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17.10.20

MEDITERRÁNEO (S)


He vuelto a ver esta película que hace tiempo disfruté en un cine de verano cordobés. Ahora ha sido gratis por Youtube en versión original subtitulada en inglés.


Nuevamente me ha resultado muy grata. Entre otros cosas porque recoge el espíritu de los pueblos que, a lo largo de la Historia, han vivido cerca de sus orillas.


La luminosidad, la alegría de vivir a pesar de las adversidades de la existencia… Nada que ver con el cine centroeuropeo, nórdico o estadounidense, tan reconcentrados en sus reflexiones y tormentos personales, individuales, tristes; tal vez debido a su oscuro clima; no le quito valor a este cine ni a su literatura, porque la reflexión, la reconcentración, es también importante en la vida humana. Un complemento necesario a la sensualidad de lo mediterráneo.


He leído mucho sobre este mar; sobre la koiné que ha venido existiendo desde hace más de 5.000 años. Escritores como Durrell, Camus o Henry Miller se han ocupado de captar mejor que yo sus esencia vitales, vitalistas. Y espero, como agua de mayo, el próximo libro al respecto del amigo Fernando Penco; estoy seguro de que me abrirá horizontes, nuevas y valiosas perspectivas de este mar al que tanto quiero a pesar de ser yo de tierra interior (de “secano”, vamos!). Mar cantado desde Homero hasta la actualidad con Serrat incluso grupos de la Movida.


Resumiendo: la película trata de un comando militar italiano durante la II Guerra Mundial enviado en misión a una pequeña isla del Egeo. Allí quedan aislados por la rotura de su radio de campaña, aunque pronto empiezan a confraternizar con sus escasos habitantes, mujeres y niños, durante tres años. Hasta que llegan los ingleses y les informa de que Italia ha cambiado de bando en la guerra. Lo cual supone una alteración en sus vidas, a las que ya se habían acostumbrado: celebraciones, bailes, relaciones con los nativos… Pero el amor fraguado en esos años, hetero u homosexual, pervive.


¡Divino Mediterráneo!




6.10.17

Filmoteca de Andalucía: Proyecto Mi Vida



Hace más o menos un año y a través de un familiar, tuve noticia de que la Filmoteca de Andalucía, que tiene su sede en Córdoba, había puesto en marcha un programa llamado “Proyecto Mi Vida” cuyo objetivo es la conservación del cine familiar, de “películas hechas por aficionados al cine, por particulares”, con el objetivo de reconstruir la memoria de los andaluces.

Como durante un corto periodo de tiempo fui aficionado a filmar (resultaba muy caro) tanto viajes como aspectos familiares o experimentar, pensé que era una buena oportunidad para difundir esas imágenes grabadas con un tomavistas de Super-8 entre los años 1980 y 1982, al tiempo que el programa ofrecía su digitalización y entrega de copia digitalizada a los participantes, de forma totalmente gratuitamente, me decidí a hacerlo. Si bien por medio de mi  vital compañera Aurora, asidua de la filmoteca.

El resultado lo he recogido esta semana: un DVD en el que están digitalizadas mis cintas de Super-8. Con la deferencia añadida de que me las pueden copian en un pendrive para facilitar su visionado o copia a través de ordenadores, etc. Todo gratis, insisto.

Me ha emocionado ver este DVD con imágenes de nuestra vida hace más de 35 años.

De modo que no tengo más remedio que recomendar esta estupenda vía para quienes tengan filmaciones de años pasados que quieran digitalizar y disponer de una copia apta para ver en reproductores de DVD o de ordenador.  Porque además los originales que cada cual aporte le pueden ser devueltos tras el proceso. En cualquier momento.

Yo he optado por dejar los originales en Super-8 en la Filmoteca, donde creo que estarán mejor conservados. ¡Y además porque ya no tengo proyector de Super-8!.

La Filmoteca tiene un canal en Youtube donde se pueden visionar estos vídeos, aunque el mío concretamente todavía no está subido, por lo reciente.

En fin, muy recomendable.


16.8.14

Williams y Bacall (In memorian)



El pasado martes tuvimos noticia de la muerte de dos grandes actores. Dos enormes estadounidenses a los que admiraba y quería: Robin Willliams y Lauren Bacall. Parece que Williams se suicidó (ahorcado) porque atravesaba una fuerte depresión tras combatir la adicción al alcohol y las drogas. Bacall ha muerto por su edad, seguramente con la misma serenidad que siempre acompañó su elegante y sencilla belleza.

No se trata de sobrevalorar sus muertes cuando muere tanta gente a diario, tan valiosa, sean o no famosos, porque la vida es lo más preciado que tenemos y en estos días las guerras se han intensificado. 

Pero en concreto estos dos actores tenían un gran valor o, al menos, lo tenían para mí. Sin conocer sus vidas demasiado de cerca (no con la cercanía de las revistas del corazón) eran, a mi parecer, excelentes personas además de profesionales reconocidos universalmente por su gran talla. Personas con  talla ética que han dado la cara cuando tenían la mar de fácil mirar hacia otro lado. Y eso es de agradecer, y es una lección en este podrido mundo en que Don Dinero impera, trátese de la ideología que se trate.

Inefable Williams en sus papeles de El club de los poetas muertos, El rey pescador, Jumanji… Siempre sospeché que su mirada de los momentos álgidos era algo más que una interpretación. Este hombre lo vivía, lo experimentaba; esa mirada vidriosa y vibrante de emoción y melancólica alegría… Eso no se interpreta: se vive. Y es aquí donde está la cima de los grandes actores; y a lo mejor (o “peor”) por ese motivo muchos acaban mal. Vivir sentimientos intensos y elevados tiene su coste, como venimos sabiendo desde la antigua Grecia. No me puedo explicar de otro modo que un profesional de su talla y una buena persona (porque su rostro “no engañaba”), puede ser víctima del alcohol y las drogas. Le echaremos de menos, más como persona entrañable que como magnífico actor. 

Muy distinta desde el punto de vista personal ha sido la trayectoria de la divina Bacall, ese tipo de persona que es tan mito que a veces uno cree que hacía tiempo que había muerto. Pero ahí ha estado, ahí ha seguido, desde sus tiempos gloriosos  (y luchadores) de los años ’50 y ’60. Sin escándalos, pero siendo la primera contra la Caza de Brujas, en un momento en que un actor se lo jugaba todo; y cuando decimos todo, queremos decir “todo de todo”; no como ahora, que cualquier famosillo recula cuando desde Hollywood le llaman la atención por haber firmado un inofensivo manifiesto.

De Bacall, además de su talante de luchadora, me llama la atención su modestia, porque la hemos podido ver haciendo papeles secundarios, ya bastante mayor, incluso en una película española de bajo presupuesto (cuyo título no recuerdo pero que su joven director, mallorquín –creo recordar- afirmó que se podía titular "Las otras" en clara alusión al famoso film de Amenábar). Esta señora siempre aparecerá en mi recuerdo como lo que ha sido. No se me olvidará junto a Bogart encabezando la marcha contra el macartismo. Ni su belleza; ni la mención en una canción de Peor Imposible, ni a Terence Stamp imitándola espléndidamente en Priscilla… La antítesis, en fin, del repugnante Ronald Reagan.

La fotografía de Robin Williams procede de Que.es  y la de L. Bacall  del diario Deia

30.6.07

Cinema Rinconcito

Inesperadamente la noticia saltó esta misma semana: cerraba el cine Isabel la Católica. Lo vi el primer día de cierre cuando casualmente pasé por allí con mi hija. En ese momento creí que se trataba de un cierre provisional por reformas, arreglos o mantenimiento: algo frecuente en este (y otros) cines en los últimos años de reestructuraciones. Pero al día siguiente la prensa parecía confirmar el mazazo: cierre definitivo, lágrimas de los vecinos...

Pero no fue sino una entrada en el blog Las Noyas de Taran lo que mi hizo salir de mi aturdimiento por una noticia que hasta ese momento me parecía increíble.

Luego el tiempo fue haciendo el resto: el cierre de este cine es un eslabón más de la cadena de desapariciones a las que parece que -irremediable, fatalmente- estamos abocados. Al fin y al cabo ya habíamos asistido al cierre de los multicines La Sierra y también a los del Zoco. Al fin y al cabo ya deberíamos haber escarmentado porque casi todos hemos visto Cinema Paradiso (aunque estos sean otros tiempos, por otra parte muy similares en el fondo).

Comprendo las razones económicas que pueda haber para su cierre. Los estragos que pueda estar causando Internet o el fomento del "cine en casa"; pero no estoy dispuesto a tener que coger el coche, y trasladarme a los límites de la ciudad, para poder ver una película en un multicine la mar de funcional pero adocenado y exento en el peor sentido de la palabra; esa especie de "factorías del ocio" donde uno solo va a ver una película; esos lugares tan a la americana, tan muertos, con sus exteriores calcados, y desconectados de la vida de su alrededor. Eso también lo echaré de menos con el Isabel la Católica: la vida que bullía a su alrededor.

Hemos vivido el cierre de muchos cines: los de verano como el Rinconcito (donde se levantó precisamente el Isabel la Católica), el Florida, el Ramos, el Andalucía, el Imperial, el Ordóñez, el San Cayetano, el Santa Rosa, el Maxi...y también de "invierno" (Carlos III, Magdalena, Góngora, Cabrera.....) Todos ellos eran espacios de relación, imbricados en nuestra vida, en nuestro acontecer cotidiano; una parte de nosotros. Lo peor es que podemos estar asistiendo a la desaparición un modo de vida, donde la relación con las gentes de un lugar, el compartir extensamente no solo tiempos ni espacios, sino vivencias, constituye la savia de la existencia.

Como pequeño homenaje al Cine Isabel la Católica (a quienes allí trabajaron, a quienes lo mantuvieron, a quienes lo disfrutaron), y a todo lo que su desaparición significa, dedico la foto del estreno de la película Furtivos. Ha pasado mucho tiempo y no estoy muy seguro, pero creo que es de 1976, cuando estábamos saliendo de la Dictadura; en unos tiempos esperanzadores que los medios de comunicación denominaban como "la Apertura".