11.11.12

Ficciones: exposición de cerámica

    
Recibí una invitación de Hisae Yanase para la inauguración de esta exposición colectiva. Lamentablemente mis obligaciones personales (como en las últimas semanas), no me permitieron asistir a este evento, con lo que siento tener una nueva deuda con esta artista y vecina, a la que además considero amiga; mayormente por las pruebas de aprecio que, además de la exquisita cortesía oriental, siempre he recibido de su parte.

Pero hoy he podido aprovechar un rato libre para asistir a la Casa Góngora, donde se exhibe la muestra  que, y me alegra decirlo, está abierta en domingo. Además de Hisae participan Javier Aguilera y Toño Pérez. Pero no abundaré en el comentario general, mucho mejor glosado en la estupenda web de ARS OPERANDI.



La primera sala está dedicada a Toño Pérez. Predominan las piezas de gran tamaño, los vidriados y las texturas metálicas. Me gusta esa mezcla. Entre lo orgánico, lo mineral y lo artificial.


La segunda sala que me sale a la encuentro contiene las obras de Javier Aguilera. Un mundo donde (y copio literalmente de Ars Operandi) “el mundo manga y anime” salta a la vista. Coloristas instantáneas algunas de ellas como sumergidas en una bañera o sobresaliendo del agua. Su  conjunto “Family” me ha traído a la cabeza (no sé muy bien por qué) a aquellas huchas que nos llevaban a los colegios en los años 60… En contraste, he observado con sorpresa esa gárgola o ménsula titulada “God of war” que me ha parecido una estupenda mezcla de los clásico y lo actual; de Rodin y el pop.




La última sala, la el fondo del patio, era la dedicada a Hisae. Allí he vuelto a ver elementos orgánicos, como vísceras, que me han recordado a otra de sus exposiciones, junto a piezas y dibujos que sin duda recuerdan a “Picachu”, otro personaje relacionado con los dibujos animados japoneses. Un mezcla que puede parecer estridente y que sin embargo resulta armónica y actual. Como las crisálidas de las oscuras orugas que se acaban convirtiendo en vistosas y coloristas mariposas.


Una exposición más que recomendable de las que dejo mis fotos  AQUÍ. Aunque tales fotos no son sino interpretaciones subjetivas de la admirable obra de estos artistas.

10.8.12

Desvaríos veraniegos: el Santo La Rambla



El calor nos afecta mucho. Y la mucha calor (como la de estos días) aun más. Estoy seguro –sin mirar estadísticas- de que en las épocas de calor hay más gente que enferma o muere. Porque el calor hace mella en nosotros; aunque nos resguardemos; aunque no nos demos cuenta. Algunos tenemos problemas de estómago, otros de cabeza o de respiración…pero todos lo acusamos en mayor o menor grado. Y eso que me gusta el verano, mi estación favorita por su sensualidad. Y  las vacaciones (todo hay que decirlo…).

Hoy ha sido un día especialmente caluroso. Posiblemente el más caluroso del año (día de San Lorenzo). Y curiosamente ha sido en La Rambla, de la que es patrón, donde –según información proporcionada por un amigo en Twitter- se ha alcanzado la mayor temperatura:  45’8º (a 1’5 metros del suelo con césped, supongo).

Todos los organismos oficiales implicados nos han venido advirtiendo de la que se nos venía encima el día de hoy. Y así ha sido. Sin duda San Lorenzo, “el santo La Rambla”, ha querido hacer honor a la localidad de la que es patrón (caracterizada por su cerámica y los hornos donde se cuece) y la ha hecho ganadora en esta carrera de grados centígrados, que para eso están celebrando su feria.

Incluso desde Rute, en la Subbética, el amigo y compañero José Gómez anunciaba la que nos esperaba desde su web METEORUTE.

A todo esto me viene a la cabeza el dicho: “tienes más cara que el santo La Rambla” (traducido: tienes más cara que el santo de La Rambla = San Lorenzo). Hay versiones sobre este dicho. Personalmente me  inclino por la  proveniente del martirio del Santo: Lorenzo (Laurentius = laureado, en latín), fue martirizado en Roma en una parrilla y cuando ya estaba tostado de un lado, el santo vino a decir: “dadme la vuelta que por este lado ya estoy hecho”. De ahí lo de la “cara” (o caradura, o “morro” que diríamos hoy…) De todas formas pongo la frase en latín reconocida por las fuentes autorizadas: “Assum est, inqüit, versa et manduca”.

Siguiendo con este hilo, resulta que Felipe II mandó construir un monasterio-palacio-mausoleo dedicado a este santo en El Escorial, de ahí su planta de parrilla. Y es que el 10 de agosto de 1557 el monarca derrotó a los franceses en la batalla de San Quintín … y quería agradecerlo. Esto a su vez me trae a la cabeza un libro que leí recientemente titulado El Misterio del templo de Salomón, pues, al parecer, Felipe II pretendió su imitación al construir El Escorial. Y están también las Perseidas y sus “lágrimas” de San Lorenzo, que a su vez me recuerdan una película italiana que vi hace años… Además son las fiestas de Cerler, el pueblecito pirenaico donde veraneamos desde hace tanto tiempo.

En fin, escribo esto desde mi búnker, a 31º a pesar del aire acondicionado y de que son las 21:30. Ya me gustaría tener las neuronas en su sitio.  Y el buen humor del Santo La Rambla.

*La imagen que ilustra esta entrada está tomada de https://alberkrip.wordpress.com/2010/10/11/monasterio-de-san-lorenzo/

23.6.12

La Córdoba de Claudio Marcelo (Libros amigos 16)




O magnos viros, qui fortunae succumbere nesciunt et adversas res suae virtutis experimenta faciunt!


¡Qué grandes hombres son aquellos que no saben sucumbir a la mala fortuna y utilizan la adversidad para fortalecer su valor!

Séneca el Viejo (Contr. 4, praef, 6)


Esta cita encabeza el preámbulo de la nueva novela de Alberto Monterroso, La Córdoba de Claudio Marcelo, editada este año por CordobaLibros. Asistí a su presentación el 2 de mayo en el Círculo de la Amistad, aunque no dejé constancia del evento porque andaba muy ocupado esos días y porque ya lo había hecho con celeridad (y la admirable exhaustividad a la que nos tiene acostumbrados) el amigo Paco Muñoz en su blog.

No he podido leerla hasta hace unos días, cuando las obligaciones lectivas me lo han permitido. La comencé una noche estrellada en el Camping Puentenuevo y no me pude acostar anoche hasta terminarla.

Si en su anterior obra, El emperador impasible,  asistíamos a las sosegadas reflexiones de Marco Aurelio, ahora Alberto nos demuestra que también puede dominar la acción y el suspense sin abandonar los valores éticos. La acción se enmarca dentro de la segunda fase de la conquista romana de la península Ibérica, en la resistencia de los celtíberos. Una pugna política y militar que tuvo como uno de sus más importantes protagonistas al fundador de Corduba, Marco Claudio Marcelo, personaje central de esta novela histórica que transcurre entre los años 169 y 148 a.C.

La fundación de Córdoba, El espía que escribía en griego, Los elefantes, La generosidad de Escipión, Nertóbriga o El sicario, son los títulos de algunos de sus capítulos, que nos “enganchan” e impulsan a seguir leyendo.

El volumen tiene 138 páginas e incluye 4 anexos históricos (sobre la fundación de Córdoba, los cónsules de la familia Marcelo, su contribución histórica y el árbol genealógico), un glosario y bibliografía. Nada de extrañar conociendo la rigurosidad de Alberto.

Una obra más que recomendable no solo para conocer mejor el origen de Córdoba y la historia de España o Roma, sino también por el mero goce de la lectura.

24.4.12

Amanecer en ti (J.M. Ballesteros)



Dentro de los actos de la XXXIX Feria del Libro y doblemente invitado (por el autor y el editor) asisto a la presentación de libro de poemas “AMANECER EN TI”, que forma parte de la colección “Versos a tornillo” de Ediciones Depapel.

Se celebra en el salón de actos de la antigua Cajasur. Intervienen el autor, el editor (Manolo Patiño), el catedrático Juan Pérez Cubillo y José Antonio Nieto, alcalde de Córdoba. El primer edil nos revela que su presencia allí obedece a que fue alumno del autor a principios de los 80, cuando terminaba la EGB. Un alumno sinceramente agradecido.


José Manuel nos explica el origen del libro: una “Gramática Poética” que, por orden alfabético, trataría de abarcar nombres, poemas y otras formas. Sin embargo, el resultado es un poemario de amor escrito principalmente hace quince años a causa de la muerte de su compañera tras una dura enfermedad y la  soledad sentida. Y el desahogo de la búsqueda del amor puro.

Ya en tono más jocoso, José Manuel saca un tocho de unos 500 folios “con sus poemas” que amenaza con leernos, para más tarde tranquilizarnos señalando que solo leerá unos cuantos por orden alfabético, como están editados. Un orden que -lamenta- hoy cuenta con inexplicables desapariciones de letras como la “che” o la “elle” (… y yo estoy muy de acuerdo!)

Reproduzco aquí un poema de la “B”  (y lo dedico a mi compañera)

Besos y besos y más besos;
mares de besos
extendiendo sus olas de más besos
que borren de tus labios solos
las huellas en sus playas de arena entristecida.


Tú duermes, o ríes, o meditas
mientras pasa sobre ti lo cotidiano,
no viéndole tal vez ningún sentido
a tantos momentos de tu vida.


Mas yo te envío, instante tras instante,
mi mar de besos a tus labios.


Aunque nunca llegase a ti ninguno,
ola tras ola yo te envío
la forma de mis labios con mis besos;
aunque nunca sintieras
sus caricias de brisas y silencios,
dulces paisajes donde las horas sueñan
y el tiempo es nada más una extensión
de auroras o de estrellas.


Tú hablas, o lloras, o te miras
al infinito fondo del espejo
donde tus sueños duermen,
sintiendo tal vez que no son nada
tus labios y tus besos
en ese mar sin fin que va formando el tiempo.


Pero detrás de ti,
y antes de ti,
y mucho más allá
de lo que son tus pensamientos,
amándote, envolviéndote,
creándote el espacio en el que existes,
estará este mar de besos que es mi amor,
eterno como el cielo,
latiendo entre tus labios,
besándote en tus sueños.

21.4.12

Libros, libros, libros


Decidimos darnos una vuelta ligera por la recién inaugurada 39ª Feria del Libro. Nada más llegar nos encontramos a Pilar y Alberto Monterroso, que presentará su próxima novela sobre Claudio Marcelo el día 2 de mayo. Están con Antonio González Carrillo, que acaba de firmar ejemplares del libro A la luz de Góngora. Dos pasos más adelante nos cruzamos con Herme y Ana Rivas. Herme mantiene Librería Títere en la feria, su caseta (stand, en fino y bilingüe) creo que es la que cuenta con más solera en este evento cultural, quizá solo igualada por la de la Librería Luque. Ana sigue en la brecha con su labor en la Biblioteca Municipal. Se para también Juanma Zurita, igualmente implicado en la difusión de la lectura, ese alimento del alma.

Alberto me cuenta que le gustó la presentación de la última obra de López Andrada y le comento que he visto fotos sobre el original acto hechas por el amigo Paco Muñoz. Tras el mostrador de literatura infantil me alegra encontrar a una antigua y simpática alumna.

Seguimos adelante y veo en la Fundación Anselmo Lorenzo (CNT) un libro sobre esperanto que me interesa. En el stand de Editorial Séneca saludo a Óscar Morales y mientras charlamos llega María José Alcalde, profesora de literatura y amiga. Cuando nos estamos despidiendo encontramos a Choni y Pilar Pedrós

Volveré con más tiempo. Y más dinero.
                                                                               
                                                                 

17.4.12

Generación sandwich?


A través de un amigo, y de mi propio hermano, recibo por email un escrito al parecer extracto de un libro editado recientemente. El texto se titula “La herencia de nuestros padres” o “La generación que construyó España” y trae como lema o aforismo  la frase “¿Quiénes son los pobres? Los nietos de los ricos”, o  refranes similares.

Se refiere así a la situación actual y a la generación a la que pertenezco: aquellos que de jóvenes trabajamos para nuestros padres y de casados para nuestros hijos. La generación “gastro-hortera” (como dice el artículo) que ha pasado del vino “Don Simón al Vega Sicilia sin descompresión”. Los que tal vez hayamos hiperprotegido a nuestros jóvenes hasta casi dejarlos sin defensas. Sin verdadera  “autonomía”.

Pero no es mi intención ahora juzgar o analizar dicha situación: “doctores tiene la iglesia” (seguro que habrá estudios sociológicos al respecto). Si no, simplemente, rememorar parte de mi experiencia. Sin animadversión, ni mucho menos.

Comencé a trabajar con trece años. Vi el mar por primera vez cuando tenía catorce (junto a otros amigos en la furgoneta del padre de uno de ellos: Julián, emigrante en Bélgica). Cuando llevaba meses trabajando, mi padre me compró por fin un cassette de la marca Bettor Dual en la tienda de electrodomésticos llamada SUHISA que hubo en la calle Cruz Conde de mi ciudad. Lo pagó a plazos. Al igual que la motocicleta que compré con 16 años: una Mobylette (el Vespino o la Bultaco Junior que me gustaban quedaban fuera de nuestras posibilidades) que adquirí en el concesionario de esa marca sito en la avenida de Medina Azahara. Mi jefe por entonces, Andrés López, me adelantó el dinero que luego, mensualmente, me descontaba de las horas extras que “echaba” antes de dirigirme al Instituto Séneca dónde iba cada día (noche), sábados incluidos, a terminar mis estudios nocturnos de bachillerato (para eso la compré).

Hice la mili (nadie, ni fascistas ni progresistas vividores de la teta del Estado me lo han reconocido como injusta condena ni como mérito) y solo con 22 años pude viajar (mi pasión) unos días  al extranjero (París) tras ahorrar muchos meses. Un camping en el Bois de Boulogne.

Y era feliz…..

(Y lo sigo siendo cuanto tomo “Don Simón” según los momentos y las compañías…).

1.4.12

La vida en beso (libro)


El jueves 15 de marzo de 2012, asisto a la presentación del libro La vida en beso escrito por Jesús Leirós, un antiguo (y excelente) alumno villarrense. El frecuentado Café Oculto está repleto. Comienza la presentación en la que Jesús está acompañado al piano por Alberto, otro antiguo alumno al que no di clase, pero del que conozco su potencial artístico.  Y humano. 

Poesía y música me elevan a paraísos distantes años luz  de la rutina diaria. Se agradece. Y no puedo dejar de sentir la  satisfacción de haber conocido alumnos así. Tal vez egoísta satisfacción rematada por la extensa y amable dedicatoria que me firma Jesús, en la que incluye una frase que me toca el alma: “…gracias mi profesor”. Se puede pensar que lo digo con vanidad, pero para mí es solo como la luz de un faro que me indica que no voy  descaminado; que no estoy a la deriva, como a veces pienso surcando los hoy procelosos mares de la enseñanza. Verdaderamente impagable.

El libro, subtitulado “Textos de Amor” y prologado por Ginés Liébana, contiene premiados relatos breves  y bellos poemas. Está editado en Villa del Río con la colaboración de varias empresas y entidades, lo que demuestra la saludable vida cultural de este municipio cordobés.

Entresaco un poema dedicado a ese río grande que da nombre a la antigua aldea:


SOÑABA EL RÍO

Estaba dormido mi pueblo
Y se quejaba de miedo la noche.
Sobre el monte quinientos soldados aceitunados
Andaban atentos a la secreta música de nuestros versos.


Junio bebía de las niñas en flor
Y por las tardes de tí; ángel pausado de mediodía.
No se limitaba el tiempo a mecer los dolores
Cuando el calor de tu carne ya quebraba mis labios.
Perseguíamos los finísimos hilos que unen a las mariposas con su vuelo
para seguir huyendo de los Edenes; donde sin tregua, la poesía nos respiraba.


Se caían los pétalos de otoño sobre mi boca;
y el Río Grande espiaba las torpes caricias olvidando su curso.
Los álamos eran los únicos que sostenían el secreto, serenamente.


Estaba dormido mi pueblo.
Delito en la sombra y el agua testigo;
Matándote en mi abrazo.
Hiriéndome contigo.


Dormía el pueblo callado;
Despierto soñaba el río.


12.3.12

Libros Amigos (13)


Jueves 8 de marzo: el amigo Óscar, de Editorial Séneca, me ha invitado a la presentación del libro “Los nombres de lugar de Hornachuelos”; un libro sobre toponimia que me interesa. Aprovecho para pedirle que me traiga (a ser posible firmado por el autor) el libro Proyecto Redención, que al parecer se ha extraviado en Correos.

Caigo en los curiosos vaivenes de nuestra vida: después de 17 años en que la mía había basculado hacia el eje Córdoba-Guadalquivir Este (Montoro y comarca), de golpe vuelvo al Oeste. El “oeste” de mi niñez y juventud (más los 2 años docentes en mi querida Constantina).

El cambio de tendencia comenzó en noviembre, cuando me invitaron a una visita guiada a Palma del Río de la mano de Óscar Morales y Emilio Navarro, a quienes conocí en aquella memorable ocasión. Siguieron un perol en la misma localidad y una posterior, y también sustanciosa, visita igualmente guiada a Peñaflor, la antigua Celti de los romanos. En esta última tuve la suerte de conocer a Lorenzo Parra, excelente guía y gran persona; autor de la susodicha novela “Proyecto Redención”  que pienso leer con fruición en las próximas semanas. Una novela que mezcla la acción, el subconsciente, la realidad, la ficción y la lucha entre el Bien y el Mal. Lorenzo  me la ha dedicado como solo saben hacerlo las personas auténticas. Además es el autor de un admirable blog de su localidad para recuperar la memoria reciente.

La cosa no queda ahí, pues en enero concerté una actividad educativa conjunta con mi antiguo instituto: visitaríamos Medina Azahara y el castillo de Almodóvar para abordar de forma práctica el estudio de la Edad Media andaluza. La visita al castillo me gustó tanto que se me ocurrió viajar en tren a Posadas.

Pocos días después recibí la invitación para la presentación del libro sobre Hornachuelos (escrito por un maleno)…

Disfruté en dicha presentación por conocer y charlar amigablemente con su autor, por reencontrarme con Teresa y Óscar, por acudir al edificio donde comencé el bachillerato (hoy IES Góngora)… Echamos de menos a Paco Muñoz y Conchi Cartago, amigos habituales en este tipo de actos. Y a Maribel García Cano, que ese día leía su discurso de ingreso en la Real Academia.

Terminamos en la taberna El Gallo celebrando esta jornada de cultura (y amistad).

4.3.12

En tren a Posadas



A veces no somos conscientes de lo “a mano” que tenemos un momento feliz reviviendo gratos instantes de nuestra vida. Recuperando tiempos y lugares low cost. Casualmente la pasada semana recordé los viajes de mi niñez a la cercana/lejana Posadas. Y caí en la cuenta de que a lo mejor podía rememorarlos viajando allí en tren, como hacíamos entonces.

La idea me entusiasmó. Me puse manos a la obra y descubrí que seguía habiendo  ferrocarril hasta dicha localidad. No así a la vecina Almodóvar, con la que pretendía redondear la jornada visitando sosegadamente su castillo, al que había acudido la semana anterior durante una visita escolar.

Paco Madrigal, amigo y gran fotógrafo, se prestó a resolver el problema: así  que yo viajaría hasta Posadas en tren y él en su coche, en el que realizaríamos el traslado a Almodóvar y la vuelta a Córdoba.

El tren salió de la estación a las 9:25 y llegó puntualmente a Posadas a las 9:44. Durante el trayecto alcanzó velocidades de hasta 145 km/h. Nada que ver con el antiguo “Ferrobús” que cogíamos a las 7 o 7:05 h.  de la mañana con sus asientos de escay. Aunque también es cierto que no paró en ninguna otra estación como lo hacía antiguamente (“paras menos que el tren en Villarrubia” rezaba el dicho)…

Aparte de la comodidad del vagón (casi como el AVE), me sorprendió el estado de dejadez en que se encontraba la estación malena. A su salida ya no estaba el bar en el que mi padre tomaba café aquellas mañanas de verano cuando íbamos a bañarnos junto al puente (de E. Torroja). Pero quedaba el edificio. No así (lógicamente) el paso a nivel, lo que me obligó a dar un rodeo bajo un puente para encontrarme con Paco en La Melchora.

Recorrimos las limpias calles bajo un día azul, fotografiando rejas y edificios hasta que un irresistible olor a jeringos me obligó a indagar sobre su lugar de origen, desvelado por una amable paisana. Allí, y por solo un euro, me proporcionaron una buena cantidad que, recién sacada del perol, saboreé en un cercano  bar atiborrado de “desayunantes” y en el que nos trataron exquisitamente.

Proseguimos con las fotos y lugares del recuerdo: Teatro-cine Liceo (que imaginaba desaparecido), casas señoriales, calle Teodoro Domínguez (de tantos y buenos recuerdos), su barranco hacia el río… Y el Ayuntamiento, la iglesia, el abrevadero…

Mientras, la gente nos abordaba por la calle preguntando por qué estábamos allí, opinando que era un buen día para hacer fotos porque todo el pueblo se encontraba de perol en la Sierrezuela, apuntando que su calle es la más bonita del pueblo (“y muy limpia que está” les confirmamos…)