4.8.19

Madrid-Vitoria-Bilbao


Calle en la Parte Vieja de Vitoria

Todo comenzó con la propuesta de un amigo para visitar la exposición “Miradas afines” que por estos días se expone en el Museo del Prado. Le dije que porqué no extender el viaje a Vitoria y Bilbao, porque la primera no la conocía -a pesar de haber estado muchas veces cerca y de que todo el mundo coincide en que es una bella ciudad- y en cuanto a la segunda ha había estado “long time ago” pero sin ver terminado su museo Guggenheim.

Nada más a llegar a Madrid y dejar la maletas en el cercano hotel Paseo del Arte, nos dirigimos al Prado. La exposición me encantó, entre otras razones por poner de manifiesto los puntos de contacto de varias escuelas de pintura europeas del siglo XVII por encima de hacer hincapié en los nefastos nacionalismos hoy tan en boga. 

Allí había también una exposición dedicada a Fra Angelico y su época que no vi detenidamente porque me sentía saturado de imágenes e información. Luego comida en el restaurante Edelweiss -a la espalda del Congreso de los Diputados- hoy convertido en una mezcla de comida occidental y oriental.

Al día siguiente traslado a Vitoria en tren con breve escala en Valladolid. Llegamos a mediodía bajo la lluvia prevista y luego fuimos a comer a un restaurante cercano y recomendado por el hotel NH Canciller Ayala: El Berenjenal, lugar moderno pero acogedor con precios de la gama media-alta, dónde dimos cuenta de un besugo e ijares de atún. Ambos jugosos y exquisitos.

A la mañana siguiente visita al casco histórico vitoriano: calles pulcras, rincones preciosos, iglesia de San Miguel y la catedral Vieja, además de su “nevera” del siglo XIX junto a las antiguas murallas. Todo muy bien conservado. Vitoria me gustó mucho: tranquila, bella…

Nevera

Panel nevera


En la jornada posterior traslado a Bilbao, donde pernoctamos dos noches en el hotel Petit Palace Arana, un hotel high tech situado en la Parte Vieja pero colindante con el ensanche y muy cercano a nuestros objetivos: el Guggenheim y el Museo de Bellas Artes. Éste último me encantó. Y lo hizo por su selecta y variada colección, así como por su organización en salas ordenadas alfabéticamente pero de forma temática: por ejemplo, la “A” de azul, la “M” de madre, la “V” de vacío, etc.

El almohadón rojo, de G. Cesetti, en el Mº de Bellas Artes de Bilbao

A mediodía comida en la casa familiar de Mª Jesús Monedero y su agradable y hospitalaria familia (hospitalidad vasca siempre). Además Mª Jesús nos había dejado en el hotel abundante y útil documentación sobre la ciudad y dos invitaciones para visitar la obra de Gehry, lo que hicimos a la mañana siguiente, no sin antes visitar su catedral, el Mercado de la Ribera y la iglesia de San Antón.

El contenido del Guggenheim me decepcionó, aunque estaba avisado, pero es que la construcción de este museo ha contribuido mucho a la mejora de la ciudad, convirtiendo espacios llenos de antiguas instalaciones industriales y portuarias abandonados, sucios y yermos por la reconversión industrial, en lugares de esparcimiento, agradables y palpitantes de vida.

Luego comida de despedida con Mª Jesús y su familia en el restaurante Iruña, con aspecto neomudéjar acogedor y con azulejos de anuncios de vinos y licores de factura andaluza.

Y después, regreso accidentado: nuestro vuelo a Málaga sufría retraso (huelga de algunos aeropuertos españoles), lo que ocasionó que perdiese el último tren a Córdoba, por lo que me vi obligado a pernoctar en Málaga con mala suerte. Y no solo porque el hotel al que me dirigí estaba completo, sino porque el tren que pensaba coger al día siguiente estaba anulado (huelga ferroviaria) y el anterior tenía completa la clase Turista, por lo que hube de aceptar el viajar en Preferente y su coste. Solo una  reflexión ¿Por qué los usuarios somos las víctimas principales de este tipo de huelgas?


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12.7.19

Un árbol. Los árboles




En estos días hay desencadenada una pugna en mi ciudad acerca de un olmo centenario (¡qué diría Machado!). Se trata de un árbol que se halla en la Ronda del Marrubial, que está siendo remodelada. Pero es que más adelante hay un bosquecillo de moreras, sobre el que no se ha dicho apenas nada, pero que también serán eliminadas.

Un grupo de gentes de Córdoba (vecinos de la zona y defensores de los árboles) se han opuesto a su tala, que realmente es una barbaridad. Como alternativas se ha propuesto su traslado y replantación, cosa de éxito incierto  a tenor de la opinión de los expertos.

Pero es que no se trata solo de conservar este ejemplar; más bien de mantener el cada vez más escueto arbolado de esta ciudad progresivamente “granitizada”. Y de conservar su “paisaje urbano". A más de la sombra y cobijo que indudablemente los árboles aportan. 

Sin duda hay soluciones técnicas: por ejemplo, desdoblar la calzada de dos carriles por dirección previstas y dejar una isleta con el árbol, los árboles, que se prevén exterminar. Esta isleta permitiría conservar los árboles y que los ciudadanos gozasen de su sombra y frescor. Tal vez se podría colocar un banco o varios para disfrute de vecinos y viandantes. Lo agradecerían.

Los políticos, en cuyas manos está el asunto, pueden alegar problemas técnicos (superables) y económicos, pero ¿qué problema económico no es superable cuando muchos presupuestos de obras públicas se disparan sin que les caiga una pestaña a sus responsables?

Además, esta conservación sería un monumento a la sensibilidad democrática de los dirigentes y a su audacia, porque tendrían la oportunidad de demostrar en la práctica, ejemplarmente, lo que pregonan con la creación de consejerías, concejalías y programas educativos sobre medio ambiente.

Y también un monumento a la ciudadanía, a la “participación ciudadana” tan cacareada desde los poderes públicos.


Un (doble) símbolo.

3.6.19

LECTURA DE HENRY MILLER



Prosigo, a trompicones, la lectura de las obras del gran Miller. La última y recién editada en castellano ha sido la titulada Quisiera dar un gran rodeo. Epistolario. Se trata de la correspondencia mantenida por nuestro autor con su amigo Michael Fraenkel sobre el Hamlet de Shakespeare, sobre la que no deja títere con cabeza, despreciando, entre otras cosas, la sobrevaloración de la que se ha beneficiado el clásico escritor inglés. Lamentablemente solo son las cartas de Miller a su amigo, pero no sus respuestas, por problemas de edición con la viuda de su interlocutor.

Este libro fue un valioso regalo que recibí. Y así, a raíz de ello, seguí buscando y encontré el libro que ahora comento y cuya existencia desconocía.

Se trata de una recopilación de citas de sus obras comentadas por el propio autor y seleccionadas por su también amigo, el escritor Lawrence Durrell (del que tanto he leído últimamente).

Me he saltado los fragmentos de las obras que ya había leído (Trópico de Cáncer, Primavera Negra, Sexus…) y centrado en los textos de obras no leídas, muchas de ellas aún no publicadas en español. Nueva gozada de este autor vitalista (sus obras, ñoños escándalos aparte, son un constante canto a la VIDA).

Me ha servido también para conocer a los personajes que con frecuencia menciona en sus obras: Blaise Cendrars, Sherwood Anderson, Alfred Pèrles…) Y su propia biografía.

Igualmente me ha gustado una especie de Manifiesto en defensa de la lectura: una carta dirigida a un tribunal de Oslo cuando sus obras fueron censuradas por la justicia del país escandinavo a finales de los años ’50.


2.5.19

Fin de semana alternativo





Estamos a las puertas de un fin de semana bastante alternativo. El viernes comienza la edición de este año de los Paseos de Jane que se prolongarán hasta el domingo inclusive. 

El viernes podemos elegir entre la presentación del libro Luto en colores de Silvia Melero en la librería La República de las Letras (19:30 horas) y el concierto de Elek Quartet organizado por el Ateneo en su sede (20 horas). 

Para el sábado 4 El Ecomercado nos ofrece alimentos ecológicos y también trueque de libros por parte de la Red Trueque. Ese mismo día podemos dirigirnos a LRL para asistir a la presentación del poemario Intramuros de Jaime Cedillo (12:30 horas).

Y el domingo pasear por la calle Imágenes para contemplar su nuevo proyecto, en esta ocasión dedicado a alertar sobre el cambio climático.

Todo con buen tiempo ¡y gratis!

P.D.: en la semana siguiente el lunes 7 se inician unas jornadas con motivo de la fundación de la Bauhaus y el domingo 12 tendrá lugar la salida mensual de la Plataforma A DESALAMBRAR.



30.4.19

DÍAS CON ESTRELLA (TARÓN)


Portada del libro

Hay un refrán fatalista que afirma que “unos nacen con estrella y otros estrellaos”. Extrapolando este dicho al tiempo y la vida cotidiana se podría decir que “hay días con estrella y días estrellaos”; y yo tuve ayer uno de los primeros.

La gran alegraría fue que vino a visitarme Javier Tarín (TARON) para obsequiarme con un libro magníficamente editado por la Fundación de Artes Plásticas Rafael Botí, La Diputación de Córdoba y el Ayuntamiento de Villa del Río, y titulado “[Creando Cultura] Doce villarrenses y las artes plásticas” cuya autora es María Navajas Madueño y en el que uno de sus capítulos está dedicado a él, hoy consagrado artista del grafiti, el diseño y el arte urbano.

Su dedicatoria me emocionó, con el añadido de que en el texto se acordaba cariñosamente de mi labor profesional cuando, allá por los años ’90, ejercía en el Instituto Santos Isasa de Montoro, y él era un alumno inteligente y lleno de inquietudes artísticas, culturales y sociales.

Me alegra la satisfactoria trayectoria que ha logrado seguir y le deseo que se cumpla su aspiración de vivir exclusivamente del arte, cosa de la que está cada vez más cerca a pesar de lo difícil que lo tienen los jóvenes de hoy en nuestro país. Especialmente los artistas.

¡Suerte y muchas gracias!




12.4.19

Exposición "La traición de un sueño" (Pepe Amate)



Por fin he podido visitar esta exposición de Pepe Amate de título “La traición de un sueño” anunciada con un gran póster a las puertas de la Diputación y un tanto difícil de encontrar, pues se halla en la Galería de Presidencia, pero solo en dos de sus alas.

En el catálogo magníficamente editado por la Fundación Rafael Botí, y con el que obsequian, el autor ( y comisario de la muestra) escribe:

“-¿Cual era tu sueño de niño?
-Crecer.
-¿Y ahora?
-Volver a ser niño.”

La contradicción de nuestro devenir como humanos, siempre anhelando lo que no tenemos, sin disfrutar plenamente de lo que somos en cada instante.

Las obras expuestas se pueden encuadrar en el “expresionismo abstracto”, aunque muchas de ellas incluyan grafismo, escritura, figuras e incluso trozos de realidad (tejidos, etc.) En general es una pintura muy matérica, con la tabla como soporte. Sus colores predominantes están en una línea muy española: negros y blancos (como Saura) y también el rojo. Uno de sus trabajos, titulado “El sueño de Él”, me ha recordado algunas obras de Rodríguez Luna.

Dicen que soñamos en blanco y negro. Esta muestra puede ser un punto de partida para impulsar nuestros sueños, con el rojo (pasional) como espoleta.

Vista general de la exposición


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29.3.19

Feria del Libro 2019




Hoy tocaba mañana cultural. En primer lugar me he dirigido al Palacio de la Merced (Diputación) para visitar una exposición que no he logrado encontrar; tal vez porque andaban de cambios debido a las JORNADAS DE CÓMIC o tebeos que se celebra este fin de semana.

Después me he dirigido al bulevar de Gran Capitán (¡qué poco le gustaba a mi amigo Paco Verdugo este apelativo de “bulevar”!), para visitar la feria del Libro en su primer día. Allí, y en su caseta de información, me han obsequiado con un marcapáginas de esta feria así como un librito con poemas de Antonio Machado titulado “Otro milagro de la primavera”; además de proporcionarme un folleto con los eventos de esta edición (presentaciones, firmas de libros y otras actividades). A continuación me he dado un paseo por las distintas casetas o stands. Y allí me he encontrado con viejos amigos, unos con casetas de sus editoriales o librerías (Depapel, Séneca, Títere…) y otros que, como yo, estaban de visita.

Me han llamado la atención varios libros y varias “propuestas”, como ahora se dice. Como por ejemplo la editorial Libros del Zorro Rojo, especializada en  libros ilustrados bellamente editados, desde Shakespeare a Bukowsky-Crumb, pasando por el Libro negro para invidentes o para empatizar con el modo en que estas personas perciben el mundo: sus colores, sonidos y aromas. El amigo Patiño ( con apellido de ministro ilustrado) nos vuelve a sorprender con creatividad y savoir faire; esta vez me llama la atención su reciente edición de las “Cartas desde mi celda” de Bécquer, que van en sobres beige de correo, y también su “dispensador de poesías”: un servilletero del que gratuitamente cualquier persona puede servirse: me ha tocado un poema de Machado.


Dispensador de poesías

Parece que el lema de la feria de este año es “Compra libros, compra cultura”. Tal vez resulte un tanto mercantilista, pero es que libreros y editores no pueden sustentarse del aire. Y este lema me remite a otros archiconocidos relativos a la cultura, como la frase del monstruo Goebbels que decía: “Cuándo oigo la palabra cultura saco la pistola”, luego parafraseada desde la óptica consumista estadounidense cambiando la palabra pistola por chequera. Cortos de miras. Yo solo me aventuro a plagiar y transformar otra frase, y lo hago sin ánimo de ofender a nadie: “¡Es la cultura, tontos!”.




17.2.19

Ibiza


Cala Bassa

Elegí este viaje del INSERSO para evitar el frío invierno cordobés que tanto me daña y, de paso, conocer esta isla mítica. Ambos objetivos fallidos. Porque he pasado tanto frío como en Córdoba, tal vez por el desagradable tiempo que ha hecho, alojado en el hotel Bergantín orientado al verano, de espaldas al sol. Salvando calas, acantilados calcáreos, pinares y almendros en flor (como en el Valle de los Almendros), poco más tiene de atractivo esta hiperedificada isla fruto del descontrolado desarrollismo de los ’60 y ’70 y en la que lo que más vende es la fiesta (que si la discoteca Pachá, que si la Prestige, etc.) Y el famoseo: como los carísimos apartamentos en Ibiza ciudad propiedad de famosos y multimillonarios. Aunque la duquesa de Alba con casa al pie de una cala. Y aquí hay una cosa chocante ¿Por qué a los ricos y sus descapotables les atrae tanto una isla que en su época fue paraíso hippie? Porque de esa época solo queda un turístico mercadillo y algunas furgonetas decoradas en tal estilo y habitadas por jóvenes neohippies con wifi y tablets.

Esta isla no tiene nada que ver con la belleza natural y cultural de Mallorca o Menorca. Tierra de fenicios que siguen pasando la gorra aunque les hayas pagado el caro servicio, como las excursiones voluntarias en que he participado. Hablan de las incursiones de piratas sin reparar en que ellos son sus cumplidores descendientes. Púnicos que no han dejado de serlo.

Castillo y catedral

Mención aparte merece la Dalt Vila (Ciudad Alta, o casco histórico) de su capital, ceñida por una unas murallas renacentistas que al decir de los expertos son las mejores conservadas en la Europa de esa época. Ellas albergan la escueta catedral sin interés que ya conocía a través de Julio Llamazares y su libro Las rosas del sur. Pero esta zona también alberga adarves de sabor morisco e incluso una breve judería.

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31.1.19

À la recherche… (EN BUSCA DEL TIEMPO PERDIDO)



Dedicado a A.R.

Hace mucho tiempo, y poco a poco, leí esta voluminosa obra que pasa por ser una de las cumbres de la literatura del pasado siglo XX. Rompió con los moldes de la novela decimonónica, el siglo de la novela por excelencia. Ya nadie podrá hablar del siglo en que nací sin referirse a Marcel Proust; ni a la psicología o sociología de esa época en que el mundo aristocrático (en el mejor de los sentidos) fue siendo sustituido por el utilitarista y pobre (incluso estéticamente) mundo burgués, encarnado en esta novela por la señora Verdurin y sus sumisos seguidores.

Aunque mi admirado Henry Miller dice en su última obra publicada en español (pero que data de 1938) que “la naturaleza está completamente desintegrada e intelectualmente analizada” en referencia a la escritura de Proust, en esta ocasión no le creo, no estoy de acuerdo con él, porque la escritura de Proust va más allá: describe el mundo de las percepciones, las impresiones y las sensaciones que nos despiertan. Y eso es pura vida. ¿Cómo olvidar las plantas, el ambiente de “el camino de Swann”? ¿Como olvidar sus impresiones sobre Balbec y sus grises playas normandas? ¿Cómo olvidar los exóticos vestidos de la duquesa de Guermantes, que casi podemos tocar y gozar del tacto gracias a su finísima descripción? El tacto, la vista, el olfato y el oído… Aquí hay sentimientos, aquí hay disfrute. Vida. No se trata de un florero lleno de ejemplares de plástico o disecados.

Sus personajes están bien caracterizados y no son como las flores muertas de un jarrón: evolucionan, quedan claros sus cambios a lo largo de la historia. La personalidad del impecable barón de Charlus se va desmoronando; en menor grado la del enérgico Saint-Loup mientras la señora Verdurin va creciendo…

El autor tardó 14 años (1908-1922) en escribir esta obra que para mí representa un ilustrativo y enorme fresco de lo ocurrido en la sociedad europea durante la transición del siglo XIX al XX. Sin duda hay otras novelas u obras históricas que nos pueden informar sobre los cambios operados, pero ninguna con la minuciosidad y elegancia de Proust, sin “espíritu” apenas. Y es que para describir una época no bastan fríos datos; hay que penetrar en el corazón de esos tiempos. Y esto el autor lo hace muy bien, inigualablemente  bien, de ahí su grandeza.

Parece ser que Proust se basó en varias personas reales para componer cada uno de  su personajes, y que solo Swann es de una pieza.

Nadie espere que esta magna y extensa obra (7 tomos) sea una novela trepidante, un thriller ni nada de esas cosas que tanto abundan ahora. Es gran literatura y, como los buenos vinos, hay que disfrutarla sorbo a sorbo, sin prisa.

P.D. 1: Sé que existe un itinerario proustiano en París. Espero poder recorrerlo algún día.

P.D. 2: Enlazo vídeo con fotos del autor, su familia y personas en las que se inspiró.

23.1.19

Preparar un viaje (Rumanía)



Viajar es fantástico. Creo que es la mejor forma de aprender, de volverse más cultivado y tolerante; más abierto (aunque caro). Sin duda un viaje organizado nos procura tranquilidad, confianza, sosiego… Pero a menudo no cumple nuestras expectativas y nos sentimos encorsetados. A menos que el viaje sea de placer y nos dejemos llevar.

Aunque hay viajes “organizados” que de ninguna manera lo están, porque sus organizadores no revelan el programa. Y, por comodidad, te dejas llevar por la opinión de los amigos y su (aparente) seguridad ¡Craso error! Cómo me ocurrió  en el último viaje a Egipto, aunque nos condujeron  a sitios que nunca hubiese visitado de otra manera; pero el descontrol, la falta de información, causaron estragos en mi naturaleza; en lo físico y en lo psíquico; de modo que yo, que trato de ser tan equilibrado, sufrí un “patatús” a los pies de la Gran Esfinge que casi me cuesta la vida.

Pero mi intención no es hablar de este tipo de viajes, sino del que organiza uno por su cuenta (ya lo he hecho varias veces). Son los viajes que más se disfrutan; esté todo planificado o solo pergeñado. Y ahora ando en esas…

Estoy preparando un viaje a Rumanía por mi cuenta. Cuento con la ayuda de amigos que están o han viajado por ese país. Y también de libros de viaje como La Guía Azul: Rumanía (Ediciones GAESA) o Rumania (Editorial Laertes), además de un libro que no es exactamente de viajes (A la sombra de Europa, de Robert D. Kaplan) que  despertó mi interés por este país latino, tan desconocido para los occidentales por su lejanía.

Pero, a lo que iba, preparar un viaje resulta tan grato como su realización: disfrutas desde el momento “0”; desde que empiezas a configurarlo  u ocuparte de él: mirando mapas, calculando distancias, viendo fotos de lo verás en directo, saboreando lo que disfrutarás. Aunque al realizarlo tus grandes expectativas se vean truncadas; tal vez porque la realidad no se ajuste a tus sueños, tal vez por las inevitables contingencias a las que estás expuesto: imprevistos, horarios, meteorología, etcétera. Pero resulta grato: una especie de “rumiación”  antes de que te hayas tomado la comida que tanto anhelas. Una experiencia excitante y magnífica.

No sé como saldré de este viaje pero, en cualquier caso ya me está haciendo bien el solo prepararlo ¡lo cual no es poco!



12.1.19

VUELTA AL CÓMIC (O TEBEO)



Ocasionalmente he vuelto al cómic, con motivo de conocer la obra publicada por un joven autor sevillano y también de las microproducciones de mi hija al respecto.

Durante muchos años fui asiduo lector de este género, inducido por mi inestimable amigo Rafa Montes. De modo que en mis estanterías se apilan ejemplares de El Víbora, 1984, Bésame mucho o Metal Hurtland, además de obras sueltas de autores como Segrelles.

Pero la obra que trae a colación todo esto es la llamada “Santa Helena”, obra de Pablo Cabrera. Se trata de un tebeo sobre piratas (cazarrecompensas) ubicada a mediados del siglo XIX. Los dibujos (decenas) se me antojan muy parecidos a las xilografías germánicas de tradición medieval. Y su expresionismo se ve reforzado por las modernas onomatopeyas.

De fácil lectura, nos encontramos con protagonistas como Oz “pirata honrado”, como en el poema de J. A. Goytisolo musicado por el también grande Paco Ibáñez.

Recomendado para un público juvenil, creo que será también grato para el adulto. Porque también los adultos necesitamos evasión; sobre todo en los tiempos que corren, tan penosamente materialistas.




7.1.19

Maldito dinero




Sí, maldito. Todo lo corrompe. Ni el amor se salva; ni los sentimientos. Nada está a salvo de su poder. Ya lo escribieron mucho mejor que yo, hace siglos, el Arcipreste de Hita o Quevedo.

Mirando retrospectivamente tras mi larga vida, resulta que los mejores años que he pasado han sido aquellos en que apenas lo poseía. Tal vez porque por entonces era joven y no echaba muchas cuentas de él: cuando lo tenía aprovechaba para ir de viaje, eso que tanto me gusta; o para comprar un libro anhelado. Las amistades y los amores eran francos entonces. Y ahora me siento preso de él. Tal vez por las responsabilidades familiares o sociales; no lo sé. Cada vez sé menos; cada vez entiendo menos este mundo.

Ya escribí hace tiempo sobre el consumismo que nos inunda, causa de tantos males para muchas, muchísimas, personas. Y no he podido sustraerme a sus efectos; a pesar de que lo he combatido desde todos los frentes; con todas mis fuerzas y con todos mis medios.

Pero se ve que no estoy hecho para relacionarme satisfactoriamente con el dinero; cuando he conseguido ahorrar alguno siempre se me ha ido por alguna causa externa y sobrevenida. Nada racional.


Heme aquí, otra vez humillado por el Dios Dinero (¡Qué fracaso el mío!).



12.12.18

El coloso de Marusi



He vuelto a leer ese libro que tanto me gustó allá por el año 1983. Ahora lo he exprimido, anotado y revivido las gratas sensaciones que me causó entonces.

No es de los más famosos de su autor, Henry Miller, más conocido por obras que en su momento (años ’30) resultaron escandalosas (Trópico de Cáncer…) Y en gran parte conserva detalles jocosos que caracterizan su obra. Pero este libro es distinto, luminoso, aunque mantiene el vitalismo que caracteriza a su autor. No habla del París de Entreguerras, sino del viaje que hizo a Grecia en 1940, poco después de desencadenarse la II Guerra Mundial, invitado por su amigo, el también escritor Lawrence Durrell.

Parece que su estancia allí le marcó. Relata sus experiencias; describe a las gentes y lugares que conoció y que le conmovieron hasta llegar a sentimientos místicos.

De ninguna manera me gustaría destripar el libro, porque además no es un libro “destripable”; no es una novela, hay que leerlo para sentirlo y disfrutarlo. De modo que las citas que reproduzco a continuación son eso, solo citas que más me han llamado la atención; pura subjetividad. Están entresacadas de aquí y allá, siguiendo el viaje de Miller, y las he agrupado por temas. Entre paréntesis hago constar la página del libro en que se encuentran, teniendo en cuenta que se trata de la edición de Seix Barral  de 1982.

Una de las cosas que hace, sorprendido y admirado, es resaltar a la gente griega y su cultura, y compararlas con otros pueblos que el autor conocía.


Los  griegos

-El griego antiguo  era un asesino: vivía en un mundo de evidencias brutales que atormentaban su espíritu. Estaba en guerra con todos, incluso consigo mismo. De esta feroz anarquía salieron las especulaciones metafísicas, bálsamo del alma, que aun hoy día dominan el pensamiento humano. (p. 27)
-“El griego es vivo […] el inglés es linfático […] la jaula de la ardilla didáctica” (125)
 -“La joven griega corriente que se ve en la calle es superior en todos los aspectos a su colega americana”. (125)
-[Admiré a] Las mujeres griegas que conocí, por lo que había de regio en ellas. (59)
-Hembra de carga. (127)      
-El tamaño de un país no se mide por los kilómetros que tenga…” (59)
-se traga a EE.UU. y Europa  juntos  (59)
-Cuando el griego se va de un lugar, deja un vacío. El americano deja atrás de él un montón de chatarra…” (59)
--“… los peloponesios eran una raza de constructores cuya evolución espiritual […]. Ni un solo poeta ha salido de esta raza de constructores de piedra”. Ha producido algunos maravillosos <>, legisladores y jefes militares”.
 (71)
-Después de los hindúes y los bereberes [los griegos] son los hombres más apuestos, más nobles y dignos de todos los que he visto. (131)
-La gente se abre como flores. (59)
-La nota dominante es la alegría. (141)
-Griego no miedo. (144)
-¿Y que tiene Grecia para gustarle tanto? Luz y pobreza. (153)
-La luz es sagrada en Grecia. (153)
-En Grecia se tiene siempre una sensación de eternidad. (221)
-El griego es un enamorado de la luz.  (234)
-Grecia se me presenta como el centro del universo. (236)
-Grecia me había hecho un ser libre y entero. (236)
-En Grecia se tiene la convicción de que el genio, no la mediocridad, es la norma. (99)
-Quiero a estos hombres. (236)
-Ellosme han purificado. (237)
-El griego una lengua para poetas. (vs. Inglés) (80)
-Los griegos cultos no leen a sus escritores. (80)
-Espiritualmente [Grecia] sigue siendo la madre de las naciones.  (237)
-Grecia es el hogar  de los dioses. (265)


Lo francés

-Levanta vallas. (40)
-ami no contiene el sabor de friend. (40)
-El propietario de mi hotel  a diferencia de todos los hoteleros franceses que he encontrado, solía decirme de vez en cuando: “¿Necesita dinero?”. (44)
-En francés ni sabe dar ni solicitar favores…” (44)
-En Francia este nexo entre lo divino y lo humano se ha roto. (265)
-No me gustan sus jardines de vallas…” (157)
-La repudio a ud., a sus vallas…” (164)


Lo inglés

- Los ingleses que viven en Grecia -una triste banda- […] son gente espesa …” (45)
-Faltos de imaginación y sin flexibilidad. (45)
-El [idioma] inglés es demasiado insulso, demasiado prosaico (de tenderos).  (80)
-Yannopoulos  vs. Walt Whitman (80)


Algunos alemanes

-Un pequeño grupo de alemanes, comedores de sauerkrauts (113)


También habla mucho de los lugares que visitó y de su impacto casi siempre positivo, a veces extático:

-Acrópolis ( 53)
-Arakona  (216)
-Atenas (54)
-Canarsie  (205)
-Cnossos (177)
-Dafni (54)
-Delfos (216)
-Eleusis (54-55)
-Epidauro (91-92)
-Esparta (249)
-Herakleion (133)
-Llanura de Tebas (212)
-Montmartre (37)
-Nauplia (89)
-Parnaso (219)
-Trono de Minos (177)
-Tumba de Agamenón (111)

Y de personajes que conoció allí o a los que alude porque conectan con alguna sensación del momento (gente del pueblo llano, poetas, escritores, músicos, artistas…):

Blaise Cendrars (35), Katsimbalis (36, 37 y 40), Sherwood Anderson (42), Karamonaios (50),  George Seferiades (56), Anteo (57), Bouboulina (79), Juana de Arco (79), Ambrose Bierce (124), Bombois, Pyronnet, Kane, Sullivan, Virin (p.132), Lautramont, Monk Lewis, Heinrich Georg, Aragon (133), Joe, Fats y Ella y Louis (p.157), Akhenaton, Moctezuma, Homero, Praxíteles (177), Antinoo (el último de los dioses)  (220), Maeterlink (267).


Y por supuesto de lo espiritual, que es lo que más diferencia a esta obra de la gran mayoría de los libros del autor: desde referencias al Tao Te King, reflexiones sobre la vida y la muerte o sensaciones que allí experimentó:

[Se refiere a Epidauro]: “Aquí el curado él mismo (encuentra) la curación, paso primero y esencial en el desarrollo de un arte que no es médico, sino religioso […] Los grandes médicos han dicho siempre que la naturaleza era la gran curadora[…] La naturaleza puede  únicamente curar cuando el hombre ha sabido reconocer el lugar que ocupa en el mundo…” (92)
-“En nuestro mundo el ciego guía al ciego; y el enfermo pide al enfermo que lo cure…” (92)
 -“No tenemos curadores; tenemos solamente carniceros…” (92)
 -[…] “las enfermedades nuevas que hemos ido creando” (92)
 - La luz de Grecia abrió mis ojos. (271 )
 -“ me niego categóricamente a convertirme en algo que sea inferior a esa condición de ciudadano del mundo que, de pie ante la tumba de Agamenón, me otorgué.”  […] (   )

-“¡Paz a todos los hombres, digo, y vida mejor!”. (271)


Tal vez el título aluda a la ciudad de Amaroussion y lo colosal que  puede llegar a ser el ser humano tras una revelación como la que el autor experimentase en Grecia.
  
P.D.: Hilarante y magnífico el episodio del peculiar Katsimbalis y “Los gallos del Ática” (273)