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31.7.20

Coronavirus o Covid-19 (Mi percepción)


Fuente: DNS de España. Los datos son de abril de 2020.

Tengo por norma el no tratar de política en este mi blog. Pero el problema del nuevo virus trasciende lo político, lo social y llega, incluso, a lo personal. Hasta ahora no había expresado mi percepción de la gestión política de la pandemia; y he seguido, y sigo,  las recomendaciones de los responsables de la sanidad en España al respecto. Pero ahora han saltado de nuevo las alarmas por el rebrote, y también las mentiras de nuestro gobierno que, me parece, ha gestionado tan mal la crisis sanitaria, social y económica en la que nos hayamos sumidos. Así que apunto algunas cuestiones que creo criticables:
  1. La presencia del virus era conocida al menos desde febrero de 2020.
  2. El estado de alarma se decretó el 14 de marzo, es decir, seis días después de las masivas manifestaciones del 8-M (ocho de marzo de 2020).
  3. Al principio del estado de alarma Fernando Simón dijo que no era necesario el uso de mascarillas (¿tal vez porque no había suficientes?).
  4. Meses después (cuando ya había suficientes mascarillas) ordenó el uso obligatorio de ellas.
  5. El gobierno y su representante epidemiólogo no tomaron nota del caso de Italia, anterior, y nos pusimos a la cabeza de contagios europeos, adelantando a un país que tiene casi más de 20 millones de habitantes que el nuestro. ¡Bingo!: España a la cabeza del mundo por algo que no es el deporte.
  6. Al principio de la pandemia hice una aproximación geográfica a la expansión del virus, en la que no me cuadraba el caso de Irán (por ser un país pobre y no turístico). Lo hice en mi muro de Facebook.
  7. Ahora resulta que no hubo o no hay “Comité de Expertos” asesores para la “desescalada” en nuestro país. Mentira tras mentira por parte del gobierno español. Las estadísticas sobre la epidemia en nuestro país han ido variando sin que se nos haya explicado el porqué. De modo que la falta de transparencia se ha instalado aquí.
  8. De modo que creo que nuestro presidente del gobierno y su “Comité de expertos” para la pandemia, deberían dimitir enseguida. Empezando por el tal Simón y el inane, críptico, Ministro de Sanidad Illa (o “illo” como dicen los jóvenes).
  9. Las TICs o NN.TT. de las que presumía nuestro país desde hace una década, han resultado un fracaso -especial, aunque no únicamente en la educación- como se ha demostrado durante el confinamiento. Pues se invirtió un montón de dinero (al menos en Andalucía) en dotar de un “laptop” a cada alumno de educación primaria. Muchos de los cuales acabaron en el mercadillo. Esto lo sé de primera mano por mi experiencia como docente. Y ahora los discentes o sus padres se quejan de que no tienen conexión a internet, mientras suben multitud de fotos a diario a redes sociales como Instagram ¿Cómo se come esto?
  10. Desde mi puesto de Jefe del Departamento de Formación e Innovación Educativa de mi instituto (FEIE en Andalucía), he intentado fomentar las TICs en mi centro, pero el CEP se empeñaba en fomentar los cursos sobre Valores, Competencias y Diversidad de “género”. Y tampoco la Administración en general ha estado preparada para estos tiempos en que había que evitar los trámites presenciales.
Y así están las cosas: un país hundido económica, social y educativamente.

¡Me lo expliquen!

17.5.20

LA PESTE (A. Camus)




A raíz de la peste o pandemia de “Covid-19”que venimos sufriendo, me atreví a volver a ver la película La Peste de 1992, interpretada por el gran actor William Hurt en su papel del Dr. Rieux.

Y a pesar de lo lo deprimente de lo que se narra, aunque tan real o actual, me lancé a leer esta novela de Albert Camus en que se basa. Y eso en estos tiempos que lo que más necesito son lecturas vitalistas; pero ésta, en cierto modo lo es, a pesar de que sus sombríos pasajes son los que predominan.

En cualquier caso se aprende de ella; o se comprenden situaciones humanas que, muchos de nosotros, en mayor o menor grado, hemos vivido o podríamos vivir; porque este virus, de alguna manera, nos ha “puesto al día”; en el sentido de que no estaremos seguros nunca. A pesar de que los medios de comunicación se empeñan en estas fechas en lanzar mensajes optimistas, positivos, sobre la insólita situación que estamos viviendo esta generación que -afortunadamente- no ha sufrido la guerra ni el exilio, ni siquiera “interior”.

En cualquier caso muy recomendable. Alta literatura en una narración que alterna, excelentemente, la crónica de los hechos y los diálogos con la reflexión existencialista.