Mostrando entradas con la etiqueta música. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta música. Mostrar todas las entradas

2.5.19

Fin de semana alternativo





Estamos a las puertas de un fin de semana bastante alternativo. El viernes comienza la edición de este año de los Paseos de Jane que se prolongarán hasta el domingo inclusive. 

El viernes podemos elegir entre la presentación del libro Luto en colores de Silvia Melero en la librería La República de las Letras (19:30 horas) y el concierto de Elek Quartet organizado por el Ateneo en su sede (20 horas). 

Para el sábado 4 El Ecomercado nos ofrece alimentos ecológicos y también trueque de libros por parte de la Red Trueque. Ese mismo día podemos dirigirnos a LRL para asistir a la presentación del poemario Intramuros de Jaime Cedillo (12:30 horas).

Y el domingo pasear por la calle Imágenes para contemplar su nuevo proyecto, en esta ocasión dedicado a alertar sobre el cambio climático.

Todo con buen tiempo ¡y gratis!

P.D.: en la semana siguiente el lunes 7 se inician unas jornadas con motivo de la fundación de la Bauhaus y el domingo 12 tendrá lugar la salida mensual de la Plataforma A DESALAMBRAR.



20.5.18

RECUPEREMOS LOS ’80



Vivimos tiempos complicados. Para mi generación algo menos, pero para los jóvenes terribles, porque no tienen otro horizonte que emigrar. Como los trabajadores españoles en los años ’50 y ’60.

Los años ’80 fueron duros para los que éramos jóvenes entonces. La crisis económica española de 1982 nos azotó con fuerza. Perdimos trabajos y horizontes de encontrarlos. Pero fueron años de disfrute y libertad. Mucha libertad que ahora (2018) se añora. 

Esta entrada la había pensado titular “La canción” (o copla, como diría mi admirado Carlos Cano), porque han sido esas canciones las que me han inspirado este escrito. Efectivamente he vuelto a escuchar mucha música de los años 80. Me consuela en estos años grises, de autocensura, del imperio de lo “políticamente correcto” que mata al individuo, que atenta contra la libertad de expresión. Ese fascismo o estalinismo “blanco” que impera desde hace unos años en las Españas. Posiblemente se trate de una importación anglosajona (o “anglocabrona” como dice mi también admirado Sánchez Dragó); de su falso puritanismo mientras gastan en fiestas “demodeés” o caducas (bodas de no sé que príncipe, etc.) lo que necesita el resto del mundo. Un mundo asolado por el hambre, las epidemias y las guerras (provocadas por los países ricos; ellos).

En fin, que echo de menos aquellos años que en mi vida he sentido como más los más libres. Y también desenfadados. Echo de menos a grupos musicales como La Polla Records, Los Ilegales, Kaka de Luxe, Siniestro Total y un largo etcétera. Echo de menos la frescura de las primeras películas de P. Almodóvar (“Pepi, Lucy y Bon…” o “Átame”, esta última que sería impresentable en un festival a día de hoy) y su derribar libremente tabúes. Sin el lastre de los poderes fácticos que hoy nos atenazan.

Echo de menos a Agustín García Calvo, a Umbral o a Paco Ibáñez, que en su concierto en el Olympia de París en ¡1969! musicaba poemas clásicos españoles en los que se hablaba, sin denostación, de cojos, mancos o ciegos. Hoy eso estaría prohibido; y habría que sustituirlo por ese eufemismo de “disminuidos físicos”, cosa que casa mal con la poesía y con la realidad. Porque el lenguaje trata de economizar; de ser preciso, de comunicar fácilmente, de entendernos sin oscuros manejos impuestos desde el poder político, pero también del social, porque la izquierda (esa supuesta esperanza) se hace presente en el juego. Fuegos artificiales para entretenernos y desviarnos de los verdaderos problemas que nos acometen en el día a día.

De modo que ahora lo que se impone es “A galopar hasta enterrarlos en el mar” (Alberti). 

Ah! La libertad.


PS: Por favor, agradecería muy mucho que vuestros comentarios a esta entrada los hicieseis en el propio blog, y no dándole al “me gusta” de Facebook tras leerlo superficialmente.

28.9.17

Casa da Música (Oporto)

+
Vista exterior

La verdad es que en mi anterior viaje a Oporto dejé de ver este edificio moderno, dada la riqueza de patrimonio histórico artístico de la que es la segunda ciudad más importante de Portugal.

En esta ocasión disponía de tiempo para visitar esta joya de la arquitectura moderna obra del arquitecto Rem Koolhaas, el que diseñó el frustrado “Palacio de Congresos” de Córdoba que tanto dinero costó a la ciudad y que, jocosamente, muchos amigos le llaman “La Pinza”. Y otro que tras sus “no construcción” señala que la maldición del emir sigue viva, refiriéndose a al-Hakam I tras la “Rebelión del arrabal” (de Saqunda), que una vez sofocada el omeya mandó asolar, cubrir de sal y prohibir y maldecir cualquier construcción en esos terrenos para la eternidad. Hechos que quedan fidedignamente reflejados en su recientemente libro de historia llamado “La odisea de los rabadíes”.

Pero, volviendo al edificio del que nos ocupamos, he decir que para verlo optamos por una visita guiada en inglés. La visita, que duró casi una hora, fue muy instructiva.

El edificio se incrusta en una zona histórica de la ciudad. Y digo “se incrusta” porque así lo concibió el arquitecto cuando recibió el encargo: como un meteorito caído en la ciudad; de ahí  sus alrededores alabeados.

Su exterior es geométrico, de una geometricidad irregular con numerosos planos y aristas faltos de cualquier simetría. Resulta moderno pero también chocante en el entorno en que se halla.

Pero su interior no defrauda: es una caja de sorpresas. Aunque gran parte del edificio esté dedicada al auditorio o sala de conciertos, hay otros espacios más pequeños dedicados a otros usos: didácticos, de investigación acústica, ensayo e incluso una cafetería desde la que se tiene acceso visual y auditivo a la sala de conciertos, gracias a las dobles vidrieras onduladas que el arquitecto ha utilizado para mejorar la acústica a la par que aislar del ruido cafeteril.

Escenario del auditorio

Y siguiendo el tópico, su belleza (o mérito), reside en el interior; pues no se trata de un mero teatro o auditorio: es verdaderamente una “Casa de la Música” donde se puede hacer todo lo relativo a este arte: escuchar, experimentar, vivir la música en todos los sentidos. Y utilizando las nuevas tecnologías.

El autor y su equipo se documentaron muy bien para llevar a cabo este logro: nuevos materiales y nuevas ideas para hacer del edificio un auténtico “Templo de la Música”. Y el funcionalismo, como los asientos extensibles de su auditorio que permiten a cualquier persona ocupar o desocupar su asiento sin molestar a los demás asistentes. Un auditorio moderno que incorpora un órgano azul y dorado del siglo XVIII que no desentona.

También los paramentos flexibles de alguna de sus salas facilitan la propagación del sonido, aunque algunos de ellos se hallan erosionados debido a la curiosidad del palpar de sus visitantes (entre los que me incluyo). Pero es que, además, integra armónicamente los típicos azulejos portugueses en tan innovador edificio.

En fin, un lujo que no debemos perdernos y que fue diseñado con ocasión del nombramiento de Oporto como Capital Europea de la Cultura en 2001.


Mas fotos: AQUÍ


2.8.16

Vinilos vs. Música digital



Los discos de vinilo fueron pasando a la historia tras la aparición de los CDs, luego también heridos de muerte por el formato digital mp3 y los sitios web de música on line como Goear o Grooveshark, donde se podían escuchar gratis álbumes o canciones elegidas. Todo muy fácil y funcional. Incluso remasterizados para mejorar el sonido.

Entremedias hubo un breve intento de recuperar los vinilos incluyendo una versión digital para que los escuchásemos como quisiéramos. Solo compré uno de estos últimos en la, lamentablemente, desaparecida Fuentes Guerra; fue The Velvet Underground & Nico. Un disco excelente que he escuchado menos en digital que en vinilo; con su portada en la que se puede despegar el plátano que ocupa su fondo blanco.

Como me decía un compañero y amigo, lo del cambio del vinilo al CD fue un engaño, un camelo porque, entre otras cosas, con el CD se gasta menos materia prima pero el precio se mantenía. Opinión corroborada por un viejo amigo buen conocedor y amante de la música de nuestra generación.

Y es que, frente a la comodidad y limpieza del CD, o la música digital, sigo echando de menos las carpetas de los vinilos, su tangibilidad, fotos y textos. Además de su leve crepitar cuando se deja caer la aguja sobre ellos. Una aguja que ahora hay que comprar en sitios muy especiales y a precios desorbitados, pero que no deja de tener su encanto a pesar de las rayaduras, que a veces te obligan a poner una moneda de 5 céntimos de euro como antes hacíamos con las de 1 peseta, por ejemplo.

Algo parecido me pasa con los libros digitales. Y eso que dan muchas facilidades, como encontrar palabras rápidamente o guardar citas.

Posiblemente sea un fetichista (o un romántico) y me guste tocar, oler, volver atrás y adelante hacia las páginas cuya esquina he doblado (muchas) porque tienen pasajes interesantes. Igual que el tacto o su olor de imprenta.

No me importa mucho tener que levantarme cada 20 minutos para darle la vuelta al vinilo, con lo fácil que es escucharlo de un tirón en digital; o escuchar varios álbumes seguidos sin dejar la poltrona y no como “antiguamente”, cuando el máximo lujo era tener un plato de tocadiscos que te permitía apilar varios discos para tu comodidad que iban cayendo y reproduciéndose automáticamente. 

Y ahora, recurro a uno u otro sistema según lo que esté haciendo, por comodidad o por gusto. El vinilo tiene su ritual y es para disfrutar el momento. Lo digital es para salir del paso, para rellenar el tiempo por necesidad. Necesidad y urgencia frente a goce sin prisas.

Mientras escribo esto oigo el Rock & Roll Animal de Lou Reed. En vinilo.

¡Qué le vamos a hacer!


8.7.16

DOS LIBROS Y UN CONCIERTO



Durante algunos días, a caballo entre el final de curso y el comienzo de las “vacaciones”, he podido acometer dos tareas que tenía pendientes. La primera terminar de subrayar el libro del amigo Monterroso Lo que la verdad importa de la Córdoba romana, que ya comenté durante su presentación en mayo (y es que no me gusta dejar de subrayar las obras que leo y sus frases o fragmentos que más me gustan o llaman la atención).

Y también lo hice con la de Francisco S. Márquez Córdoba de la bicicleta a la vespa, en la que hace un ameno recorrido por la Córdoba de los años 50 del pasado siglo. En ambos hecho de menos un índice de nombres y lugares que me parece tan fácil de hacer en estos tiempos de la avanzada informática. 

De éste último autor estoy acabando su también (relativamente reciente) obra Córdoba insólita. En ella, y desde mi punto de vista, dedica demasiados epígrafes a las cuestiones religiosas. Y tal vez peca un tanto de falta de actualización sobre algunos datos; claro que en su defensa es imprescindible aducir que 1ª edición es de 2009 y yo he leído la 2ª, algo posterior... Tanto corre el tiempo y las cosas en esta Córdoba de 2016. De ésta última  me alegra su bibliografía, que recoge  fuentes informativas de gran valor para conocer la historia de nuestra ciudad.

Del concierto, solo señalar que su autor Santiago Auserón, (líder de los ex Radio Futura), cantó acompañado de la Orquesta de Córdoba, cuya interpretación fue impecable. El evento se encuadraba dentro del Festival de la Guitarra 2016 y tuvo lugar en un Gran Teatro rebosante de público. Personalmente me agradó el concierto (¡la música sienta tan bien!, aunque su imitación de Robert Palmer o Robbie Williams, vestido de smoking me decepcionó; al igual que al adolescente hijo de unos simpáticos australianos con los que compartimos platea. Y eso que el chaval, muy educado, aplaudió cada canción. Seguramente esperaba -como yo- un concierto de rock y se encontró con un largo concierto de casi dos horas, sin descanso y a “palo seco”. Un concierto en que las prolongadas florituras de la orquesta (o sus “arreglos”) dieron como resultado el que en algunos momentos dudase si me encontraba en una interpretación  “pop” de los Carmina Burana o entre alguna sinfonía de Vivaldi interrumpida por las voz del cantante. Quién por cierto, aunque la mantiene muy bien, fue ahogada por la orquesta. Y que, sobre todo el la primera parte, me pareció muy engolado en su traje y movimientos, perdiendo la “garra” o la fuerza de sus canciones en Radio Futura o Juan Perro.

Con guiños a la zarzuela, la música andalusí, Cosmopoética o Córdoba (de la que me gustó el que dijera que sus esculturas públicas no son de políticos, sino poetas y pensadores) y un público muy efusivo en sus aplausos, sin embargo no consiguió convencerme de esta que parece ser su nueva etapa.

29.5.13

CITTÁ APERTA (mi Semana Cultural)



Miércoles 23 de mayo día  (y semana) cultural. Tengo previsto asistir a la lectura de poemas/diario de J. L. Reyes en La Sebastiana. En esa misma jornada  ojeando el periódico me entero de la representación de teatro promocionada por mi amigo Alberto Monterroso y a la que no puedo acudir por razones obvias. La misma tarde el también amigo Manuel Toribio me trae a casa su reciente libro sobre el historiador cordobés Jaén Morente.

En la lectura de poemas (MORTA E APERTA) me encuentro con amigos inesperados, como Esperanza y José Antonio Álvarez, y también con personas conocidas de oídas y por sus libros, como Fernando Penco. El acto gira en torno al viaje realizado por el autor de fotografías y textos a la ciudad italiana de L’ Aquila, una ciudad cuasi fantasma a causa del terremoto de 2009 en la región italiana de los Abruzos.

José Luis Reyes Criado es una revelación. Un antiguo alumno del que no esperaba su evolución, a pesar de la formación de sus padres, también buenos amigos.  Equivocadamente lo creía más enfocado al mundo del deporte que al del arte. Pero ahora ha demostrado una vis artística increíble. Una sensibilidad y una capacidad que no me podía imaginar. Y es que así debe ser (o es) la vida: “la vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida”, que dice la canción Pedro Navaja….

Pasé un grato tiempo disfrutando de amigos y arte. Porque el espíritu necesita de estos momentos para desencadenarse del rudo mundo material. El acto me  resultó encantador. Poesía relacionada con fotos (micropoesía en lugar de títulos) acompañada de música de chelo (luego pregunto por su composición y resulta improvisada). Neorrealismo  y barroco –música- esta última, interpretada por una joven prodigiosa llamada Sara Fontán.  Momentos sublimes de textos excelentemente declamados con un  acompañamiento  musical asombrosamente concordante. Un placer; un lujo del que no habrían podido disfrutar las clases populares del siglo XVIII, por ejemplo…

Tras la lectura de José Luis, una violonchelista veterana cuyo nombre ignoro nos deleitó con su espontánea interpretación.

Una noche perfecta en una semana que comenzó en La Fresnedilla y terminó escuchando a mi amigo y colega Alberto Rubio, tocando el órgano de la iglesia de La Compañía el domingo 26 de mayo.



MÁS FOTOS AQUÍ.

28.7.08

Sentidos: el rap

Acabo de recibir música de otro antiguo alumno. En este caso se trata de Manolo García Fernández, que me manda el tema Sentidos de su primera maqueta, que está en preparación y se titulará El desván de las palabras.

El tema lo podéis escuchar en su espacio. Es más que recomendable.

Ya conocía las poesías de Manolo (Garphy) por medio de su Metroflog. Y me gustaban (y gustan), como varias veces le he manifestado. Creo que tienen ritmo, sensibilidad y altura. Escuchar ahora perfectamente musicada una de ellas ha sido para mí como ver bien terminado el prometedor esbozo de un cuadro.

Bien es verdad que el rap es un estilo joven, nada cercano a mí ni por edad ni por el contexto en que surgió (los barrios negros de la grandes ciudades estadounidenses). Pero no es menos cierto que es música de ahora; que muchos de nuestros jóvenes lo siguen o lo practican como vía de identificación y comunicación. Y poesía de nuestro tiempo.

Curiosamente, mientras escuchaba este rap, en el programa Discópolis de Radio 3 emitían canciones de Las Madres del Cordero y La Romántica Banda Local. Casi cuarenta años de distancia pero el mismo espíritu rompedor.

Manolo: enhorabuena y sigue.

22.6.08

Sin Eskrupulos

Adrián Pozo, antiguo alumno, me manda un disco grabado con su nuevo grupo Sin Eskrúpulos. El álbum se titula Yo no kreo y se puede descargar gratuitamente.

Música punk, rock radical y momentos de bailable ska con letras saludablemente reivindicativas. Y una ejecución más que correcta con excelente sonido. Me ha sorprendido gratamente la versión que hacen del Maneras de vivir de Leño, casi un himno de mi generación.

Internacionalmente el punk se hizo famoso con los Sex Pistols y su irreverente God Save The Queen. Pero he de confesar que yo no le presté mucha atención hasta que Las Vulpes salieron en el postfranquista Telediario. Luego descubrí a grupos de ese estilo que me gustaron mucho como The Clash, Police y también algunos españoles a los que ahora me recuerdan Sin Eskrúpulos.

En la época de la Muestra Pop Rockera echábamos de menos que no existiesen grupos punkis en Córdoba. Y, sin embargo, el Adrián y su grupo me demuestran que la cosa sigue viva y fresca.

Y me alegra. No solo por razones puramente egoístas (me retrotrae a mi juventud), sino porque me parece fenomenal que siga habiendo jóvenes no adocenados; que no se conforman con lo que hay; que reivindican valores; que son coherentes, como han demostrado éstos poniendo su disco en dominio público, o sea gratis total, frente a los ajados antiguos revolucionarios, hoy día tiburones ávidos de dinero (y nada más), de la SGAE.

Un disco, en fin, que suena muy bien, con letras que hacen reflexionar y gratuito ¿qué más se puede pedir?

Salud.

12.5.06

Concierto didáctico.


Ayer concierto didáctico en el Gran Teatro. En esta ocasión titulado Mozart siempre Mozart para conmemorar el 250 aniversario del nacimiento del vienés. Resultó en verdad sumamente didáctico. No solo por la selección de obras y la impecable interpretación de la Orquesta de Córdoba. La presentación y el guión consiguieron enganchar al difícil público adolescente, que además se sorprendió admirando la excelente interpretación de Francisco José Montalvo, jovencísimo cordobés que se reveló como una gran promesa de la música.

El programa: obertura de La Flauta Mágica, Sonata nº 4, K.304, para violín y clave, Pequeña serenata nocturna, Concierto para clarinete, Sinfonía de los juguetes (del padre), un movimiento del Concierto para violín nº 3, K.216, y finalmente el primer tiempo de la Sinfonía nº 40.

La música nos eleva (y nos educa). ¡Música!.

5.1.06

Concierto Beethoven

¿Estreno en España del Concierto para piano y orquesta (Wo 04.) de Beethoven? Posiblemente se produjo ayer en el Gran Teatro de Córdoba, c0mo señaló Eugeni Syrkine, director del concierto que se celebró a beneficio de las asociaciones cordobesas Síndrome de Down y ACOPINB. Según Syrkine, esta composición de Beethoven fue compuesta cuando solo tería 14 años y como no está contabilizada en sus 5 conciertos, le llamó el "concierto 0 de Beethoven".