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13.2.26

LA IMAGEN DE LA CIUDAD (Kevin Lynch)

 


He leído este ensayo porque lo cita varias veces mi admirado profesor Antonio López Ontiveros (D.E.P.) en su Lección Inaugural del Curso Académico 1989-90 de la Universidad de Córdoba titulada La imagen geográfica de Córdoba en la literatura viajera de los siglos XVIII y XIX, que se puede descargar gratis aquí. (web de dicha universidad).

Todo esto a cuento de mis últimas lecturas acerca de viajeros por España. Y no es que Lynch viajase por nuestro país y mucho menos por Córdoba, o al menos no me consta. De hecho su obra se centra en tres ciudades estadounidenses: Boston, Jersey City y Los Ángeles. Se trata de un análisis de como nos hacemos la imagen visual de la ciudad; un análisis urbanístico (geografía urbana) de como percibimos las ciudades en las que vivimos. Para ello establece cinco elementos característicos: hitos (mojones), nodos, vías, barrios y bordes (límites) y, por supuesto, de la interacción de todos ellos. Como ejemplos de hitos en otras ciudades no estadounidenses menciona el Duomo de Florencia. En el caso de Córdoba Ontiveros señala La Mezquita como principal hito.

          Croquis de Jersey City con los 5 elementos de Lynch

 

Esta es la principal obra del autor, urbanista y profesor del MIT que usó como método de análisis las entrevistas a personas tanto en despacho como a pie de calle. El libro se ilustra con numerosos croquis, planos y fotografías de las ciudades estudiadas, que lo hacen más comprensible. Se publicó en 1960 pero la primera edición en español es de 1984 a cargo de la editorial Gustavo Gili. Hemos utilizado la 3ª edición, 3ª tirada de 2024, que consta de 203 páginas.  En cualquier caso un libro sustancioso, que nos revela las claves psicológicas de la orientación que utilizamos en nuestros núcleos urbanos e incluso de pueblos nativos en su entorno natural.

Naturalmente este libro me ha hecho recordar a Jane Jakobs y a sus “Paseos” que, lamentablemente, no se celebran en Córdoba desde hace algunos años y tal vez habría que recuperar a través de la Asociación “A pata”.

 

19.12.25

LA REBELIÓN DE ATLAS (Ayn Rand)

 

Me recomendaron esta obra que principio pensé se trataba de un ensayo filosófico pero que resultó una novela -eso sí- filosófica de más de 1000 páginas. He dedicado muchos días a su lectura; ciertamente leo rápido, pero como me gusta mucho subrayar y anotar las frases o párrafos que me parecen interesantes, mis lecturas se alargan más allá del tiempo medio de lecturas. La terminé la noche del 15 de diciembre, ya casi en la madrugada.

Al día siguiente traté de recuperar mis subrayados y anotaciones para imprimirlos (como suelo hacer) pero no lo permitió mi Kindle, pues la obra, en formato digital, no la había comprado a Amazon sino que me la descargó gratis mi yerno de una recomendable web que alberga más de 63 millones de libros en todos los idiomas.

Esta novela de una autora rusoestadounidense se publicó en 1957, año de mi nacimiento, tras unos once años en su redacción. Calificada en las redes como “distópica” y “libertariana”, o simplemente filosófica dentro de las tesis de la autora que fundó el “objetivismo”. Sin duda se trata de una obra antimarxista, anticomunista, posiblemente por el rechazo de su autora hacia el estalinismo del que huyó y del sovietismo del que profetiza su hundimiento.

La protagonista principal es “Miss Taggart”, copropietaria y codirectora de la más importante compañía de ferrocarriles de EE.UU. Una mujer fuerte, decidida y con las ideas muy claras con respecto al futuro y desarrollo de la empresa iniciada por su bisabuelo. No aparece egoísta ni ávida de riqueza, solo honor y estar a la altura funcionalista de las circunstancias económicas y prácticas, para mejorar sus líneas ferroviarias en la certeza de que tales objetivos redundarán en un mejor bienestar público. Sin embargo, se enfrenta al gobierno inclinado al intervencionismo social-comunista, que va dictando normas autoritarias, castradoras del esfuerzo individual, del ingenio personal y su apreciable aportación a la mejora de la vida de las gentes y que necesita ser retribuido o, al menos, no coartado o limitado. La ideología del libertarianismo tan en auge hoy en día tras la victoria electoral de Trump o de Milei en Argentina. Este término pervierte el original de “libertario” (o anarquismo) al cual yo me adscribo y que se diferencia de aquél por su vertiente humanista, solidaria, del aforismo “De cada cual según sus posibilidades, a cada cual según sus necesidades”. Ambas corrientes de pensamiento casi coinciden en la necesidad de menos Estado (libertarianos) o su total desaparición defendida por los anarquistas (libertarios). ¿Utopías o distopías ambas? ¿Es que la Democracia Parlamentaria, con sus clamorosas imperfecciones y sus graves corruptelas, no es también una utopía? El ser humano es perfectible y siempre lo será, de ahí el fracaso del “hombre nuevo” defendido tanto por las dictaduras de derechas (nazismo, fascismo…) como de izquierdas (“socialismo científico” de Marx plasmado en el sovietismo); todas ellas se han llevado por delante la vida de millones de personas inocentes en el siglo XX. Estoy convencido de que ese hombre perfecto no existirá nunca, pues no se puede obviar nuestra condición animal, biológica, que tiene como norte el instinto de supervivencia y conservación.

Me parece que esta novela bebe de las fuentes del anarco-individualismo de Stirner (El único y su propiedad) que habré de leer para calibrar mejor el mensaje de “La rebelión de Atlas” y aunque los críticos opinan que su autora no defiende las ideas de Nietzsche por su “irracionalismo” y le contrapone su “objetivismo” en el cual la razón es la reina absoluta, sin concesiones; ¿Qué hay de Zaratustra?... 

También esta lectura me ha recordado a Camus y su obra El hombre rebelde (1951), y por supuesto a Escohotado y su magno libro Los enemigos del comercio (2008), al igual que también lo ha hecho de la obrita del filósofo italiano N. Ordine La utilidad de lo inútil (2013)

Tal vez Rand se esté vengando del asfixiante estatismo de su país de origen. Parece que en principio la novela se iba a titular “La huelga”, pero su marido estadounidense la persuadió de que le cambiase el título por el de “La rebelión de Atlas”, aquel titán de la mitología griega que fue castigado para soportar bajo sus hombros el peso de la bóveda celeste y el mundo, de modo que la huelga es en realidad un peculiar lock out de empresarios y científicos que se rebelan contra la voracidad y autoritarismo del gobierno, cosa impensable en EE.UU., dónde parece que esta obra es el segundo libro más leído tras la Biblia.

A mi parecer le sobran unas 400 páginas, entre descripciones de paisajes, tanto urbanos como naturales, como del físico de sus personajes y las relaciones amorosas, románticas, de su protagonista.

 Creo que se realizó una película de la primera parte de la novela que tuvo poco éxito.

En cualquier caso obra para pensar.


6.10.25

LOS AMANTES EXTRANJEROS


Enganchado como últimamente estoy a la literatura de viajes, me topé con este libro que tantas satisfacciones, gratas sorpresas y conocimientos me ha deparado. Su autora, Ana R. Cañil es una periodista con un bien nutrido currículum en la prensa española (reportajes, etc.)

 

En esta obra recoge y recorre las opiniones de viajeros extranjeros por nuestro país - fundamentalmente de los siglos XIX y XX. Los decimonónicos son mayormente conocidos (Irving, G. Borrow, Richard Ford) principalmente románticos, aunque introduce otros forasteros menos conocidos pero que también recorrieron España y plasmaron sus impresiones. La novedad es que incorpora autores del siglo XX e incluso alguno del XXI. 

                                                      

     

El ladrón de azulejos de G. Doré 

Sin embargo, entre los del  siglo XIX predominan los que la autora califica de “curiosos impertinentes" o “caramalhuele”, porque critican nuestro país, sus costumbres y sus gentes de cualquier clase social, en una especie de resentimiento por no acabar de encontrar lo que venían buscando: bandoleros y cierto exotismo que esperaban más africano. No obstante, hay otros que simpatizan con nuestras gentes, monumentos y costumbres, destacando la rica diversidad antropológica, paisajística y monumental del la nación; en este sentido me ha sorprendido la falta de mención al italiano Edmundo De Amicis, que recorrió España durante un periodo convulso de nuestra historia como fue Sexenio Revolucionario y, más en concreto, el  breve reinado de Amadeo I de Saboya, y que -salvo las corridas de toros y más las peleas de gallos- ensalza siempre con simpatía. En cuanto los del siglo XX no podían faltar Hemingway ni Orwell, pero también nos encontramos con S. Zweig y luego el holandés   Cees Nooteboon el inglés Chris Stewart, músico y batería del grupo de rock progesivo “Génesis” que acabó instalándose en Las Alpujarras y escribió sobre nuestro país un libro titulado Entre limones que resultó un best seller. También entre los más recientes viajeros, que no turistas, se  encuentra Jan Morris,  transexual quién el verano de 1963 viajó por aquí y escribió su Presencia de España por lo que fue alabado por Gerald Brenan “mejor libro de viajes por España”.

 

Más reciente (siglo XXI) es el caso del francés Jean-Christofe Rufín, médico, escritor, humanista, “espíritu universal”, miembro de la Academia Francesa y otros méritos, que en el año 2000, con más de sesenta años, “se calzó las botas” y emprendió el Camino de  Santiago en solitario.

Monumento a Julio Verne en Vigo

El recorrido que hace la autora de los viajes de estos extranjeros no es lineal, ni cronológica ni geográficamente y así, tras su jugoso prólogo, nos lleva a Granada (Alhambra, Generalife) y desde este cúmulo de sensualidad, nos conduce al frío y sobrio Escorial (monasterio, palacio y panteón real). El capítulo 3 está dedicado a las iglesias prerrománicas de Santa María del Naranco y San Miguel de Lillo. Le siguen Julio Verne por la bahía de Vigo, Segovia y Sevilla, para después volver al norte: La Maragatería y sus peculiaridades. Luego vuelve al sur, concretamente a la Sierra de Guadarrama, para continuar retornando al norte por el Camino de Santiago (el camino primitivo, su génesis y las maravillas de la catedral, como el Pórtico de la Gloria y su iconografía). Pero vuelve al sur: Madrid, ocupándose del Paseo del Prado, para después despacharse en la Barcelona de la Guerra Civil y los sucesos de mayo de 1937.

 

Finalmente una bibliografía titulada “Los escritores que me han inspirado”, selección de la autora que -me consta- no es exhaustiva.

 

Entre las anécdotas que incorpora queremos destacar la del ladrón de azulejos de la Alhambra, el mejor cochinillo para comer en un bar-restaurante de Segovia llamado paradójicamente “California”, lo soso que resulta en la visita a nuestra tierra Andersen, el danés escritor de cuentos infantiles, la santa barbuda patrona de las malcasadas y ahora del colectivo LGTBI, el maragato que le compró una biblia a don Jorgito Borrow para vendarla más cara en uno de sus trasiegos comerciales, el interesante y frecuentado bar del Camino de Santiago con fotos y música de Bob Marley,  Pink Floyd y otros músicos de la época.

 


Se echa de menos un índice onomástico y de lugares, cosa que facilitaría mucho la comprensión y orientación del lector y que sería de agradecer en una nueva edición de este libro escrito con estilo ágil y ameno, que sin duda merece la pena leer porque es el reflejo de lo que somos, de lo que fuimos a ojos de los extranjeros que nos visitaron, así como un espejo donde mirarnos y reflexionar sobre nuestra historia.






27.8.25

LIBROS DE VIAJES (Comparativa)

 


Son dos los libros de viajes por España que he leído últimamente: el de Münzer (siglo XV) que reseñé en mi anterior entrada en el blog que mantengo. Y ahora he terminado de leer el del italiano Edmundo de Amicis, titulado España. Viaje durante el reinado de Don Amadeo I de Saboya, (siglo XIX). Me lo prestó un amigo pero acabé comprando una edición digital (pésima, por cierto) por aquello de que me gusta mucho subrayar y anotar y no quería mancillar el ejemplar en papel, y además por que en la edición digital puedo recuperar mis subrayados y anotaciones con un clic e incluso imprimirlos.

El viaje de Münzer incluyó Portugal, el del italiano casi cuatro siglos después (1872) y solo las ciudades que le interesaban, entre las que por su extensión sobresale el capítulo dedicado a Madrid.

Del primero sabemos la fecha exacta de su llegada a nuestro país, del segundo solo que llegó un día lluvioso de febrero (esto me recuerda al comienzo del libro de R. Musil  El hombre sin atributos). Con la partida ocurre lo mismo, De Amicis, por un hecho que relata (la sustitución de Sagasta por Zorrilla) se ha de suponer que marchó en junio.

Ambos entraron por el mismo sitio, el Rosellón, pero salieron por sitios distintos: Roncesvalles el alemán, Valencia (en barco) el italiano. Ambos estuvieron en la Península más o menos el mismo tiempo, cinco meses, si bien uno iba a caballo y el otro utilizaba el ferrocarril, lo que le permitió estar más tiempo en las ciudades visitadas. Una vez aquí el itinerario seguido fue similar hasta Andalucía (Sevilla) en donde Münzer tomó rumbo a Lisboa, pasando por Oporto y retornando a nuestro país por Tuy, para después llegar a Santiago de Compostela. De Amicis se dirigió al centro de España.

Ambos visitaron las siguientes ciudades:

-Barcelona

-Valencia

-Granada

-Málaga

-Sevilla

-Toledo

-Madrid

-Zaragoza

 

Münzer además, estuvo en los siguientes lugares y ciudades:

-Monasterio de Montserrat

-Almería

-Lisboa

-Santiago de Compostela

-Zamora

-Salamanca

-Monasterio de Guadalupe

-Guadalajara

-Pamplona

 

Por contra, De Amicis estuvo en varios sitios no visitados por el alemán:

-Burgos

-Valladolid

-Aranjuez

-Córdoba

-Cádiz

Dos viajeros, dos épocas muy distintas con motivaciones igualmente diversas: Münzer por gusto y que era un rico negociante, es una época de estabilidad con los Reyes Católicos a los que admiraba. De Amicis por trabajo como corresponsal del periódico La Nazione  con el objetivo de publicar sus crónicas sobre España precisamente cuando reinaba un italiano en una época convulsa (el Sexenio Revolucionario).

Jerónimo, más escueto pero también más “científico” aunque más religioso. Edmundo, un romántico, más antropológico, aunque ambos hablan con admiración de España.

Dos escritores, dos puntos de vista, dos estilos desiguales, pero ambos fructíferos para conocer mejor la historia de España.