22.7.13

Marea de información ¿cómo llegar a tierra y tener tiempo de vivir?


Desde hace tiempo les vengo diciendo en broma a mis amigos que yo, cuando entro en Internet, no navego, sino que naufrago. Porque sé de dónde parto (lo que busco, lo que quiero) pero no donde acabaré. En esta navegación los cantos de sirena son tantos, tan diversos y atractivos que uno acaba perdiéndose  en la telaraña del conocimiento (o  “información”, que ya no lo tengo tan claro).

Pero no toda la responsabilidad de la zozobra corresponde a la Red. En mi revistero se almacenan publicaciones periódicas gratuitas y de pago, que resultan imposibles de “gestionar” (léase leer, seleccionar, desechar/aprovechar). También son cantos de sirena.

Es como si uno hubiera pedido un deseo: “estar informado” y un genio burlón lo hubiera hecho realidad (no querías información: ¡ahí tienes!).

Ya sé que “información” no es “conocimiento”, pero difícilmente se puede llegar al conocimiento sin un mínimo de información.

Lo ideal para mi sería poder retirarme a algún lugar aislado acompañado de un buen libro. Al abrigo de la trepidante información que circula por las redes sociales (FB, Twitter…) pero, al leerlo, ¿no sentiré la tentación de saber más cosas sobre su autor/a?

¿Alguien me ayuda al respecto? ¿algún consejo? ¿alguien me puede decir qué hago con mis recortes de periódico?. De veras que mi S.O.S. es sincero.

P.D. 1: escribo esto mientras cientos de emails esperan que al menos los lea.

P.D. 2: qué cantidad de papel (periódicos) obtenemos a tan bajo precio.

La imagen procede del blog MIRAR, PENSAR Y CREAR


7.7.13

DESPEDIDAS (verano 2013)



Se han cumplido cuatro años de mi traslado voluntario al IES Medina Azahara. Y también 4 años de mi participación en su programa bilingüe. Llegué a este centro en septiembre de 2009 y me hice cargo del grupo de 1er. curso de la ESO bilingüe. Eran pequeños muy educados y cariñosos que compartían conmigo el llegar a un sitio nuevo, desconocido, nada familiar.

Hace un par de semanas me despedía de ellos: habían terminado con éxito 4º de la ESO poniendo punto final a una etapa, una época. Posiblemente ya solo coincidiré con ellos y ellas en los pasillos, o en alguna guardia. Ahora han crecido y a menudo casi me doblan en estatura. Les deseo un buen futuro en el que no falte su dimensión humana.

Unas semanas antes de que el curso acabase tuvieron la tentativa de invitarme a su cena de “graduación”, ese rito de paso importado de Norteamérica que se va colando en nuestra cultura. No me negué a asistir (el corazón me puede) pero, al pedirles la fecha, les expliqué que para nosotros los profesores el mes de junio era un mes muy duro: desde el punto de vista profesional al económico pasando por el afectivo. En lo profesional por la acumulación de tareas que se produce: elaboración y corrección de infinidad de exámenes, sesiones de evaluación y burocracia (el trabajo “invisible”). En lo económico porque las despedidas han ido multiplicándose como setas, sobre todo para los que tenemos cierta edad y acumulamos (gratamente) buenos compañeros/as y amigos que se van jubilando; o promociones de antiguos buenos alumnos que te invitan a una reunión después de muchos años. En lo afectivo porque es época de despedidas: compañeros que se trasladan, alumnos que parten a la universidad o a otras etapas o centros, a los que posiblemente nunca volverás a ver. En definitiva, una separación, como es el caso que me ocupa; un trocito de ti que se va, que se pierde…

Por suerte no insistieron en lo de la cena, de la que luego tuve noticia a través de la redes sociales. Hicieron bien en no insistir en invitarme porque, a fin de cuentas ¿qué pinta una persona adulta entre jóvenes deseosos de hablar de sus cosas sin trabas?. Les agradezco su detalle de no insistir y me alegra el que lo pasaran muy bien.

A lo largo de estos cuatro años ha habido ratos buenos, regulares y malos; las cosas han ido cambiando; pero la convivencia deja huella.

Las Cármenes, Marías, Pablos o Carlos… (por no aburrir a nadie con una lista que me sé de memoria) tienen un hueco en mi corazón. Y aunque crezcan, coronen sus estudios y lleguen a ser buenos profesionales, para mí siempre serán aquellos pequeños amables, graciosos y aplicados que llegaron a un sitio nuevo, como yo.


24.6.13

Chele y Carlos (la noche de San Juan)



Sigo dudando mucho con respecto al título de esta entrada. Tal vez hubiera sido más adecuado “Carlos y Chele” o “noche de San Juan (Carlos y Chele), pero es que cuando se quiere a la gente cuesta trabajo titular su importancia, la huella que nos han dejado.

Lo cierto es que hasta hace poco Carlos Fisher y Chele nos invitaban a su casa en la plaza de Aguayos para celebrar la noche de San Juan. Con una hoguera en su patio que debíamos saltar y con la generosidad que les caracteriza: siempre había una cerveza o refresco para quiénes apareciésemos por allí, así como abundante comida. Por otra parte era una excelente ocasión para encontrarse con otros apreciados amigos como Casi, Antonio Suárez, Cristine o Pilar.

Hoy Karl sufre una penosa enfermedad que le impide reconocer a los amigos, mientras Chele lo sigue cuidando con el amor que solo personas de su inusual corazón pueden hacerlo.

En su honor, en su memoria, por el desinteresado aprecio que siempre me han mostrado, anoche decidí hacer una pequeña hoguera de San Juan. En un gran cenicero de cerámica quemé una planta de albahaca seca; y papelitos escritos con los nombres de los males que quiero desaparezcan de mi vida. Su olor fue bueno y el titilar de las llamas me transportó a aquellas noches felices en la terraza o en el comedor de Chele y Carlos (tanto monta). Una llama que me recordó enormes, envidiables buenos corazones.


Foto tomada de Practicopedia.


15.6.13

Cerro Muriano: Historia de la minería en Córdoba



Inesperadamente tengo la suerte de conocer en persona a Fernando Penco Valenzuela. Tenía excelentes referencias de este eminente arqueólogo por parte de amigos comunes tales como José Luis Reyes Lorite, Jerónimo Sánchez  y Fernando, el peluquero de nuestro barrio tan interesado por la lectura y el conocimiento de la Historia y Córdoba.

Nos encontramos en un acto de inauguración de una exposición fotográfica de José Luis Reyes Criado y aunque apenas me conocía, ni tenía compromiso alguno conmigo, pues mi único contacto con su familia fue en el  encuentro durante nuestra excelente excursión por Peña Melaria, enseguida me promete el obsequio de su estupendo libro sobre Cerro Muriano. Dice que me lo hará llegar prontamente, y luego me entero de que lo dejó al día siguiente en nuestra común peluquería de Fernando; aunque yo lo recojo muchos días después porque mi pelo no es suficientemente largo, mi tiempo también es corto y Julián, nuestro estimado carnicero, que tenía su establecimiento junto al de Fernando, ha cerrado repentinamente (la crisis), por lo que ya no necesito pasar por esa calle con la asiduidad de antes.

El libro, dedicado (como tengo la manía con respecto a quiénes escriben libros y conozco personalmente) está editado por Almuzara en el año 2010. Como promotor de esta edición figura el Ayuntamiento de Obejo, localidad a la que, sin darme cuenta y sin ningún tipo de intención, me veo cada vez más ligado: la última vez con el Encuentro Agro-Arte en La Fresnedilla y antes con la Danza de la Espadas y el Retablo de los Ángeles que conozco gracias al amigo Paco Madrigal.

El volumen, de excelentes 245 páginas, arranca con un análisis geográfico de la zona. Le sigue una serie de capítulos dedicados a la evolución histórica (Horizonte Tartésico, Hace 2000 años, al-Andalus) y termina con dos capítulos dedicados a la arqueología y a la numismática del lugar. Se le añaden finalmente dos apartados dedicados a la epigrafía y la imprescindible  bibliografía.

Los gráficos, dibujos y fotografías abundan, lo que hace más atractiva y fácil de comprender esta obra que yo considero esencial para conocer el pasado de nuestra provincia.

Muchas gracias, Fernando.


29.5.13

CITTÁ APERTA (mi Semana Cultural)



Miércoles 23 de mayo día  (y semana) cultural. Tengo previsto asistir a la lectura de poemas/diario de J. L. Reyes en La Sebastiana. En esa misma jornada  ojeando el periódico me entero de la representación de teatro promocionada por mi amigo Alberto Monterroso y a la que no puedo acudir por razones obvias. La misma tarde el también amigo Manuel Toribio me trae a casa su reciente libro sobre el historiador cordobés Jaén Morente.

En la lectura de poemas (MORTA E APERTA) me encuentro con amigos inesperados, como Esperanza y José Antonio Álvarez, y también con personas conocidas de oídas y por sus libros, como Fernando Penco. El acto gira en torno al viaje realizado por el autor de fotografías y textos a la ciudad italiana de L’ Aquila, una ciudad cuasi fantasma a causa del terremoto de 2009 en la región italiana de los Abruzos.

José Luis Reyes Criado es una revelación. Un antiguo alumno del que no esperaba su evolución, a pesar de la formación de sus padres, también buenos amigos.  Equivocadamente lo creía más enfocado al mundo del deporte que al del arte. Pero ahora ha demostrado una vis artística increíble. Una sensibilidad y una capacidad que no me podía imaginar. Y es que así debe ser (o es) la vida: “la vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida”, que dice la canción Pedro Navaja….

Pasé un grato tiempo disfrutando de amigos y arte. Porque el espíritu necesita de estos momentos para desencadenarse del rudo mundo material. El acto me  resultó encantador. Poesía relacionada con fotos (micropoesía en lugar de títulos) acompañada de música de chelo (luego pregunto por su composición y resulta improvisada). Neorrealismo  y barroco –música- esta última, interpretada por una joven prodigiosa llamada Sara Fontán.  Momentos sublimes de textos excelentemente declamados con un  acompañamiento  musical asombrosamente concordante. Un placer; un lujo del que no habrían podido disfrutar las clases populares del siglo XVIII, por ejemplo…

Tras la lectura de José Luis, una violonchelista veterana cuyo nombre ignoro nos deleitó con su espontánea interpretación.

Una noche perfecta en una semana que comenzó en La Fresnedilla y terminó escuchando a mi amigo y colega Alberto Rubio, tocando el órgano de la iglesia de La Compañía el domingo 26 de mayo.



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25.5.13

LA FRESNEDILLA 2013



De la mano del amigo Paco Madrigal el domingo 19 de mayo de 2013 acudo a la clausura del I Encuentro Agroartístico.

La Fresnedilla es una finca en  Obejo propiedad de unos amigos de Paco, que conocí hace dos años cuando visitamos el cercano Pico de la Perdiz.

Me interesan el arte moderno (el arte de nuestro tiempo) y también el campo. Y en este evento podía disfrutar de ambos; de modo que no dudé en aceptar la invitación a esta jornada de puertas abiertas.

Es cierto que esperaba encontrar más obra gráfica producida durante el encuentro, pero solo había dos: un pato de excelente (y curiosa factura) obra  de Miguel Gómez Losada y la otra, un árbol dibujado en una  pared aparentemente sosteniendo un nido de cigüeña auténtico, cuya autoría desconozco. El resto de la obra gráfica parece que se lo llevaron sus autores, o tal vez (pues no me llegué a enterar bien) no existió, sino que más bien el encuentro se habría centrado en debates y performances/acciones. O sea, “arte efímero”.

No obstante mis expectativas, la jornada resultó sumamente positiva: conocí artistas emergentes, propuestas interesantes, hospitalidad a raudales, participación en una “acción” allí democráticamente decidida y de la que logré formar parte a pesar de mi timidez y otros defectos que se acumulan con la edad. Pero la naturalidad logró fusionarse con la solemnidad y, gracias a ello, disfruté de instantes de elevada espiritualidad. En el buen sentido, quiero decir. Porque este mi blog personal trata de eso: de mi subjetividad, de mis vivencias…Sin ánimo de afirmaciones rotundas, polémicas políticas o de cualquier tipo. Es mi espacio de paz, de reflexión sosegada. Y por ello me tengo prohibidas las discusiones políticas; porque además ya existen otros muchos foros para ello.

Como ya he señalado, participé en la actividad elegida. Y confieso que lo hice con mucho miedo y un punto de “retranca” porque conozco este tipo de performances o happenings desde los años 70, cuando era joven y lucía una cabellera abundante y raudales de idealismo (tempus fugit…) Pero me gustó la acción porque me permitió contactar (mentalmente) con antiguos amigos y la misma Madre Tierra. Y no quiero que se me considere un místico, ni mucho menos que hago proselitismo de alguna religión. Cualquiera que me conozca de cerca sabe que soy un racionalista empedernido; siempre buscando una explicación científica a cualquier tipo de fenómeno; personal o social. Simplemente me sentó muy bien la experiencia o “acción” y con eso basta. Decía mi admirado Henry Milller: “el que sube, canta”. Y yo subí; como en otras ocasiones me ha ocurrido estando entre la naturaleza, o al encontrarme con alguna persona que me ha transmitido una energía inesperada y positiva.

La segunda y complementaria “acción” giró en torno a una alberca o piscina circular. No dejó de recordarme al lavatorio de Jesucristo. Y no me pareció mal. El simbolismo del círculo, el poder purificador del agua, el compartirla (por no ser agua corriente), reforzó el sentimiento de “comunión” (común unión) de todos los participantes. (Espero no ser “desollado” por esta expresión por parte de quienes se creen en posesión de la verdad absoluta).

Finalmente fuimos agasajados con el exquisito perol vegetariano facturado por Mari. Y luego unos postres extraordinarios, de los que desconozco la bendita mano que los confeccionó.

Por razones familiares hube de retornar a Córdoba antes de que finalizara esa magnífica jornada de  convivencia y enriquecimiento. Y eso que fue un día con tiempo muy cambiante (sol, calor, nubes, viento frío….) que tanto nos afecta psíquica, anímica y  físicamente.

Pero al final de la estancia agradecí el haber disfrutado de unas horas con gente excelente mientras gozaba del pleno sol y el aire libre.


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8.5.13

PASEOS DE JANE 2013


Puerta del Rincón

El pasado domingo tuve la ocasión de guiar unos de los Paseos de Jane, evento internacional en recuerdo a esta arquitecta y urbanista norteamericana que defendía unas ciudades más humanizadas.

El mío se titulaba “A través de las murallas” y se trataba de recorrer parte de las murallas de la Axerquía en su lado norte, en el barrio que habito. Ver los restos de esas murallas, su historia y algunos enclaves importantes. Aunque también pretendía contrastar la diferencia entre casco histórico y ciudad moderna; barrios antiguos con barrios nuevos, calles estrechas e irregulares con calles anchas y rectas; casas tradicionales con bloques de pisos, sonidos (ruidos) y ambientes muy distintos. Pero este último objetivo creo que no lo conseguí.

Desde el principio me dominó el “miedo escénico”, porque, a pesar de mi profesión, el plantarme delante de un grupo numeroso de adultos me hizo flaquear. Y eso que estuve arropado por muchos y buenos amigos y familiares; entre ellos Paco Madrigal, quien me ha obsequiado con  un excelente reportaje del recorrido, del que yo no pude ocuparme (a pesar de llevar mi cámara plateada) por los nervios. Vinieron gentes de todas las edades, vecinos del barrio y  de otros lugares. A todos agradezco su asistencia y la atención que prestaron a mis explicaciones. Y por supuesto las interesantes preguntas y aportaciones que hicieron. De entre ellas quiero mencionar a tres, sin menoscabo de los restantes asistentes. El primero un señor mayor vecino del barrio que aportó algunos datos y me dijo que este tipo de actividades estaban muy bien. En segundo lugar a Francisco Solano Márquez, buen conocedor de Córdoba sobre la que ha escrito varios libros, además de haber dirigido diarios locales como  La Voz de Córdoba. Y finalmente una niña de 12 años; creo que se llama Ainoa, pues nuevamente los nervios de la despedida, y mi mala memoria, me jugaron una mala pasada. Anduvo todo el paseo junto a mí, escuchando con interés  mis explicaciones y haciendo preguntas  inteligentes e interesantísimas, a las que a veces me costó trabajo contestar. Como, por ejemplo, de qué estilo arquitectónico era la Torre de la Malmuerta o la iglesia de Santa Marina, por sus arcos góticos. En verdad que sería un placer dar clase a un grupo con 10 o 15 chicas/os como ella, que ingresará el año que viene en un IES, según me dijo.

Calle Imágenes

El recorrido se inició en la Puerta del Rincón, e inmediatamente cambiamos el guión del paseo para introducirnos en la calle Imágenes, donde nos recibió GOVAL y una vecina que nos ilustró claramente de su interesante proyecto colaborativo que celebra ya muchas ediciones y que, en el presente año, está dedicado a la TRANSPARENCIA. 

Continuamos por calle Adarve y la etimología del nombre, vemos el resto de muralla restaurada pero se me olvida hablar del Cristo inserto junto a las escalerillas que conducen al Campo de la Merced (hoy Jardines de la plaza de Colón). Volvemos a saltarnos el guión y penetramos en la casa-paso de la calle Chaparro. No es posible atravesarla, pero sus habitantes, que se esfuerzan estos días para presentarla al concurso de los Patios, nos dan todas la facilidades para ver lo visitable. El siguiente hito es la Torre de la Malmuerta, sus leyendas y realidad. Pasamos al lado “moderno” de la ciudad visitando el chimeneón (plaza Flor del olivo) felizmente conservado como homenaje a la primera industrialización de Córdoba. Allí F. Solano Márquez nos aclara que Baldomero Moreno (fabricante de la mayonesa MUSA, entre otros productos agroalimentarios) fue un escribiente-emprededor de los Carbonell, que tenían fábricas contiguas y sobre los que pone de manifiesto el libro sobre esta última familia industrial procedente de Alcoy y cuya residencia o “palacio” afortunadamente se ha conservado, albergando la actual sede de VIMCORSA.


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Chimeneón

Luego pasamos a la Puerta del Colodro, cuyos acertados paneles informativos, y los propios restos puestos en valor, dejan poco margen para explicar. Vamos hasta la salida de la casa de paso de Chaparro, en la plaza de la Lagunilla, para constatar el valor de estas casas de paso y sepan localizarla. Después seguimos el trazado de la muralla almorávide con los requiebros que presenta en este tramo, posiblemente debidos a la topografía del terreno (Costanillas = cuestas). Plaza del pintor Rafael Botí,  Muro de la Misericordia (con su tipología de casas ya en extinción), Jardín del Piojo, calle Fernando de Lara (restos del antiguo manicomio o “Casa de los Locos”), restos de la muralla hasta llegar a la puerta del Marrubial, donde tuerce en ángulo recto hacia el sur. Fin de trayecto en el que recibo mediante aplauso el reconocimiento de los asistentes (insisto: os agradezco vuestra asistencia y agradecimiento) y en el que también se explica y aplaude el ingente trabajo altruista de los organizadores de este evento en nuestra ciudad: Javier Burón (en representación de Colaborativa) y el colectivo cordobés A PATA.

Esquina avenida Ollerías con Ronda del Marrubial


FOTOGRAFÍAS CORTESÍA DE PACO MADRIGAL: VER MÁS AQUÍ

23.4.13

Vuelven los libros (XL)

Esta semana se desarrolla la 40 Feria del Libro de Córdoba, con un curioso logo que aúna números romanos con volúmenes. Para mí la cosa se inicia un poco antes porque Pepe González Arenas me dedica y regala varios volúmenes en los que ha participado como autor, sobre actividades del sector primario y parques naturales, algo que no solo me viene bien para mi actividad lectiva, sino igualmente para mi formación continua.  Socieconomía de la pesca deportiva y La actividad cinegética en Córdoba, son dos de los títulos de las obras referidas. Todo ello me trae a la memoria a dos (o tres) personas: en primer lugar a mi profesor de Geografía de Andalucía, Antonio López Ontiveros, con el que tuve el privilegio de hacer algunas excursiones didácticas por la provincia en mis años de universitario, y que tanto hincapié hacía sobre la importancia de la actividad cinegética en algunas zonas de la provincia. Punto de vista que entonces no compartía por el aprecio que siento por los animales y la carga ideológica que lleva esta actividad, practicada –por otra parte- por mi padre, aunque como forma de subsistencia para alimentar seis bocas para las que su salario como trabajador de la madera no alcanzaba. La otra persona que me trae a la memoria es mi amigo franco-español (o al revés, que más da!) Marc Ferrán, que vino al  CIFA (o IFAPA) de Córdoba para hacer su tesis doctoral sobre el cultivo del algodón y siempre muestra un grato recuerdo de Pedro Ruiz Avilés, coautor de algunos de los libros que me regala Pepe González Arenas y al que no conozco personalmente, pero del que me basta la excelente opinión que tiene mi amigo Marc, al que  sigo viendo en nuestra cita anual  durante el veraneo en los Pirineos.

El sábado me doy una vuelta inicial por la Feria del Libro y encuentro al amigo Alberto Monterroso firmando libros. No le puedo pedir que me firme ninguno, pues ya los tengo bien dedicados desde su edición y presentación: tanto El Emperador impasible como La Córdoba de Claudio Marcelo. Pero resulta un grato reencuentro y un sincero abrazo.

Rafael Blanco Almenta me firma el interesante libro Jardines Esotéricos que compré la semana anterior durante su presentación en el Jardín Botánico y cuya portada ostenta una estupenda foto de Paco Madrigal. 


En la caseta de la editorial Séneca mi amigo Óscar me obsequia con un ejemplar de la Antología poética de la Asociación Literaria Wallada, que ha elegido como portada una foto del arco de entrada al mihrab de la mezquita de Córdoba de la que soy autor. Además, una de las autoras (Mª Teresa Morales) fue mi profesora cuando yo contaba con 11 o 12 años e iniciaba el bachillerato en la sección delegada el Instituto Séneca, en la calle Claudio Marcelo. Una profesora de las  que dejan positiva huella porque, en aquellos tiempos en que casi no existían las bibliotecas públicas, nos prestaba sus libros (hablo de finales de los años 60, principios de los 70).

Saludo también a Manolo Patiño, que en sus Ediciones Depapel presenta un poemario que me sorprende gratamente; aunque él trata de justificarse por haber incorporado el “libro objeto” a sus producciones. Y es que estamos hablando de una caja de cartón de media docena de huevos con poemas, canela y un recetario con tal ingrediente. Le pregunto a cuanto está la media docena de huevos y me dice el precio, a lo que le contesto jocosamente que en el Eroski me salen más baratos, aunque no se pueden leer. Resulta que la autora está allí y, naturalmente, sale en defensa de su obra, a la que difícilmente me podré resistir a adquirir.


También saludo a Herme, que sigue en la brecha con su librería Títere y las exquisitas obras de literatura infantil que ya no suelo comprar porque hija y sobrinos se han hecho mayores. Aunque si que adquiriré el Aventuras de Pepe en los patios, del amigo José M. Ballesteros.

Son muchos más los libros y personas que me interesan. Pero sobre los que no sé si el tiempo o el dinero darán posibilidad. Por ejemplo, esta tarde Emilio J. Navarro presentaba un libro de la editorial SÉNECA, acto al que lamentablemente no he podido asistir. Y también me gustaría comprar el libro sobre la Cocina de la Biblia, editada por El Almendro. Así como una Historia de España (al-Andalus) de un historiador árabe medieval. O la revista ESTUDIOS de la anarquista Fundación Anselmo Lorenzo (FAL).

Por otra parte no deja de sorprenderme que la presentación de libro Antonio Jaén Morente: el límite imposible del amigo M. Toribio sobre Jaén Morente, no esté encuadrado en la programación de la Feria del Libro; pero sin duda acudiré al acto que tendrá lugar en el Instituto Góngora el jueves 25 a las 20:30 horas….

13.4.13

José Luis Sampedro



Aunque, como opina mi amigo Jerónimo, no me gustan las necrológicas, no puedo dejar de hablar de un personaje que me ha marcado. Tuve conocimiento de José Luis Sampedro a primeros de los años 80 gracias a mi profesor de Geografía Económica, Antonio Sánchez, y también a la librería Arcadia, una librería libertaria fundada por unos amigos y yo que pretendíamos fuese un revulsivo en esta anquilosada ciudad (amén de un sostén económico porque nos hallábamos en paro por la crisis de esos años). Se trataba de una obra muy gráfica y didáctica publicada por la excelente editorial PENTHALON y  titulada El mercado y nosotros.

Luego me interesé y leí artículos suyos en diarios y revistas. Y finalmente pasé a su faceta literaria. Ni mucho menos la he leído entera (me falta, por ejemplo, el valorado Octubre, Octubre…) Y es que son tantas las cosas buenas que me gustaría leer que me faltan vidas o reencarnaciones para hacerlo. Sobre todo ahora que recibimos tanta basura gracias a las nuevas tecnológicas.

Me encantó La vieja sirena; me dejó un tanto pasmado El amante lesbiano y me volvió a encandilar La sonrisa etrusca. La vieja sirena es una novela “histórica” pletórica de vitalismo y magia, algo casi inimaginable en un hombre de la edad del autor cuando la escribió. El amante lesbiano se adentra en un mundo onírico que, según mi humilde opinión, no acaba de cuadrar a pesar de sus sugestivas situaciones e  imágenes, poco aptas para los bolcheviques y machistas que ahora reivindican su figura y obra. En La sonrisa etrusca (lo último que leí de él) volví a recuperar su imagen de gran escritor y humanista.

Creo recordar que en una entrevista o reportaje sobre Sampedro que emitieron o publicaron en algún periódico/ revista (o cadena de televisión), decía que escribía siempre de pie sobre un atril, empezando a primera hora de la mañana. Por lo que veo, tras la noticia de su muerte, últimamente usaba  un sillón, lo cual no cuenta ni mucho menos como demérito; sino que supo aceptar con dignidad los dictados de la edad. Una edad a la que me gustaría llegar con la misma vitalidad e integridad ética que él.

25.3.13

Naranja cadenera (palabras sin papeles)



El pasado sábado 16 de marzo acudo a Palma del Río para participar en una ruta de senderismo entre los “pagos” de aquella localidad. Tuve conocimiento de la actividad a través del amigo Óscar Morales. Y allí coincido con los también amigos Conchi Carnago y P. Muñoz. El recorrido está coordinado por el Grupo de Desarrollo Regional Medio Guadalquivir con la colaboración del Club de Senderismo de Palma del Río.

Esta actividad ha quedado ya suficientemente registrada y documentada en varios lugares y por varias personas: el GDR Medio Gualdalquivir, el Club de Senderismo, Paco Muñoz y yo mismo, como para volver a repetirme.

Cuando llegamos al extremo del recorrido (la parroquia de la Concepción) escuchamos las explicaciones de palmeños experimentados que nos hablan sobre la naranja “cadenera”. Nos enteramos de que se trata de una variedad de la naranja “comuna” y que resulta característica de Palma del Río y localidades adyacentes (Posadas, Fuente Palmera…)

Los árboles son altos, lo que dificulta su recolección, pero muy resistentes a las adversidades climáticas; y una vez recolectados aguantan bien el tiempo y el transporte. Sus frutos son ligeramente achatados, de piel gruesa fácil de pelar, sabor escasamente amargo y muy aptos para el zumo.

Pregunto por su nombre pero nadie sabe contestar. Sí que se tiene constancia de cuando parece la calificación de “cadenera”, pero no el por qué.

Como niño obstinado que fui, y que conocí este nombre en las fruterías antiguas, me lancé a buscar su origen. Con poco éxito pues lo único que encontré, y se puede aproximar algo a su calificativo, es lo que hallé en el diccionario de María Moliner, donde dice que en topografía el “cadenero” es el hombre que maneja la cadena del agrimensor.

Tal vez José Luis Rodríguez Lara, autor del libro Los nombre de lugar de Hornachuelos, nos pueda aclarar algo; cosa que agradeceríamos. O también las aportaciones de otras personas como ocurrió en el caso de otra palabra “sin papeles”: gorronera


Fotografía tomada de: Todocolección.net



27.1.13

Belmonte en Córdoba I: esculturas


Vista parcial de la muestra

Es sábado por la mañana y doy un breve salta con mi hija a la exposición que ocupa la Sala Orive. Se trata de obras, principalmente en bulto redondo, de un escultor cordobés que desconocía: José Manuel Belmonte.

Ya había visto algunas de las obras expuestas gracias a Internet y a la minuciosa entrada en su blog que el amigo Paco Muñoz le dedicó hace unos días. Pero no trato de aburrir a nadie repitiendo lo que mi amigo recogía. Tan solo mi visión subjetiva, fugaz (como ha sido la visita), de lo que me ha parecido la muestra. Y lo que me ha evocado.

Y tú , ¿quién eres?

Interesante el contraste entre estas esculturas hiperrealistas, modernas y en resina, con el edificio que las alberga: barroco en piedra. Y la temática del envejecimiento, tratado con una ternura objetiva que nos lleva a la reflexión (sobre todo a los que tenemos ya cierta edad). Otro aspecto, a veces transversal a este tema, es el de las figuras inestables que me han traído a la memoria la obra del manierista Juan de Bolonia o el contemporáneo Carl Milles, cuya casa-museo tuve la suerte de visitar durante una estancia en Estocolmo.


Carl Milles

El otro gran tema es el del cuerpo humano, la anatomía, donde el autor demuestra una maestría fundamentada en el profundo estudio y conocimiento de los clásicos, como Miguel Ángel.

En cuanto al hiperrealismo, me ha traído a la memoria a Marc Sijan, cuya obra estuvo expuesta en Córdoba en el otoño de 2010 y que visité con mis alumnos de Historia del arte para sorpresa y goce de ellos y mía.


Marc Sijan en Córdoba

Al salir de la exposición nos cruzamos con el autor, pero como Paco Muñoz, soy tímido y no me gusta interferir en la intimidad de las personas. De modo que no le pedí una foto, ni un comentario. Cosa de la que tal vez me arrepienta (más por el comentario que por la foto).

En fin, me queda por ver la “2ª parte” de la muestra, la que se expone en la Galería Carlos Bermúdez  y que parece estar compuesta por bajorrelieves. Os animo a que también hagáis por verla (en directo).




11.11.12

Ficciones: exposición de cerámica

    
Recibí una invitación de Hisae Yanase para la inauguración de esta exposición colectiva. Lamentablemente mis obligaciones personales (como en las últimas semanas), no me permitieron asistir a este evento, con lo que siento tener una nueva deuda con esta artista y vecina, a la que además considero amiga; mayormente por las pruebas de aprecio que, además de la exquisita cortesía oriental, siempre he recibido de su parte.

Pero hoy he podido aprovechar un rato libre para asistir a la Casa Góngora, donde se exhibe la muestra  que, y me alegra decirlo, está abierta en domingo. Además de Hisae participan Javier Aguilera y Toño Pérez. Pero no abundaré en el comentario general, mucho mejor glosado en la estupenda web de ARS OPERANDI.



La primera sala está dedicada a Toño Pérez. Predominan las piezas de gran tamaño, los vidriados y las texturas metálicas. Me gusta esa mezcla. Entre lo orgánico, lo mineral y lo artificial.


La segunda sala que me sale a la encuentro contiene las obras de Javier Aguilera. Un mundo donde (y copio literalmente de Ars Operandi) “el mundo manga y anime” salta a la vista. Coloristas instantáneas algunas de ellas como sumergidas en una bañera o sobresaliendo del agua. Su  conjunto “Family” me ha traído a la cabeza (no sé muy bien por qué) a aquellas huchas que nos llevaban a los colegios en los años 60… En contraste, he observado con sorpresa esa gárgola o ménsula titulada “God of war” que me ha parecido una estupenda mezcla de los clásico y lo actual; de Rodin y el pop.




La última sala, la el fondo del patio, era la dedicada a Hisae. Allí he vuelto a ver elementos orgánicos, como vísceras, que me han recordado a otra de sus exposiciones, junto a piezas y dibujos que sin duda recuerdan a “Picachu”, otro personaje relacionado con los dibujos animados japoneses. Un mezcla que puede parecer estridente y que sin embargo resulta armónica y actual. Como las crisálidas de las oscuras orugas que se acaban convirtiendo en vistosas y coloristas mariposas.


Una exposición más que recomendable de las que dejo mis fotos  AQUÍ. Aunque tales fotos no son sino interpretaciones subjetivas de la admirable obra de estos artistas.

10.8.12

Desvaríos veraniegos: el Santo La Rambla



El calor nos afecta mucho. Y la mucha calor (como la de estos días) aun más. Estoy seguro –sin mirar estadísticas- de que en las épocas de calor hay más gente que enferma o muere. Porque el calor hace mella en nosotros; aunque nos resguardemos; aunque no nos demos cuenta. Algunos tenemos problemas de estómago, otros de cabeza o de respiración…pero todos lo acusamos en mayor o menor grado. Y eso que me gusta el verano, mi estación favorita por su sensualidad. Y  las vacaciones (todo hay que decirlo…).

Hoy ha sido un día especialmente caluroso. Posiblemente el más caluroso del año (día de San Lorenzo). Y curiosamente ha sido en La Rambla, de la que es patrón, donde –según información proporcionada por un amigo en Twitter- se ha alcanzado la mayor temperatura:  45’8º (a 1’5 metros del suelo con césped, supongo).

Todos los organismos oficiales implicados nos han venido advirtiendo de la que se nos venía encima el día de hoy. Y así ha sido. Sin duda San Lorenzo, “el santo La Rambla”, ha querido hacer honor a la localidad de la que es patrón (caracterizada por su cerámica y los hornos donde se cuece) y la ha hecho ganadora en esta carrera de grados centígrados, que para eso están celebrando su feria.

Incluso desde Rute, en la Subbética, el amigo y compañero José Gómez anunciaba la que nos esperaba desde su web METEORUTE.

A todo esto me viene a la cabeza el dicho: “tienes más cara que el santo La Rambla” (traducido: tienes más cara que el santo de La Rambla = San Lorenzo). Hay versiones sobre este dicho. Personalmente me  inclino por la  proveniente del martirio del Santo: Lorenzo (Laurentius = laureado, en latín), fue martirizado en Roma en una parrilla y cuando ya estaba tostado de un lado, el santo vino a decir: “dadme la vuelta que por este lado ya estoy hecho”. De ahí lo de la “cara” (o caradura, o “morro” que diríamos hoy…) De todas formas pongo la frase en latín reconocida por las fuentes autorizadas: “Assum est, inqüit, versa et manduca”.

Siguiendo con este hilo, resulta que Felipe II mandó construir un monasterio-palacio-mausoleo dedicado a este santo en El Escorial, de ahí su planta de parrilla. Y es que el 10 de agosto de 1557 el monarca derrotó a los franceses en la batalla de San Quintín … y quería agradecerlo. Esto a su vez me trae a la cabeza un libro que leí recientemente titulado El Misterio del templo de Salomón, pues, al parecer, Felipe II pretendió su imitación al construir El Escorial. Y están también las Perseidas y sus “lágrimas” de San Lorenzo, que a su vez me recuerdan una película italiana que vi hace años… Además son las fiestas de Cerler, el pueblecito pirenaico donde veraneamos desde hace tanto tiempo.

En fin, escribo esto desde mi búnker, a 31º a pesar del aire acondicionado y de que son las 21:30. Ya me gustaría tener las neuronas en su sitio.  Y el buen humor del Santo La Rambla.

*La imagen que ilustra esta entrada está tomada de https://alberkrip.wordpress.com/2010/10/11/monasterio-de-san-lorenzo/

23.6.12

La Córdoba de Claudio Marcelo (Libros amigos 16)




O magnos viros, qui fortunae succumbere nesciunt et adversas res suae virtutis experimenta faciunt!


¡Qué grandes hombres son aquellos que no saben sucumbir a la mala fortuna y utilizan la adversidad para fortalecer su valor!

Séneca el Viejo (Contr. 4, praef, 6)


Esta cita encabeza el preámbulo de la nueva novela de Alberto Monterroso, La Córdoba de Claudio Marcelo, editada este año por CordobaLibros. Asistí a su presentación el 2 de mayo en el Círculo de la Amistad, aunque no dejé constancia del evento porque andaba muy ocupado esos días y porque ya lo había hecho con celeridad (y la admirable exhaustividad a la que nos tiene acostumbrados) el amigo Paco Muñoz en su blog.

No he podido leerla hasta hace unos días, cuando las obligaciones lectivas me lo han permitido. La comencé una noche estrellada en el Camping Puentenuevo y no me pude acostar anoche hasta terminarla.

Si en su anterior obra, El emperador impasible,  asistíamos a las sosegadas reflexiones de Marco Aurelio, ahora Alberto nos demuestra que también puede dominar la acción y el suspense sin abandonar los valores éticos. La acción se enmarca dentro de la segunda fase de la conquista romana de la península Ibérica, en la resistencia de los celtíberos. Una pugna política y militar que tuvo como uno de sus más importantes protagonistas al fundador de Corduba, Marco Claudio Marcelo, personaje central de esta novela histórica que transcurre entre los años 169 y 148 a.C.

La fundación de Córdoba, El espía que escribía en griego, Los elefantes, La generosidad de Escipión, Nertóbriga o El sicario, son los títulos de algunos de sus capítulos, que nos “enganchan” e impulsan a seguir leyendo.

El volumen tiene 138 páginas e incluye 4 anexos históricos (sobre la fundación de Córdoba, los cónsules de la familia Marcelo, su contribución histórica y el árbol genealógico), un glosario y bibliografía. Nada de extrañar conociendo la rigurosidad de Alberto.

Una obra más que recomendable no solo para conocer mejor el origen de Córdoba y la historia de España o Roma, sino también por el mero goce de la lectura.

24.4.12

Amanecer en ti (J.M. Ballesteros)



Dentro de los actos de la XXXIX Feria del Libro y doblemente invitado (por el autor y el editor) asisto a la presentación de libro de poemas “AMANECER EN TI”, que forma parte de la colección “Versos a tornillo” de Ediciones Depapel.

Se celebra en el salón de actos de la antigua Cajasur. Intervienen el autor, el editor (Manolo Patiño), el catedrático Juan Pérez Cubillo y José Antonio Nieto, alcalde de Córdoba. El primer edil nos revela que su presencia allí obedece a que fue alumno del autor a principios de los 80, cuando terminaba la EGB. Un alumno sinceramente agradecido.


José Manuel nos explica el origen del libro: una “Gramática Poética” que, por orden alfabético, trataría de abarcar nombres, poemas y otras formas. Sin embargo, el resultado es un poemario de amor escrito principalmente hace quince años a causa de la muerte de su compañera tras una dura enfermedad y la  soledad sentida. Y el desahogo de la búsqueda del amor puro.

Ya en tono más jocoso, José Manuel saca un tocho de unos 500 folios “con sus poemas” que amenaza con leernos, para más tarde tranquilizarnos señalando que solo leerá unos cuantos por orden alfabético, como están editados. Un orden que -lamenta- hoy cuenta con inexplicables desapariciones de letras como la “che” o la “elle” (… y yo estoy muy de acuerdo!)

Reproduzco aquí un poema de la “B”  (y lo dedico a mi compañera)

Besos y besos y más besos;
mares de besos
extendiendo sus olas de más besos
que borren de tus labios solos
las huellas en sus playas de arena entristecida.


Tú duermes, o ríes, o meditas
mientras pasa sobre ti lo cotidiano,
no viéndole tal vez ningún sentido
a tantos momentos de tu vida.


Mas yo te envío, instante tras instante,
mi mar de besos a tus labios.


Aunque nunca llegase a ti ninguno,
ola tras ola yo te envío
la forma de mis labios con mis besos;
aunque nunca sintieras
sus caricias de brisas y silencios,
dulces paisajes donde las horas sueñan
y el tiempo es nada más una extensión
de auroras o de estrellas.


Tú hablas, o lloras, o te miras
al infinito fondo del espejo
donde tus sueños duermen,
sintiendo tal vez que no son nada
tus labios y tus besos
en ese mar sin fin que va formando el tiempo.


Pero detrás de ti,
y antes de ti,
y mucho más allá
de lo que son tus pensamientos,
amándote, envolviéndote,
creándote el espacio en el que existes,
estará este mar de besos que es mi amor,
eterno como el cielo,
latiendo entre tus labios,
besándote en tus sueños.

21.4.12

Libros, libros, libros


Decidimos darnos una vuelta ligera por la recién inaugurada 39ª Feria del Libro. Nada más llegar nos encontramos a Pilar y Alberto Monterroso, que presentará su próxima novela sobre Claudio Marcelo el día 2 de mayo. Están con Antonio González Carrillo, que acaba de firmar ejemplares del libro A la luz de Góngora. Dos pasos más adelante nos cruzamos con Herme y Ana Rivas. Herme mantiene Librería Títere en la feria, su caseta (stand, en fino y bilingüe) creo que es la que cuenta con más solera en este evento cultural, quizá solo igualada por la de la Librería Luque. Ana sigue en la brecha con su labor en la Biblioteca Municipal. Se para también Juanma Zurita, igualmente implicado en la difusión de la lectura, ese alimento del alma.

Alberto me cuenta que le gustó la presentación de la última obra de López Andrada y le comento que he visto fotos sobre el original acto hechas por el amigo Paco Muñoz. Tras el mostrador de literatura infantil me alegra encontrar a una antigua y simpática alumna.

Seguimos adelante y veo en la Fundación Anselmo Lorenzo (CNT) un libro sobre esperanto que me interesa. En el stand de Editorial Séneca saludo a Óscar Morales y mientras charlamos llega María José Alcalde, profesora de literatura y amiga. Cuando nos estamos despidiendo encontramos a Choni y Pilar Pedrós

Volveré con más tiempo. Y más dinero.
                                                                               
                                                                 

17.4.12

Generación sandwich?


A través de un amigo, y de mi propio hermano, recibo por email un escrito al parecer extracto de un libro editado recientemente. El texto se titula “La herencia de nuestros padres” o “La generación que construyó España” y trae como lema o aforismo  la frase “¿Quiénes son los pobres? Los nietos de los ricos”, o  refranes similares.

Se refiere así a la situación actual y a la generación a la que pertenezco: aquellos que de jóvenes trabajamos para nuestros padres y de casados para nuestros hijos. La generación “gastro-hortera” (como dice el artículo) que ha pasado del vino “Don Simón al Vega Sicilia sin descompresión”. Los que tal vez hayamos hiperprotegido a nuestros jóvenes hasta casi dejarlos sin defensas. Sin verdadera  “autonomía”.

Pero no es mi intención ahora juzgar o analizar dicha situación: “doctores tiene la iglesia” (seguro que habrá estudios sociológicos al respecto). Si no, simplemente, rememorar parte de mi experiencia. Sin animadversión, ni mucho menos.

Comencé a trabajar con trece años. Vi el mar por primera vez cuando tenía catorce (junto a otros amigos en la furgoneta del padre de uno de ellos: Julián, emigrante en Bélgica). Cuando llevaba meses trabajando, mi padre me compró por fin un cassette de la marca Bettor Dual en la tienda de electrodomésticos llamada SUHISA que hubo en la calle Cruz Conde de mi ciudad. Lo pagó a plazos. Al igual que la motocicleta que compré con 16 años: una Mobylette (el Vespino o la Bultaco Junior que me gustaban quedaban fuera de nuestras posibilidades) que adquirí en el concesionario de esa marca sito en la avenida de Medina Azahara. Mi jefe por entonces, Andrés López, me adelantó el dinero que luego, mensualmente, me descontaba de las horas extras que “echaba” antes de dirigirme al Instituto Séneca dónde iba cada día (noche), sábados incluidos, a terminar mis estudios nocturnos de bachillerato (para eso la compré).

Hice la mili (nadie, ni fascistas ni progresistas vividores de la teta del Estado me lo han reconocido como injusta condena ni como mérito) y solo con 22 años pude viajar (mi pasión) unos días  al extranjero (París) tras ahorrar muchos meses. Un camping en el Bois de Boulogne.

Y era feliz…..

(Y lo sigo siendo cuanto tomo “Don Simón” según los momentos y las compañías…).

1.4.12

La vida en beso (libro)


El jueves 15 de marzo de 2012, asisto a la presentación del libro La vida en beso escrito por Jesús Leirós, un antiguo (y excelente) alumno villarrense. El frecuentado Café Oculto está repleto. Comienza la presentación en la que Jesús está acompañado al piano por Alberto, otro antiguo alumno al que no di clase, pero del que conozco su potencial artístico.  Y humano. 

Poesía y música me elevan a paraísos distantes años luz  de la rutina diaria. Se agradece. Y no puedo dejar de sentir la  satisfacción de haber conocido alumnos así. Tal vez egoísta satisfacción rematada por la extensa y amable dedicatoria que me firma Jesús, en la que incluye una frase que me toca el alma: “…gracias mi profesor”. Se puede pensar que lo digo con vanidad, pero para mí es solo como la luz de un faro que me indica que no voy  descaminado; que no estoy a la deriva, como a veces pienso surcando los hoy procelosos mares de la enseñanza. Verdaderamente impagable.

El libro, subtitulado “Textos de Amor” y prologado por Ginés Liébana, contiene premiados relatos breves  y bellos poemas. Está editado en Villa del Río con la colaboración de varias empresas y entidades, lo que demuestra la saludable vida cultural de este municipio cordobés.

Entresaco un poema dedicado a ese río grande que da nombre a la antigua aldea:


SOÑABA EL RÍO

Estaba dormido mi pueblo
Y se quejaba de miedo la noche.
Sobre el monte quinientos soldados aceitunados
Andaban atentos a la secreta música de nuestros versos.

Junio bebía de las niñas en flor
Y por las tardes de tí; ángel pausado de mediodía.
No se limitaba el tiempo a mecer los dolores
Cuando el calor de tu carne ya quebraba mis labios.
Perseguíamos los finísimos hilos que unen a las mariposas con su vuelo
para seguir huyendo de los Edenes; donde sin tregua, la poesía nos respiraba.

Se caían los pétalos de otoño sobre mi boca;
y el Río Grande espiaba las torpes caricias olvidando su curso.
Los álamos eran los únicos que sostenían el secreto, serenamente.

Estaba dormido mi pueblo.
Delito en la sombra y el agua testigo;
Matándote en mi abrazo.
Hiriéndome contigo.

Dormía el pueblo callado;
Despierto soñaba el río.


12.3.12

Libros Amigos (13)


Jueves 8 de marzo: el amigo Óscar, de Editorial Séneca, me ha invitado a la presentación del libro “Los nombres de lugar de Hornachuelos”; un libro sobre toponimia que me interesa. Aprovecho para pedirle que me traiga (a ser posible firmado por el autor) el libro Proyecto Redención, que al parecer se ha extraviado en Correos.

Caigo en los curiosos vaivenes de nuestra vida: después de 17 años en que la mía había basculado hacia el eje Córdoba-Guadalquivir Este (Montoro y comarca), de golpe vuelvo al Oeste. El “oeste” de mi niñez y juventud (más los 2 años docentes en mi querida Constantina).

El cambio de tendencia comenzó en noviembre, cuando me invitaron a una visita guiada a Palma del Río de la mano de Óscar Morales y Emilio Navarro, a quienes conocí en aquella memorable ocasión. Siguieron un perol en la misma localidad y una posterior, y también sustanciosa, visita igualmente guiada a Peñaflor, la antigua Celti de los romanos. En esta última tuve la suerte de conocer a Lorenzo Parra, excelente guía y gran persona; autor de la susodicha novela “Proyecto Redención”  que pienso leer con fruición en las próximas semanas. Una novela que mezcla la acción, el subconsciente, la realidad, la ficción y la lucha entre el Bien y el Mal. Lorenzo  me la ha dedicado como solo saben hacerlo las personas auténticas. Además es el autor de un admirable blog de su localidad para recuperar la memoria reciente.

La cosa no queda ahí, pues en enero concerté una actividad educativa conjunta con mi antiguo instituto: visitaríamos Medina Azahara y el castillo de Almodóvar para abordar de forma práctica el estudio de la Edad Media andaluza. La visita al castillo me gustó tanto que se me ocurrió viajar en tren a Posadas.

Pocos días después recibí la invitación para la presentación del libro sobre Hornachuelos (escrito por un maleno)…

Disfruté en dicha presentación por conocer y charlar amigablemente con su autor, por reencontrarme con Teresa y Óscar, por acudir al edificio donde comencé el bachillerato (hoy IES Góngora)… Echamos de menos a Paco Muñoz y Conchi Cartago, amigos habituales en este tipo de actos. Y a Maribel García Cano, que ese día leía su discurso de ingreso en la Real Academia.

Terminamos en la taberna El Gallo celebrando esta jornada de cultura (y amistad).

4.3.12

En tren a Posadas



A veces no somos conscientes de lo “a mano” que tenemos un momento feliz reviviendo gratos instantes de nuestra vida. Recuperando tiempos y lugares low cost. Casualmente la pasada semana recordé los viajes de mi niñez a la cercana/lejana Posadas. Y caí en la cuenta de que a lo mejor podía rememorarlos viajando allí en tren, como hacíamos entonces.

La idea me entusiasmó. Me puse manos a la obra y descubrí que seguía habiendo  ferrocarril hasta dicha localidad. No así a la vecina Almodóvar, con la que pretendía redondear la jornada visitando sosegadamente su castillo, al que había acudido la semana anterior durante una visita escolar.

Paco Madrigal, se prestó a resolver el problema: así  que yo viajaría hasta Posadas en tren y él en su coche, en el que realizaríamos el traslado a Almodóvar y la vuelta a Córdoba.

El tren salió de la estación a las 9:25 y llegó puntualmente a Posadas a las 9:44. Durante el trayecto alcanzó velocidades de hasta 145 km/h. Nada que ver con el antiguo “Ferrobús” que cogíamos a las 7 o 7:05 h.  de la mañana con sus asientos de escay. Aunque también es cierto que no paró en ninguna otra estación como lo hacía antiguamente (“paras menos que el tren en Villarrubia” rezaba el dicho)…

Aparte de la comodidad del vagón (casi como el AVE), me sorprendió el estado de dejadez en que se encontraba la estación malena. A su salida ya no estaba el bar en el que mi padre tomaba café aquellas mañanas de verano cuando íbamos a bañarnos junto al puente (de E. Torroja). Pero quedaba el edificio. No así (lógicamente) el paso a nivel, lo que me obligó a dar un rodeo bajo un puente para encontrarme con Paco en La Melchora.

Recorrimos las limpias calles bajo un día azul, fotografiando rejas y edificios hasta que un irresistible olor a jeringos me obligó a indagar sobre su lugar de origen, desvelado por una amable paisana. Allí, y por solo un euro, me proporcionaron una buena cantidad que, recién sacada del perol, saboreé en un cercano  bar atiborrado de “desayunantes” y en el que nos trataron exquisitamente.

Proseguimos con las fotos y lugares del recuerdo: Teatro-cine Liceo (que imaginaba desaparecido), casas señoriales, calle Teodoro Domínguez (de tantos y buenos recuerdos), su barranco hacia el río… Y el Ayuntamiento, la iglesia, el abrevadero…

Mientras, la gente nos abordaba por la calle preguntando por qué estábamos allí, opinando que era un buen día para hacer fotos porque todo el pueblo se encontraba de perol en la Sierrezuela, apuntando que su calle es la más bonita del pueblo (“y muy limpia que está” les confirmamos…)



Más fotos: AQUÍ