Este fin de semana tenía la intención de pasarlo en esta localidad serrana de la provincia de Córdoba. Mi principal objetivo eran sus aguas ferruginosas y más concretamente darme un baño reparador en ellas.
Comencé a buscar alojamiento poniéndome en contacto telefónico con los establecimientos que vi en internet y resultó un fracaso, y no encontré nada más que pegas u obstáculos, ya que -al informarles de que iba en silla de ruedas- me decían que a las habitaciones se accedía mediante escaleras y no tenían ascensor…
Hasta que por fin encontré un sitio llamado La Buhardilla Mozárabe en que me ofrecieron una alternativa. Hablé con la gerente o propietaria, llamada Amparo, y me dijo que junto a esa casa rural que publicita en plataformas digitales como Airbnb, disponía en el mismo recinto de un apartamento para dos personas a ras de suelo con lo cual mi problema de accesibilidad quedaba resuelto. Acordamos el precio -que me pareció un poco caro tratándose de una sola persona- e inmediatamente ordené un bizum por el importe pedido en señal de reserva.
Lo peor llegó al día siguiente, a 24 horas de mi viaje, cuando recibí un mensaje de wasap en el que, unilateralmente, la susodicha señora me comunicaba que cancelaba mi reserva con una excusa peregrina y que me devolvía el bizum que le envié; traté de razonar con ella pero me bloqueó wasap y teléfono, con lo cual hube de llamar al taxi adaptado que tenía apalabrado para que me trasladase allí al día siguiente, ocasionándole un trastorno también al taxista que ya tenía reservadas varias horas para mí.
¿Ineptitud, falta de profesionalidad? ¿Mala fe por parte de la Sra. Amparo?
En cualquier caso de este episodio saqué dos enseñanzas provechosas. La primera explicita por parte de la tan locuaz como poco fiable señora:
111) En Villaharta no te puedes bañar en sus salutíferas aguas por la sencilla razón de que actualmente NO HAY BALNEARIO alguno en funcionamiento con las rojizas aguas, has de limitarte a “tomar las aguas” a las que sí puedes acceder libremente en las fuentes públicas existentes en varios de sus manantiales. Y ¡Cuidado! Los SPAs o HAMMANs que te ofrecen diversos establecimientos del pueblo son de agua corriente, es decir, de la red pública de la localidad.
2)2) No volveré a pisar tan bonito pueblo hasta que no se me pase la indignación por el atropello sufrido.
Algo no anda bien en Villaharta.
¡Avisaos quedáis!
