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3.12.19

La Flora del Quijote (y mi wiki)



He trabajado este libro que encontré en un mercadillo de trueque de los que se vienen celebrando en Córdoba. Tiene un índice de nombres de especies vegetales que aparecen en la obra de Cervantes, sus nombres científicos, fotografías de cada una y al menos una cita cuando aparecen en la obra cervantina, señalando los capítulos en que se mencionan, el número de veces que lo hace y los capítulos que la citan. 

Mi contribución ha consistido en añadir más citas, colocar enlaces a las especies menos conocidas y corregir algunas omisiones o erratas, así como algunas indicaciones útiles. Para acceder a ella he creado un índice de nombres con el que facilitar la consulta.

Se puede ver aquí: La Flora del Quijote
Y es que la he alojado en una wiki personal que, hasta ahora, versa principalmente de libros que he destripado (en el buen sentido), últimamente. Pero eta obra es la primera que he completado, o casi, porque lo buenos de las wikis es que se pueden ir mejorando, completando, con más aportaciones que puedan hacer otras personas. En fin, que las wikis están en “permanente construcción”; y esa flexibilidad me parece una ventaja a la hora de ampliar y mejorar el conocimiento. Además de otras ventajas como la licencia libre que permite copiar, modificar, etc.  sin derechos de copyright. Una gota más en defensa de la “Cultura libre”, por la que vengo luchando y militando desde hace más de una década.

Otros libros que en esa misma web llevo avanzados son: El corazón aventurero (E. Jünger), El miedo a la libertad (E. Fromm), El hombre rebelde (A. Camus) o Epistolario (H. Miller)… En ellos se pueden consultar índices onomásticos o temáticos; y se irán llenando de más contenidos. La lista de mis aportaciones en esta wiki va al final de esto, algún breve ensayo de mi cosecha incluido aquí.


Para quien guste.



14.10.19

40 AÑOS (IX Promoción de Historia y Geografía)






Hace ya cuarenta años y, aunque parezca un tópico, para mí fue como anteayer, por la vividez de los recuerdos de entonces.  Como cuando estábamos en la cola de la Secretaría de la Facultad de Filosofía y Letras para matricularnos en “Historia y Geografía”. Aún recuerdo que estando allí  se acercaron dos amigas filólogas para disuadirme de que me matriculase en esa carrera porque no tenía salidas. Naturalmente chocaron con mi firme determinación  y mi avalada testarudez, además de que elegí tales estudios por gusto.

Corría el año 1979 y por entonces las matrículas se hacían presencialmente, sin internet ni padres al lado. Los jóvenes hacíamos una larga cola, y tras ser atendidos por el personal administrativo, debíamos acudir al cercano banco (Monte de Piedad, hoy Cajasur K) para ingresar el importe de la matrícula (unas 12.000 pesetas, creo recordar) y volver a la cola  para entregar el justificante del ingreso bancario y de este modo terminar de formalizar la matrícula. Y así ingresé en la IX Promoción de Geografía e Historia de la universidad cordobesa (UCO).

Dado que yo me encontraba trabajando lo hube de hacer en el turno vespertino que por entonces existía. Allí mis compañeros era mayores que yo, muchos de ellos maestros en ejercicio. Pero en los cursos siguientes se unió a nosotros un numeroso contingente de jóvenes, tal vez excedentes del masificado turno matutino, y fue entonces cuando empezó a fraguarse una amistad que perdura hasta hoy. Contribuyeron a ello los cafés o fifty-fifties en el bar Mezquita (el de los boquerones en vinagre), la animadas fiestas de la Primavera en la facultad o los partidos de futbito en la antigua Escuela de Agrónomos (ETSIAM), y por supuesto el generoso traspaso de apuntes y trabajos entre todos sin la competitividad que, según parece, domina la época actual. Pura y saludable camaradería.

Nuestra procedencia era variopinta: Córdoba capital (pocos), localidades cordobesas como Cabra, Puente Gentil, Montilla Pozoblanco o Castro del Río, y de Jaén (que entonces no tenía universidad), así como de otras partes de la geografía hispánica: Ibiza, Badajoz, Soria…

Después de terminar los estudios en 1984 cada cual siguió su camino, aunque sin perder el contacto que tan gratamente ha perdurado hasta hoy. La mayoría, tras los duros años centrales de la década de los ’80, fuimos encontrado trabajo, mayormente en el sector público (enseñanza u otros). Y hoy estamos  distribuidos; ciertamente la mayoría en la provincia de Córdoba pero otros en Cádiz, Ibiza o Murcia. Algunos ahora peinamos canas y muchos tenemos hijos adultos, pero el vínculo de la divina amistad no se ha perdido.

Hace nueve años logramos reunirnos para comer, y desde entonces la cita se ha convertido en anual.


Historias de la Historia, “microhistoria”, “intrahistoria” o simplemente Historia, que al fin y al cabo es lo que hacemos los seres humanos en nuestro devenir.


27.9.19

LA FOTOGRAFÍA



Kodak Instamatic. Foto tomada de Lomography


Soy aficionado a la fotografía desde que tenía 15 años. Mi primera cámara fue una Kodak Instamatic que me regaló el Círculo de Lectores por hacerme socio. Después y junto con Antonio Suárez, compañero y amigo, se intensificó nuestro interés por esa afición y ambos nos compramos la Yashica Electro 35, con buena óptica pero no réflex. Además yo la adquirí a plazos, mediante las antiguas “letras” porque mi economía no daba para más. Fue en una tienda que había en el barrio de Valdeolleros, en una de las calles con nombre de pintores.

Yashica Electro 35. Foto tomada de Cashconverters.

Me pasé a las diapositivas porque resultaban más económicas que el positivado en papel. Empecé con marcas de pobre calidad, como ORWO y después otra mejor que se llamaba PERUTZ; AGFA y KODAK no estaban todavía a mi alcance, y llegarían después junto con mi primera cámara réflex que fue la PENTAX  K 1000, marca que no abandoné mientras duró la fotografía no digital, pues era una marca de calidad pero de precio notablemente más bajo que las afamadas Nikon o Canon. 



Pentax K 1000. Foto tomada de Kenrockwell

Y así, con un grupo de amigos y conocidos también aficionados, creamos la primera asociación fotográfica de Córdoba. Todo en torno a la tienda LINARES en la calle Concepción, que era nuestro lugar de encuentro y dónde nos asesoraba amablemente el Sr. Linares que además de honesto vendedor fue un humilde gran fotógrafo poco dado a la fama. Seguí siendo cliente de esta tienda cuando se trasladó a la calle Historiador Díaz del Moral (antes Eduardo Quero) y luego a Cruz Conde. En ella conocí a Antonio García, de mi edad, y del que me hice amigo por ser ambos adolescentes que trabajamos en la misma calle: él en la tienda de fotografía y yo en una oficina cercana. También Antonio era aficionado y nos asesoraba sobre cámaras, accesorios y técnicas. Cuando él montó su propia tienda (FOTO CB, en la calle Doce de Octubre) le seguí como cliente.

Folleto de la Exposición "Fotografía Neurótica"

El colectivo de amigos tomó finalmente el nombre de “Colectivo 3x1”, porque lo fundamos 3 Rafaeles y un Gerardo. Luego se fueron agregando amigos y amigas (Aurora Pérez de Algaba, Inma Criado, Pablo Montero...) y organizábamos safaris fotográficos y exposiciones en la calle, como en el Paseo de la Victoria, el antiguo viaducto o el Barrio Naranjo. También una exposición sobre el desnudo en el Círculo Cultural Juan XXIII.  El culmen del colectivo fue la organización de la “I Exposición de Fotografía Neurótica” en la Posada del Potro en 1984, con gran éxito de convocatoria y público además de muchas fotos de calidad venidas incluso desde Japón.

Tras el colectivo, algunos miembros se dedicaron a la fotografía profesional, como Rafa Montes. Yo me dediqué efímeramente a ella, y en un tris estuve de dedicarme plenamente porque me quedé en paro, eran malos tiempos (crisis del 82) y había que buscarse la vida. Conseguí algún modesto premio, alguna mención  internacional, una exposición personal y ver publicadas algunas en libros.

Antes, incluso tuve un laboratorio de revelado y positivado en blanco y negro, que montaba por la noche en el cuarto de pila de mi casa, aunque final y definitivamente adopté la diapositiva en color. Hasta que llegaron las digitales, una verdadera revolución técnica y económica que puso al alcance de cualquiera la afición fotográfica.

La primera digital que tuve fue una RICOH de escasa resolución y tamaño (como fueron las primeras), luego una NIKON que me prestó buenos servicios pero que todavía no era réflex, y tras ella una excelente “bridge” con excelente óptica y potente teleobjetivo con magnífico rendimiento de la marca SONY. Todas ellas “murieron” por la “obsolescencia programada” y duraron menos de 5 años cada una. Finalmente volví a Pentax ya réflex digital, lo que me permitía utilizar los objetivos que tenía de la analógica. Me costó muy barata, con objetivo zoom incluido y de momento parece ser que va superando la “maldición de los 5 años”.

La revolución tecnológica también me permitió digitalizar todas las cajas de diapositivas que tenía (unas 150) y algunas en papel. Hoy están alojadas en Flickr, junto con gran parte de las fotografías digitales hasta la fecha. Son más de 40 años de imágenes (unas 20.000). Las sigo titulando y etiquetando, lo cual facilita enormemente su archivado y localización. Y muchas están bajo licencia Creative-Commons para que la pueda utilizar cualquiera con solo mencionar la fuente, porque soy un firme defensor de la cultura y el software libres.


Si me dediqué a la fotografía fue por mis nulas aptitudes para otras artes, como la pintura, la música o la literatura. Es una de mis tres grandes pasiones junto al viajar o el leer. Y me permite captar la belleza que contemplo para recrearme luego en ella; pero también porque me sirve como documentación de lugares, monumentos, personas o hechos. Por eso que nadie que se atreva a echarles un vistazo piense que se trata de “obras artísticas”; las hay mejores y peores, buenas y menos buenas, interesantes o irrelevantes para muchos, pero importantes para mí. También algún experimento gráfico. Porque mi cámara es mi libreta de notas y yo “solo soy un ojo” que capta lo que le interesa o le asombra.



30.4.19

DÍAS CON ESTRELLA (TARÓN)


Portada del libro

Hay un refrán fatalista que afirma que “unos nacen con estrella y otros estrellaos”. Extrapolando este dicho al tiempo y la vida cotidiana se podría decir que “hay días con estrella y días estrellaos”; y yo tuve ayer uno de los primeros.

La gran alegraría fue que vino a visitarme Javier Tarín (TARON) para obsequiarme con un libro magníficamente editado por la Fundación de Artes Plásticas Rafael Botí, La Diputación de Córdoba y el Ayuntamiento de Villa del Río, y titulado “[Creando Cultura] Doce villarrenses y las artes plásticas” cuya autora es María Navajas Madueño y en el que uno de sus capítulos está dedicado a él, hoy consagrado artista del grafiti, el diseño y el arte urbano.

Su dedicatoria me emocionó, con el añadido de que en el texto se acordaba cariñosamente de mi labor profesional cuando, allá por los años ’90, ejercía en el Instituto Santos Isasa de Montoro, y él era un alumno inteligente y lleno de inquietudes artísticas, culturales y sociales.

Me alegra la satisfactoria trayectoria que ha logrado seguir y le deseo que se cumpla su aspiración de vivir exclusivamente del arte, cosa de la que está cada vez más cerca a pesar de lo difícil que lo tienen los jóvenes de hoy en nuestro país. Especialmente los artistas.

¡Suerte y muchas gracias!




19.7.18

RAFAEL MONTILLA CARDEÑOSA (In memoriam)


Te fuiste pronto. De golpe. La vida … que es tan injusta. No has sido el único en irte prematuramente en los últimos meses; en junio cayó nuestro común amigo Luis Alberto y luego también María Ramos a la que conocías menos si mi memoria no me falla.

El pasado lunes de este mes (16-7-2018), acudí al cementerio para visitar la tumba de mi madre, que también cayó en octubre pasado (Annus horribilis). Y allí acudí a la tuya, que me pareció entrañable; como tú. Tengo pendiente hacerle una foto y descifrar el pentagrama que la ornamenta y que me traerá buenos recuerdos tuyos, con quién tanto he compartido.

Para mí eras más que un amigo del alma; fuiste como un bondadoso hermano. Y no exagero.

Ahora leo, o más bien escucho, mucha poesía, ese género que tanto te gustaba. Góngora, Quevedo, el Arcipreste de Hita, Alberti, Blas de Otero, J. A. Goytisolo, Lorca, Jorge Manrique, Nicolás Guillén, Machado, León Felipe o Gabriel Celaya, a cargo de Paco Ibáñez. Pero también de Chicho Sánchez Ferlosio, que tu me recomendaste (“Círculos viciosos”), musicados por La Mandrágora.

He tenido la suerte de haber gozado de tu cálida amistad, siempre sincera y generosa. Y de la que tanto aprendí. Todo un ejemplo a seguir.

Solo me queda dedicarte una poesía que conoces bien. Es lo menos que puedo hacer.

S.T.T.L., compañero.


ELEGÍA A RAMÓN SIJÉ

(En Orihuela, su pueblo y el mío, se me ha
muerto como del rayo Ramón Sijé, con quien
tanto quería.)

Yo quiero ser llorando el hortelano
de la tierra que ocupas y estercolas,
compañero del alma, tan temprano.

Alimentando lluvias, caracoles
Y órganos mi dolor sin instrumento,
a las desalentadas amapolas

daré tu corazón por alimento.
Tanto dolor se agrupa en mi costado,
que por doler me duele hasta el aliento.

Un manotazo duro, un golpe helado,
un hachazo invisible y homicida,
un empujón brutal te ha derribado.

No hay extensión más grande que mi herida,
lloro mi desventura y sus conjuntos
y siento más tu muerte que mi vida.

Ando sobre rastrojos de difuntos,
y sin calor de nadie y sin consuelo
voy de mi corazón a mis asuntos.

Temprano levantó la muerte el vuelo,
temprano madrugó la madrugada,
temprano estás rodando por el suelo.

No perdono a la muerte enamorada,
no perdono a la vida desatenta,
no perdono a la tierra ni a la nada.

En mis manos levanto una tormenta
de piedras, rayos y hachas estridentes
sedienta de catástrofe y hambrienta

Quiero escarbar la tierra con los dientes,
quiero apartar la tierra parte
a parte a dentelladas secas y calientes.

Quiero minar la tierra hasta encontrarte
y besarte la noble calavera
y desamordazarte y regresarte

Volverás a mi huerto y a mi higuera:
por los altos andamios de mis flores
pajareará tu alma colmenera

de angelicales ceras y labores.
Volverás al arrullo de las rejas
de los enamorados labradores.

Alegrarás la sombra de mis cejas,
y tu sangre se irá a cada lado
disputando tu novia y las abejas.

Tu corazón, ya terciopelo ajado,
llama a un campo de almendras espumosas
mi avariciosa voz de enamorado.

A las aladas almas de las rosas...
de almendro de nata te requiero,:
que tenemos que hablar de muchas cosas,
compañero del alma, compañero.

6.10.17

Filmoteca de Andalucía: Proyecto Mi Vida



Hace más o menos un año y a través de un familiar, tuve noticia de que la Filmoteca de Andalucía, que tiene su sede en Córdoba, había puesto en marcha un programa llamado “Proyecto Mi Vida” cuyo objetivo es la conservación del cine familiar, de “películas hechas por aficionados al cine, por particulares”, con el objetivo de reconstruir la memoria de los andaluces.

Como durante un corto periodo de tiempo fui aficionado a filmar (resultaba muy caro) tanto viajes como aspectos familiares o experimentar, pensé que era una buena oportunidad para difundir esas imágenes grabadas con un tomavistas de Super-8 entre los años 1980 y 1982, al tiempo que el programa ofrecía su digitalización y entrega de copia digitalizada a los participantes, de forma totalmente gratuitamente, me decidí a hacerlo. Si bien por medio de mi  vital compañera Aurora, asidua de la filmoteca.

El resultado lo he recogido esta semana: un DVD en el que están digitalizadas mis cintas de Super-8. Con la deferencia añadida de que me las pueden copian en un pendrive para facilitar su visionado o copia a través de ordenadores, etc. Todo gratis, insisto.

Me ha emocionado ver este DVD con imágenes de nuestra vida hace más de 35 años.

De modo que no tengo más remedio que recomendar esta estupenda vía para quienes tengan filmaciones de años pasados que quieran digitalizar y disponer de una copia apta para ver en reproductores de DVD o de ordenador.  Porque además los originales que cada cual aporte le pueden ser devueltos tras el proceso. En cualquier momento.

Yo he optado por dejar los originales en Super-8 en la Filmoteca, donde creo que estarán mejor conservados. ¡Y además porque ya no tengo proyector de Super-8!.

La Filmoteca tiene un canal en Youtube donde se pueden visionar estos vídeos, aunque el mío concretamente todavía no está subido, por lo reciente.

En fin, muy recomendable.


13.6.17

La muerte


Ayer fue el amor y hoy la muerte la que me toca. Me acabo de enterar de que ha fallecido mi Tita Rafalita (Rafaela Jiménez Fernández), la última de la saga de hermanas y hermanos de mi padre. Con ella y con mi abuela Paca me crié hasta los 9 años, gozando de todo su  impagable cariño. Luego seguimos en contacto ¡Cómo no, dónde hay tanto aprecio! Éramos, somos, una familia a la antigua usanza: extensa pero siempre unida a pesar de las distancias (físicas, temporales, sociales…) que la vida actual nos dicta. Nunca dejé de visitarla, ni en su casa ni cuando hubo de ingresar en un residencia de ancianos; era soltera. En los últimos años, ya en la residencia, procuraba visitarla al menos cuatro veces al año: por su santo (llevo su nombre porque era mi madrina), en Navidad, en Primavera o Semana Santa (según mi calendario laboral) y en verano. Fallé en la última primavera porque los problemas personales o familiares se me vinieron encima; como si estuvieran agazapados para amargarme la jubilación, que yo anhelaba más gozosa.

Ahora se ha ido para siempre, con discreción, como ella siempre ha vivido. Sin alharacas, quejas o llamadas de atención. Una mujer trabajadora y luchadora. He llorado mucho esta noche y sin duda lloraré mañana en su funeral. No voy a reprimir mis sentimientos. Creo que es el mejor tributo que le puedo rendir a alguien que tanto me ha querido y lo ha demostrado. Y a quien yo tanto he querido.

Como mis torpes palabras no están a la altura de su ser, dejó aquí un poema del gran Quevedo. En su honor:


AMOR CONSTANTE MÁS ALLÁ DE LA MUERTE

Cerrar podrá mis ojos la postrera
sombra, que me llevare el blanco día,
y podrá desatar esta alma mía
hora, a su afán ansioso lisonjera;

mas no de esotra parte en la ribera
dejará la memoria en donde ardía;
nadar sabe mi llama la agua fría,
y perder el respeto a ley severa;

Alma a quien todo un Dios prisión ha sido,
venas que humor a tanto fuego han dado,
médulas que han gloriosamente ardido,

su cuerpo dejarán, no su cuidado;
serán ceniza, mas tendrán sentido.
Polvo serán, mas polvo enamorado.



12.6.17

Amores



Sin duda, si hay algo opuesto a la razón  es el amor. La razón la tenemos inoculada desde la Ilustración; como si fuera en remedio, o antídoto contra todo. Es mentira. Ya muy pronto Goya, que vivió esa época de exaltación de la Razón, acabó concluyendo que la razón produce monstruos. Y ahí andamos (o ando).

El amor surge de cualquier manera. Inesperadamente. Por que sí. Es exuberante, como una planta; si te planteas el porqué o el cómo existe esa planta en ese lugar, te acabas convirtiendo en un entomólogo, un racionalista, un ser frío, aunque muy científico (jajajaja!).

Se me ocurren un montón de canciones  al respecto: creo que la canción es la mejor forma de comunicación de nuestra época. Y para no aburrir enlazo solo una de Bruce Springsteen de un disco que me gusta mucho y cuyo vinilo (The River) tengo y escucho desde hace más de 30 años, cuando no era famoso: Se llama Hungry Heart y se puede escuchar pinchando en el título.

Amor y amistad derivan de la misma palabra. Ambos conceptos son muy importantes para mi. El amor es un sarampión agradable pero pasajero, al menos en su intensidad. La amistad perdura, aun sin parecer tan intensa. Tiene un largo recorrido. Parafrasendo algo que he leído en algún libro o sitio: “La estrella que refulge fuertemente tiene una vida corta”. Y no me considero un cortoplacista, aunque los fuegos artificiales también me agraden.

7.3.17

Bizarre Love Triangle


Escucho con fruición esta canción de New Order que tanto me anima. Ni que decir tiene que no comprendo enteramente la letra; es principalmente la música lo que me atrae. Pero, en esta semana agraciada que me ha tocado en suerte, no he podido resistir la tentación de traer a colación esta pieza de culto para mí.Me trae gratos recuerdos, ilusiones ilusionantes y felicidad; esa cosa tan escurridiza y fugaz que nos (o me) hace soportar tantas contrariedades y sinsabores que son plato cotidiano de la vida. Esa vida a la que tanto amo.

5.3.17

Exposición SOBREPENSAR



El jueves 2 de marzo, en la librería La República de las Letras, acudí -naturalmente- a la inauguración de esta exposición.

Su contenido está compuesto de pinturas, dibujos y grabados de la joven artista cordobesa Elena Jiménez Pérez de Algaba (Halen).

Acudió un numeroso y variopinto público compuesto de amigos de la autora, familiares, compañeros de estudios, amigos y conocidos míos  (todas personas entrañables). Allí estuvieron el renombrado humorista y caricaturista Antonio Povedano Marrugat (Marpov), el pintor y profesor Paco Salido, el joven compositor villarrense Emilio Arroyo y el escritor y profesor Alberto Monterroso, así como el también profesor e historiador Manuel Toribio, entre otros.

El evento estuvo amenizado por piezas musicales del Romanticismo interpretadas en directo y al piano (generosamente) por el gran amigo Alberto Rubio, profesor de Música en el IES Medina Azahara.

El acto comenzó con unas breves (y nerviosas) palabras de la novel artista (cosa lógica), quien indicó que se trataba de su primera exposición y habló de su diverso contenido: trabajos de sus estudios universitarios de Bellas Artes, gustos y encargos. Agradeció la asistencia de tanto público (como yo lo agradezco infinitamente).

He comentado algunas exposiciones en este blog (todas las que he podido), así como presentaciones de libros. Pero en esta ocasión se trata de algo especial. Cosas de padre…

Desgraciadamente en las postrimerías del evento me enteré de que cierra la última galería de arte que sobrevivía en Córdoba: la de Carmen del Campo.

¿Córdoba capital cultural? …


P.S.: Para quienes la quieran ver, la exposición permanecerá abierta hasta el 30 de marzo.



23.2.17

El camino de la tinta



El pasado viernes 17 de febrero acudí a la Biblioteca Central de Córdoba para asistir a la presentación del libro de relatos que da título a esta entrada.

El principal motivo de mi asistencia fue que las ilustraciones del libro están hechas por mi hija. Su primer trabajo “profesional”.

La presentación resultó muy amena y desacostumbrada. Sus jóvenes autores desentrañaron como se había gestado el libro partiendo de un grupo de Facebook y como de un juego. Y las vicisitudes sufridas para encontrar un editor adecuado. Final, y felizmente, los encontraron en la (joven) editorial malagueña Seleer.

Resulta un libro novedoso, por cuanto puede ser utilizado “interactivamente” porque, entre otras razones, se invita al lector a que continúe y prolongue los relatos que contiene. Incluso queda abierta la posibilidad de participar en su grupo de FB y sus nuevos proyectos. Invita a leer. 

Se podrá conseguir pronto también en digital a un precio muy asequible.


El vídeo de la presentación (algo más de 20 minutos) puede verse AQUÍ.



21.9.16

Denigrando a los docentes ¿Deporte nacional?




La imagen que encabeza esta entrada u opinión está tomada de la revista de la compañía de telefonía móvil YOIGO del presente mes de septiembre. 

Este anuncio me parece claramente denigrante para los docentes. Aunque también para los padres, aunque su objetivo sea adular a estos últimos para que consuman. Una desvergüenza. Y es que el capitalismo no  tiene reparos a la hora de luchar por sus beneficios. No tiene ética de ningún tipo. Se le permite todo.

La frase, aunque corta, no tiene desperdicio: de ella se deduce que los hijos (que se tienen voluntariamente) son una carga para los padres y que la llegada de septiembre y el curso escolar son una “liberación” para esos padres y madres, porque cuando llegue septiembre lanzarán a sus vástagos (voluntariamente tenidos, insisto) para que sean soportados por el profesorado (“que para eso está”). Y este mismo razonamiento, naturalmente,  es el que aplican sus hijos cuando están en el instituto:
“Tiro el papel al suelo porque para eso están las limpiadoras”. Un “razonamiento” perverso que aprenden muy bien de sus padres. O tiro la lata de refresco en la calle porque para eso está SADECO y además porque mis padres hacen lo mismo cuando van en coche o por la calle.

No saben el daño que hacen, padres e hijos, a la sociedad; a la educación universal y gratuita que tantos años ha costado conseguir. Y que tanto gasto supone para los contribuyentes (tengan o no tengan hijos). Es la cultura del “yo”, tan arraigada en España, sobre todo desde la llegada de la “democracia”. En la cúspide de esa “cultura” se encuentra la clase política española, cuya corrupción, cuyo ego, nos sorprende cada día (“Del rey abajo ninguno” de nuestros políticos). Pero esa es otra historia. Y en este blog queremos evitar hablar de la pestilente política. Padres, políticos y sociedad echan “balones fuera” y cargan toda la responsabilidad sobre el profesorado. Y tratan de hacerle responsable, en las 30 horas semanales que tienen contacto con sus alumnos, de las 168 horas que tiene la semana, de los comportamientos, logros o deficiencias que presentan sus hijos. La demagogia, bien utilizada por la casta política, hace hincapié en los "privilegios" de maestros y profesores: ¡Tienen 3 meses de vacaciones! Y “Un buen sueldo”. Pero las cuentas no salen; y no salen porque, desde el poder, se fomenta la falsedad y la demagogia, y la mayoría de la sociedad acoge estos falsos tópicos con desconocimiento y alegría; porque así pueden echarle la culpa a los “otros” (el profesorado)...

Veamos los datos: los profesores acudimos a nuestro centro educativo por los menos hasta el 30 de junio. Y, supuestamente, volvemos el 1 de septiembre. Eso serían 2 meses. Pero eso también es falso. En primer lugar porque después del 30 de junio muchos profesores siguen teniendo que acudir al centro educativo para resolver problemas burocráticos o porque son directivos. Y otros se dedican a la formación (asistencia a cursos de reciclaje, actualización, etc...). Es lo que se llama el “trabajo invisible”, aumentado por las nuevas tecnologías, gracias a la cuales cualquier alumno que ha suspendido una asignatura se dirige al profesor para preguntar dudas de cara a las prueba de septiembre, por ejemplo. Y el profesor tiene que preparar las pruebas de septiembre y si vuelve el 1 de septiembre, esas pruebas las tiene que preparar durante las “vacaciones” de verano. En fin, es como si dijéramos que los empleados de banca trabajan 5 horas al día (porque es cuando las oficinas bancarias están abiertas) o los médicos de familia 2 horas al día (cuando la consulta está abierta), sin tener en cuenta el trabajo que se hace antes y después de abrir el banco o la consulta (ponerse al día de nuevos medicamentos, de nuevas enfermedades, de nuevos tratamientos...)

A mí, y no dudo que a la mayoría de mis colegas de profesión, nos gustaría trabajar de las 8 a 15 y después desconectar. Pero en este trabajo no se desconecta nunca: preparar las clases para el día o semanas siguientes, alumnos (personas) que te preocupan y no dejas de darle vueltas a la cabeza para sacarlos de sus problemas. O cuando estás de “vacaciones” o de viaje y no dejas de pensar en como sacarle partido didáctico a lo que estás viendo. Y no hablemos de las “excursiones” o viajes de curso, que la mayoría de los padres y madres juzgan como unas vacaciones pagadas para el profesorado asistente, el cual tiene que estar 24 horas al día pendiente del alumnado: enfermedades, problemas en hoteles, sobre todo noche. He participado en muchas de ellas, porque me gusta y porque pienso que son beneficiosas para el alumnado. Y he sacrificado mi tiempo personal y familiar. Pero solo una minoría de padres me/nos lo han agradecido a la vuelta. Aunque no me/nos importa; hay gente para todo, como reza el dicho, y mi profesión, nombre que procede de “profesar”, me la tomo en serio, como la mayoría de mis colegas.

Y siguiendo con el tema de los míticos “3 meses de vacaciones” y dejarlo cerrado, he de decir que las “vacaciones de Navidad” no son 3 semanas, ni siquiera 2, porque, a saber: los días 25 de diciembre, 1 de enero y 6 de enero, son festivos para todo el mundo. Y muchos, muchos trabajos (públicos o privados) tienen también libres o media jornada los días 24 de diciembre (Nochebuena) y 31 de diciembre (Nochevieja) y además se pueden montar un puente, de modo que las distancias con las vacaciones de Navidad se acortan enormemente. Y las vacaciones de Semana Santa son 3 días, porque desde el Jueves santo, todo el mundo disfruta de días festivos. 

En cuanto al sueldo, que decir: cobramos por haber hecho una carrera universitaria larga y dura (5 años) y luego haber preparado unas oposiciones a las que puede presentarse quien reúna los requisitos (haber hecho esa carrera de 5 años y haber trabajado duro preparando las oposiciones) cosa que a los más afortunados les he costado cursos y al menos 1 año de estudio, si no 2 o 4 o 5. Sin cobrar. Ni en la carrera ni en los años dedicados a preparar las oposiciones; al contrario: pagando la matrícula de la Universidad, los cursos preparatorios y las oposiciones, que cuestan dinero; dinero que pierdes si no las apruebas y te tienes que volver a gastar en la siguiente convocatoria. Cuando las apruebas, tienes ya un trabajo, un trabajo que posiblemente es para siempre, seguro. Pero de ninguna manera retribuido como en otras profesiones de tu mismo rango (el grupo A), tal como ocurre con jueces, médicos o cuerpos de gestión del Estado. Cuando un sanitario, por ejemplo,  (y no trato de denigrar, porque me parece lógico y prudente) hace una guardia por la noche, tiene derecho a 2 días de descanso. Cuando un profesor o profesora hace una excursión de 1 o 7 días no tiene derecho a nada, y al día siguiente, aunque haya regresado a las 11 de la noche, tiene que acudir al centro educativo en sus horas de clase.

Me rebela el que la gente trate con tanta saña al profesorado (y siento tener que volver a la política) cuando nuestros diputados y senadoras se tiran la mayor parte de su tiempo de “vacaciones”, aparte de las oficiales que van desde finales de junio a  principios de septiembre. Además de Navidad y S. Santa. Y además cobran unas sustanciosas dietas cada vez que tiene que acudir a Madrid o a la capital de su Comunidad Autónoma a la reunión del Parlamento. Nada de esto ocurre con los profesores, que cuando son destinados fuera de su lugar de residencia se tienen que pagar, de su propio bolsillo el desplazamiento y la residencia (hotel, hostal, alquiler de una vivienda lejos de su familia...)

¿Es que la gente no ve esto o no lo quieren ver?. Hay un caso reciente, no el único (¡Ojalá!) que ha saltado a la luz pública: la senadora Rita Barberá, imputada en un caso de corrupción multimillonaria, lleva 78 días (casi 3 meses) sin acudir a las reuniones del Senado, del que cobra casi 6.000 € mensuales. ¿No le ponen falta? ¿No le descuentan los días sin trabajar-acudir, como ocurre en todos los trabajos? Pues no. ¿Se ha indignado la gente por este asunto como protestan por las “vacaciones” y el sueldo del profesorado? Pues tampoco. Y es que se ha convertido al profesorado en “cabeza de turco” o víctima propiciatoria de todo este desmadre político, pero también social, que venimos sufriendo.

Una sociedad que denigra, que desprecia a los maestros o profesores es una sociedad enferma. Muy enferma. Desde la antigüedad los maestros han sido respetados y preciados. Han sido venerables, como dice un colega. Pobre el futuro que nos/os espera; que oportunidad desaprovechada por la comodidad y la demagogia que marchan de la mano.

Entré en esta profesión porque me gustaba, porque pensaba que me permitía ayudar, orientar, enriquecer a los jóvenes. Y hoy se ha vuelto vomitiva gracias a los cómodos y a los demagogos políticos que nos desgobiernan.

Estoy deseando poder jubilarme, de abandonar esta podredumbre. Y eso que amo mi profesión.

Lamentablemente seguiré como cliente de YOIGO, porque las leyes de capitalismo así lo dictan: es lo que me sale más barato. El capitalismo es salvaje, pero no tonto. Por eso sabe bien dirigir sus mensajes según le convenga. Según sus intereses económicos. Pero si tuviésemos una ciudadanía crítica, no aborregada, no acomodaticia, las cosas serían distintas.

Es mi mayor ilusión, como profesional y como persona.

Amén.

6.9.15

DESPEDIDAS II (4º B - 2015)



La verdad es que no sé bien como empezar. La última clase con ellos (o penúltima, que ya no recuerdo bien) fue sorprendente. No me esperaba tal cosa. Era una despedida después de 4 años juntos en los que les había impartido las clases bilingües de Ciencias Sociales (Geografía e Historia). Cuatro años muy agradables en los que cada día me mostraban su educación, respeto  y (creo) cariño. Y eso no quita las (escasas) veces en que hube de reprenderles, menos colectivamente que de forma individual, debido a mi papel de adulto y profesor. Sin embargo, en esa grata despedida de ellas y ellos, en su comprensión, obviaron esos problemas puntuales y solo resaltaron lo bueno. 

Su regalo, en esa última sesión fue doble: libros y palabras dirigidos a mí por todos y cada uno de ellos y ellas. Los libros versaban sobre mi escultor favorito: Bernini. Un regalo “bilingüe” que por sus excelentes ediciones debió costarles una fortuna. Pero, sin desdeñar ese esfuerzo económico, lo mejor fueron las palabras que me dirigieron y que, por razones de intimidad, pudor y modestia no voy a reproducir aquí, aunque siempre resonarán en mi corazón. Todo lo que hicieron supera amplia y generosamente la idea que tiene la sociedad en general sobre los profesores, a los que se les recriminan sus vacaciones y otros tópicos. Que te valoren como persona y como profesional es la máxima retribución de un profesor; sobre todo los tiempos que corren.

Cuando me entregaron su obsequio se me hizo un nudo en la garganta; no sé si lo percibieron, pero sin duda tuve que improvisar unas palabras; palabras que no recuerdo exactamente, pero que fueron sinceras aunque no sé si completas para todo lo que quería decirles. De modo que este escrito trata en parte de rememorarlas o suplir las carencias de mi discurso en esa ocasión. 

Afortunadamente he tenido buenos grupos el curso pasado (2014-15); gente interesante, amable e inteligente, con los que ya había convivido (larga y agradablemente) durante 3 años (como el 3º A y el B), o los nuevos de 2º A y B, cuyo  interés y cariño a lo largo de curso acabaron por eliminar sus reticencias iniciales (me parece) ante un profesor nuevo para ellos. Para nada este escrito trata de quitarles importancia para mí. Es más, lamento enormemente que el próximo curso no pueda “disfrutar” de estos grupos “gracias” a la absurda norma de la Junta de Andalucía que no me permitirá impartirles clase por tener solo el B-1, pero que sin embargo si permite y obliga a dar Música (de la cual no tengo ni idea) al igual que otras materias “afines” como Francés, Economía, Informática, etc. como otras veces me he visto obligado a impartir.

En fin, y volviendo a mi 4º B, he de precisar que jamás, jamás, he tenido unas clases tan agradables a última hora (1:45 a 2:45) como con este grupo. Y era los lunes y los viernes, hora esta última (por razones obvias) horrorosa para cualquier profesor y alumnado.

Los viernes instituimos las sesiones “musicales”, que hubieran resultado impensables sin la esforzada y desinteresada colaboración del profesor de Música e imponderable amigo Alberto Rubio. Sus videos en Youtube elaborados expresamente para estas sesiones, que los alumnos exigían en tales días y que combinaban música e imágenes de cada una de las épocas que estábamos estudiando. Cuando se agotaba este recurso, vimos películas alusivas a la época (Mª Antonieta de S. Coppola para la Revolución Francesa, Senderos de gloria para la I Guerra Mundial o El reino del mal para el nazismo y la II Guerra Mundial…)

Y todo ello adobado por la discreta pero determinante presencia de nuestra lectora Rebecca Turley, que nos acompañaba los miércoles a 1ª hora y cuyas excelentes aportaciones con vídeos didácticos en inglés, me impulsaron a hacer un “deplorable” (creo) rap sobre la Gran Guerra, e incluso a hacer cantar a toda la clase (gozosamente) otro sobre la Gran Depresión. 

En resumen, un grupo que, repito, ha sido para mí de muchas satisfacciones profesionales y, sobre todo, humanas. Y esto en un año que en lo personal ha sido muy duro para mí.

Y desde aquí quiero agradecerles sus muestras de aprecio.

Les deseo y auguro un gran futuro. No les olvidaré jamás (a ninguno de ellas y ellos).

P.S.: Sin duda (me di cuenta después) que en esta despedida colaboraron otros profesores a los que agradezco muy sinceramente su generosa dedicación. 



24.8.15

Benalmádena-Torrox-Nerja (2015)


Calle de Torrox

Mi semana de viaje, en gran parte recordatorio del que hice hace casi 40 años, comenzó en Benalmádena junto a buenos amigos. Recuerdo mi viaje a esta localidad malagueña cuando mi hermano Pepe y yo fuimos al Tívoli gracias al transporte gratuito que nos ofreció el amigo y compañero de oficina Fernando París. Dormimos en su coche. Y una noche de ese verano de 1974 o 1975, con 17 o 18 años (no recuerdo con exactitud) vimos un anuncio que indicaba “Aquarius”, y como nunca habíamos visto ese tipo de zoo de peces, nos lanzamos en su búsqueda. Al final, y después de recorrer calles desiertas de lo que parecía una urbanización, nos dimos cuenta de que el tal Aquarius no era sino un edificio de que formaba parte de un complejo urbanístico con nombres de signos del zodiaco.

Esta vez no he buscado tal construcción, entre otras cosas porque Benalmádena-Costa ha crecido mucho desde entonces. Tampoco he vuelto a visitar el parque de atracciones Tívoli, que tampoco me atrae, visto lo visto, como me ocurrió con su casa matriz de Copenhague.

El apartamento del amigo que me hospedó allí resulta muy agradable y luminoso, todo rodeado de un jardín con piscina y edificaciones de baja altura con muchas zonas verdes y arbolado. Allí hablamos de libros, filosofía y recuerdos. Dimos paseos y llegamos hasta Puerto Marina, donde comimos en buen restaurante italiano a la vista de muchos barcos, atracados o saliendo y entrando al embarcadero rodeado de edificios que se pueden calificar de “sandokanianos” por su pretenciosa estética ecléctica y pseudo-gaudiniana. Un verdadero homenaje al mal gusto.

Dos días después partí para seguir mi itinerario recordatorio. Me alojé en Torrox-pueblo, dónde, por el precio del hotel y su situación estratégica, creí que era ideal para mis fines.

El pueblo me pareció estupendo: bonito y limpio. Y el hotel rural (Al Andalus), gestionado desde hacía poco tiempo por una familia holandesa (creo), resultaba muy agradable. La pulcra localidad estaba ornamentada en algunas fachadas por azulejos que rememoraban su historia, además de señales que indicaban que forma parte de la “Ruta de Almanzor”, cuya existencia desconocía.

Ruta de Almanzor

Todo allí era tranquilidad, dónde parece haber una numerosa colonia de alemanes. Me chocó el que los nativos no te saludasen por las solitarias calles mientras sí lo hacían los extranjeros. En algunas tiendas de comestibles vendían higos chumbos (había muchas chumberas en los campos de los alrededores) y una vendedora ofreció uno gratis para degustarlo. Al verla pelarlo a mano, sin guantes, le pregunté si no pinchaba y me rebeló que sometidos al agua no lo hacían. Vi también una casa antigua  cercana al hotel (que lamentablemente no fotografié) dónde se ofrecían libros gratis en varios idiomas; me hubiera gustado charlar con quien la regentaba, pero la flojera que me dominaba esos días lo impidieron. Creo que pesó más mi necesidad de reposo o de liberarme de obligaciones.

En la plaza principal del pueblo, donde se encontraba su ayuntamiento, fue donde comí la mayoría de las veces, a pesar de que las sombrillas de las 4 o 5 terrazas no mitigaban suficientemente el sofocante calor (corroborado por los chinos de un bazar cercano que, para sorpresa mía entablaron conversación preguntándome de donde venía y al responderles me contestaron que habían trabajado en Córdoba y sabían de su calor). En fin, una “plaza dura” de esas que tanto se llevan ahora en Andalucía y en la que el segundo día empezaron a colocar unas estructuras de las que colgaron multitud de paraguas de diversos colores (algo parecido a los que se hizo en la calle Imágenes de Córdoba hace pocos años). Preguntando a los lugareños sobre el objetivo de la instalación, muchos titubearon y mientras unos decían que se trataba de una decisión del nuevo alcalde, otros opinaban que se trataba de darle color y sombra a la plaza. Fue curioso cuando estaba comiendo en la plaza y se levantó un  vendaval (de aire caliente, eso sí, y cayeron algunos paraguas al suelo, de modo que algunos nativos presentes se lanzaron a recoger esos paraguas como trofeo… incluso estuve tentado de comprarles alguno de ellos como recuerdo!…)

Almanzor entre sombrillas

En la misma plaza había dos esculturas: una dedicada al “Miguero” (que se me olvidó fotografiar) y otra a Almanzor. Por curiosidad pedí para comer uno de los días “migas de Torrox”, pero no fueron gran cosa; eran sosas y parecían grumos de harina cocidos y/o poco fritos adobados con poco chorizo y unos gajos de naranja. Los camareros de aquellas terrazas pecaban de una gran desidia y me dio la impresión de que hablaban más como los “granaínos” que como malagueños. Su desánimo, su fastidio en servirte, me recordó a los hosteleros almerienses y, sobre todo, a nuestra primera estancia en Las Alpujarras (Pitres) en los años 80, donde cada vez que solicitábamos una compra o un servicio todos se excusaban diciendo que ellos no se dedicaban realmente a “eso”. 

La visita a las cuevas de Nerja (otro de los objetivos de rememoración) resultó un fracaso, pues había una larga cola (casi de 1 hora) a pleno sol y con el calor reinante. Así que renuncié y me encaminé a Nerja para visitar el Balcón de Europa, del que tan gratos recuerdos guardaba.  El Balcón parecía no haber cambiado, con excelentes vistas a las estupendas calas de la localidad, aunque como novedad habían incorporado una escultura (de esas junto a las cuales las gentes gustan de fotografiarse) de Alfonso XII, quien visitó el lugar en 1885 y le dio nombre. El paseo o explanada junto al Balcón sigue siendo muy agradable, con muchas terrazas en una de las cuales, con ventiladores pulverizando agua, disfruté de una merecida cerveza. El casco antiguo lo encontré extenso y agradable, limpio y con calles entoldadas de triángulos blancos y muchas tiendas de todo tipo. La odisea fue el volver a encontrar el aparcamiento donde dejé el coche, y todo debido a una confusión (me temo que provocada) por su nombre. Estuve dando vueltas en un dédalo de calles hasta que un empleado de un taller mecánico me aclaró que existían dos parkings con el nombre de “Balcón de Europa” y que el que yo buscaba se apedillaba  “Carabeo”. En fin, que una vez encontrado y con los pantalones cortos bañados en sudor volví a Torrox-pueblo, donde, después de comer me refugié en el aire acondicionado del hotel.

Alfonso XII en el Balcón de Europa

Una de esas noches bajé a Torrox-Costa en taxi (9 €), donde se encontraba otro de mis objetivos pues fue allí donde pasé unos días en 1976. Aquello ha crecido enormemente, con un paseo marítimo extenso y muy animado. Pude acercarme al faro que recordaba y descubrí junto a él un mirador de hechura “calatraviana” que me pareció algo chirriante, aunque bajo su suelo de cristal rayado por las pisaduras se podía apreciar una antigua necrópolis (creo que romana) a pie de playa. Y ya de regreso en busca de un taxi descubrí la residencia o albergue de colonias donde en 1976 pasé tan buenos momentos con mi primo Pepe Álvarez, Flora y otra gente muy “salá”.

El calor, mi gusto cada vez menor por conducir, la apremiante necesidad de reposo y lo escaso del tiempo me hicieron desistir de otros lugares que tenía previsto visitar, como Salobreña, Almuñécar y Torrenueva, en la que me hubiera gustado volver a ver a mis amigos A. Suárez y Casi.

El último día incluso renuncié a visitar la cercana Frigiliana (que desconozco) y hacer allí la pequeña ruta de senderismo que ya tenía trazada por su Parque Natural. De modo que me quedé en Torrox relajándome y procurando estar al abrigo del calor.

Al día siguiente vuelta a Benalmádena para reencontrar a mis amigos, con quienes volví a Córdoba tras pasar la noche allí.

Regresar cuesta trabajo cuando lo has pasado tan bien, pero la compañía de esos amigos en el retorno resultó un bálsamo de cara a volver a la “Olla omeya”, según expresión de una buena amiga. 

He dejado testimonio del periplo en varias redes sociales (Instagram, Facebook…) Pero la mayoría de las fotos que hice se pueden ver AQUÍ.