles secundarios, ya bastante mayor, incluso en una película española de bajo presupuesto (cuyo título no recuerdo pero que su joven director, mallorquín –creo recordar- afirmó que se podía titular "Las otras" en clara alusión al famoso film de Amenábar). Esta señora siempre aparecerá en mi recuerdo como lo que ha sido. No se me olvidará junto a Bogart encabezando la marcha contra el macartismo. Ni su belleza; ni la mención en una canción de Peor Imposible, ni a Terence Stamp imitándola espléndidamente en Priscilla… La antítesis, en fin, del repugnante Ronald Reagan.

La fotografía de Robin Williams procede de Que.es  y la de L. Bacall  del diario Deia

31.5.14

Viaje a Tartessos



Ayer tarde, y frente a una magnífica bahía de Málaga (Malaka o Mainake...) terminé de leer el libro que da título a esa entrada. Si su lectura se ha prolongado tanto no es debido al interés de la obra, ni mucho menos al estilo ágil y ameno de su autor. Solo al poco tiempo de sosiego de que dispongo y con el que tanto me gusta disfrutar de mis lecturas. 

Como tengo pensamiento disperso, cuando algo me interesa de un libro marco las hojas doblando su esquina. Con este libro calculo que he doblado casi la mitad de sus 318 páginas. Tan sugestivo me ha resultado.

Sin duda tengo que repasarlo y subrayarlo. Pero muy a menudo me hubiera gustado poder disfrutar del lujo de tener enfrente a su autor, e ir preguntándole…

Conozco directamente a Fernando desde hace muy poco, a pesar de ser vecinos. Y desde que lo conozco, no solo ha confirmado todas mis expectativas, sugeridas por buenos y comunes amigos, sino que las ha rebasado ampliamente. Como todo el mundo pudo comprobar cuando este invierno nos guió en la visita al Museo del Cobre de Cerro Muriano que dirige.

Fernando es todo generosidad, sabiduría y modestia. Y escribe de muerte. Envidiable  la agilidad, precisión y riqueza léxica de su escritura.

Pienso que a veces podemos tener mala suerte en la vida, pero al mismo tiempo esa vida nos otorga buenos amigos. Conmigo la vida ha sido generosa en este sentido. Fernando, y otros Fernandos, Pepes o Toñis, son amistades que atesoro.

Y, volviendo al libro, que nadie espere un libro de viajes al uso. Se trata de un viaje a lo largo del tiempo, de la Historia. Un viaje cultural e interior, si se me permite. Un reto. Pero si quieres olisquear un trozo de atún recién cocinado, o sentir el sempiterno sol de Creta en tus espaldas o disfrutar de una bahía donde los fenicios arribaron hace casi 3000 años, este es tu libro. Porque nadie viaja si no deja su mente abierta.

14.4.14

Venancio Blanco en la Diputación



Ayer volví a visitar la exposición de esculturas de Venancio Blanco en la Diputación. Con mi cámara. He tratado de tomar vistas desde todos los puntos de vista interesantes. Creo que en estas obras se puede apreciar todo el valor del cubismo; casi la culminación de la aspiración del viejo arte egipcio de integrar todos los lados de una figura en una imagen única.

Girando alrededor de las obras he disfrutado de las distintas visiones, siempre contundentes o dinámicas, a pesar del uso del hueco. A veces siluetas, a veces detalles que pueden pasar desapercibidos. Lados abstractos juntos a otros muy bien definidos. Eso es lo que podemos disfrutar rodeando cada obra, en general de pequeño tamaño.

Predomina la temática  taurina, tan cuestionable (amigos tengo partidarios y contrarios a esta tradición). También una abstracción de título musical. Un cisne, mujeres, una reina, un pastor… Y el brillo y la luz de las superficies casi nunca lisas. Bronce, bronce, bronce… Y yo que había acudido buscando la luz que había el día anterior: la del nublado. Pero me topé con un contraste duro en el patio, que increíblemente actuaba de forma mágica sobre las obras, cambiando colores, reflejos, texturas a cada paso…

Esta muestra tiene otra parte de obras religiosas que se exhiben en Orive y que sigue la misma tónica. Allí me llamó la atención la (barroca) escenografía de la Santa Cena y por supuesto el realista Cristo en madera. Y ese siempre sorprendente marco que es la sala conventual.

Aconsejo visitar la exposición (abierta  hasta el 27 de abril) y dejarse llevar por lo que nos sugieren las formas y los reflejos; sin someter todo a la razón. Hemos de aprender a disfrutar del arte.



MÁS FOTOS PINCHANDO AQUÍ


2.3.14

Microteatro: Adolescencia…



El viernes 28 de febrero tuve la ocasión de asistir a una sesión de “microteatro” (creo que se llama así…); una actuación en la habitación de un piso con solo 10 o 12 espectadores.

Principalmente fui porque el actor (Juan Diego Calzada) es un apreciado y antiguo alumno que se dedica al arte de Talía y Tespis. Ya el año pasado pude presenciar su trabajo en el Teatro Góngora actuado con VÉRTEBRO TEATRO, la compañía de la que formaba parte, en su obra Oro, petróleo y escarcha… Obra por otra parte pionera de crowdfunding en Córdoba. Sin embargo, me fue imposible asistir a su trabajo en solitario EMOTICONOS, que se de desarrolló en noviembre.

Adolescencia es una obra autobiográfica. Se subtitula “Mi fiesta del pijama”, término que hube de consultar a mi hija. En fin, el autor, en la intimidad de su cuarto, nos desvela aspectos significativos de sus adolescencia en una mezcla de imágenes, música, texto y voz propia, con las Spice Girls como tema de fondo, todo trufado de sorpresas y espacios en blanco (o en rosa) para reflexionar.

En cuanto a mí, por momentos me sentí como un extraterrestre, pues con diferencia fui el de mayor edad de los presentes. También temí el “tener que participar” en la obra. Aun así, la sangre no llegó al río y todos salimos contentos y enriquecidos de una sesión que para muchos/as se hizo corta.


17.2.14

Reivindicando Cerro Muriano



Hoy hemos tenido la suerte de visitar el Museo del Cobre de Cerro Muriano de la mano de su director, Fernando Penco Valenzuela, persona de una talla humana y profesional verdaderamente encomiables. Un privilegio el gozar de sus conocimientos, entusiasmo y amistad.

Las jugosas explicaciones de Fernando se han visto enriquecidas por los conocimientos de otros participantes en la excursión. El tiempo atmosférico nos ha respetado y el paisaje era espectacular. Una jornada redonda.

Me he quedado fascinado por cómo los romanos, con sencillas técnicas, ya explotaban intensamente los yacimientos mineros de esta localidad. Y como los ingleses, en pleno siglo XX, hubieron de marcharse “vencidos” por el agua; tan simple y primordial elemento.

Durante el recorrido han surgido interesantes temas colaterales sobre los que se ha hablado: la importancia de Cerro Muriano como único lugar minero que goza de protección oficial en la provincia de Córdoba, la importancia que tuvo Peñarroya cuando producía un destacado porcentaje de plomo del mundo, la trágica historia de Sexto Mario, el romano que explotaba las minas de Sierra Morena, la discutida foto de Capa con el miliciano muerto, las potencialidades de la vía férrea, que se lucha por recuperar…

Ya en el restaurante local en el que hemos puesto punto final a la jornada, nos ha sorprendido su maitre, que al preguntar sobre el motivo de nuestra visita a C. Muriano se ha entusiasmado y nos ha ilustrado con una reciente tesis doctoral sobre sus minas y otros datos interesantes de sus amplios conocimientos al respecto.

Mi reflexión después de la jornada no puede ser otra que admirarme del enorme valor turístico de C. Muriano; un potencial arqueológico y cultural  nada desdeñable. Otro tesoro a tan solo 15 minutos de Córdoba. 

En fin, que creo que es hora de que Cerro Muriano deje de ser conocido solo  por cuestiones militares. Como también pienso en tal vez sería conveniente que Cerro Muriano consiguiera su independencia como municipio, porque el pertenecer a los de  Córdoba y Obejo me temo que lo mantiene encajado en un nefasto “limbo”.