14.6.09

¿Muere la prensa de papel?

En los últimos meses se han sucedido las malas noticias acerca de la prensa en papel. En el caso español ya di cuenta de la desaparición de una revista quizás no muy popular pero si de gran peso específico; un pequeño síntoma más.

Sin embargo, por esas mismas fechas llegaban noticias más alarmantes: la prensa diaria tradicional, la de papel, comenzaba a mostrar síntomas alarmantes de derrumbe. No se trataba ya de bajada del número de lectores o la de anunciantes. Y así nos enteramos de que cerraba un periódico estadounidense de casi 150 años. O de como el gobierno francés tomaría medidas para fomentar la lectura de periódicos entre los jóvenes.

Al parecer, la anunciada muerte de la prensa en papel se debe a la “digital”. Se trata de dos formatos distintos. A mi parecer la digital puede tener la ventaja sobre la de papel en su inmediatez y en su carácter (de momento) gratuito. Pero de ninguna manera me parecen iguales.

Para mí un periódico siempre ha sido algo más que noticias. Por sus artículos de opinión; por su formato; por su manejabilidad; por su olor; porque me “abriga” durante los paseos; porque puedo anotar y recortar…

Se me podrá decir que casi todo esto lo puedo hacer con la prensa digital; pero no es lo mismo. Sin volver a hablar de olores o tactos, de ninguna manera es igual de cómoda la lectura de lo escrito en una pantalla de ordenador que en soporte papel. El papel no solo es mejor físicamente (para la vista y el resto del cuerpo) sino también para el contenido: se presta más a la relectura, a la reflexión, al pensamiento…Lo digital está determinado por el propio soporte: tiene la ventaja de ser más rápido; más multimedia; más interactivo y por lo tanto más dado a la velocidad (lo cuantitativo que nos domina) que a la cualidad y al sosiego (asimilar, analizar, someter a crítica…)

En mi contra también se podrá alegar las ventajas “audiovisuales” de los periódicos digitales. Mas no hay que perder de vista que la Prehistoria fue la época del imperio de lo “audiovisual”.

2.5.09

Libros de amigos 2




















El lunes 27 de abril asistí a la presentación del último libro de Mari Luz Escuín, La caminante de música. Un libro de poemas en el que la autora se ha empeñado durante los últimos siete años. Lo ha publicado Endymion y consta de tres partes. La primera es la que da título al libro, mientras que la segunda se titula Poemas a la muerte de mi padre y, en clara alusión a Jorge Manrique, está dedicada al propio progenitor. La tercera parte, Mis nombres, compila poemas dedicados a personas que Mari Luz admira o estima (como María Zambrano, Teresa de Jesús, Juana Castro, Pablo García Baena, Luis Sánchez Corral…)

La presentación, al igual que el prólogo del libro, corrió a cargo de la ex ministra Carmen Calvo. Fue un acto emotivo y sencillo en el que pudimos gozar de la sensibilidad de la autora cristalizada en una cada vez más depurada lírica; y de su calidad personal. El diario CÓRDOBA dio cumplida noticia del acto.


La próxima semana asistiré a la presentación de otra obra que, por ser totalmente distinta, no resulta menos interesante. Se trata del libro del compañero Raúl Ruano titulado Sociología y anarquismo; su tesis doctoral. Está publicado por la Fundación Anselmo Lorenzo y será presentado en la sede de la CNT cordobesa, sita en la calle Historiador Domínguez Ortiz nº 7 el viernes 8 de mayo.

15.3.09

Ángeles (dibujo de Elena)

Dibujo titulado "Ángeles". Otra aportación de Elena.

1.3.09

Desaparece ARCHIPIÉLAGO

En su último número bimestral (83-84) la revista ARCHIPIÉLAGO anuncia su (lamentable) desaparición. Como siempre cuando se trata de cultura, el maldito “parné” parece ser el culpable; aunque también la pérdida de lectores. Una nueva baja en el reducido grupo de revistas de calidad españolas.

Creo recordar que conocí esta interesante publicación en 1989 en la librería-hemeroteca que el amigo Manolo Sánchez abrió en la calle San Pablo esquina a Alfaros. Aunque puede que fuera en la de Araceli, la también desaparecida Librería Aula de la calle Góngora. Adquirí el número 2 por 850 pesetas.

Desde entonces, y casi sin darme cuenta, han pasado veinte años. Veinte años en los que, mediante suscripción, ARCHIPIÉLAGO me ha acompañado; primero trimestral y luego bimestralmente. Aunque me sigue faltando el primer número (agotado) para completar la colección.

En sus páginas descubrí autores luego famosos como Ulric Beck; o me acerqué a la obra de otros interesantes pero poco difundidos como Jorge Santayana. Admiré a gente como Simone Weil y disfruté de la inteligencia e independencia de pensadores como Naredo, Ibáñez, Lizcano, García Calvo y tantos otros que nunca hubiera conocido sin la existencia de esta revista. En los últimos años incluso se incluían artículos publicados bajo licencia Creative Commons, lo que nos de idea de la modernidad y coherencia con sus principios de la publicación que ahora nos deja.

Echaré de mucho de menos esta publicación de pensamiento independiente, libre y libertario. Y su ramillete de colaboradores inteligentes, críticos y generosos. Echaré en falta este espacio de reflexión y libertad. Echaré de menos este “conjunto de islas unidas por aquello que las separa” como definían su nombre. Echaré de menos esta publicación única en nuestro país.

Que no cunda el ejemplo.

18.2.09

La Sexta Mirada

Pequeño baño de arte contemporáneo este mañana. Lo tenía pendiente en mi agenda.

Así que acudo por primera vez a la Casa Góngora de Córdoba para visitar la exposición Córdoba, la sexta mirada, proveniente de Bruselas.

Obras de 8 artistas cordobeses 8. Entre ellos algunos que tengo por amigos. Pinturas, escultua cerámica y videoinstalaciones.

Luis Calvo, forero amigo, trata de la proporción cordobesa en su colorido y sugerente dibujo vectorial que, como ya dije en otro lugar (y no sé exactamente por qué) me recuerda a uno de los proyectos (creo que el de Moneo) para el (aún) “inempezado” Palacio del Sur de esta ciudad. Cinco módulos de diverso colorido que reflejan perfectamente no solo el gusto por la abstracción del arte islámico, sino también la búsqueda del canon de belleza por parte de aquellos artistas.

Hisae Yanase, estimada persona y vecina, vuelve a obsequiarnos con sus interesantes plasmaciones cerámicas. Una obra minimalista que nos remite a otras suyas como la que pudimos ver en la ermita de La Aurora hace algunos años. Interesante reflexión sobre la muerte y el “renacimiento” a través de sus “Contenedores de Alma” que, indudable, explícita y bellamente, nos llevan a las inscripciones funerarias romanas e incluso a páginas anteriores de la historia y arqueología de la Humanidad.

Esteban Ruiz, admirado artista y también amigo de foro, expone un gran díptico donde confluyen Averroes, Borges, el teatro, la diversidad de culturas, las variadas interpretaciones y nuestra imaginación. Y todo ello en una pintura abundantemente matérica que me ha traído a la mente a Barceló. Una obra para rumiar y disfrutar.

Imposible que no me gustase el toque naïf y graffitero de la obra de Pepe Puntas. Ni el alegre, fragmentado y realista pop de Otes. También me han llamado la atención las videoinstalaciones. Especialmente la de los diamantes (M. Bautista); aunque debo aclarar que las otras dos (D. Palacios y A. García Roldán) no estaban suficientemente operativas en el momento de mi visita, debido a problemas técnicos.

Casualmente, a la vuelta, pude entrar al Teatro Cómico donde se exponen obras (principalmente foto y videográficas) de la colección de Pilar Citoler que afortunada, y esperemos que “largamente”, amenizan nuestra ciudad estos días.

Allí me di cuenta de que el arte contemporáneo que se hace en Córdoba (lo visto en la Casa Góngora), no tiene nada que envidiar a lo que se ha hecho en otros lugares (colección P. Citoler).

Sí que eché en falta en las dos exposiciones (posiblemente se trate de otro caso de deformación profesional) una guía didáctica para visitas escolares. Y es que la batalla por el arte contemporáneo debe librarse entre nuestros jóvenes.

14.2.09

Confesiones I

Escribo esto mientras escucho un vinilo en directo de Danza Invisible; un disco de letras y ritmos juveniles que me sigue gustando a pesar de la edad; posiblemente porque me transporta a aquellos años en que tanto disfrutaba de mi juventud. Llevo todo el invierno, y antes el otoño, escuchando a Amy Winehouse, que me gusta mucho a pesar de las discusiones al respecto con mi hija. Me fascina la voz de Amy y el alma que le pone, alma que al parecer también derrama en su agitada vida personal. Me gustan las personas auténticas…y los músicos que se dejan el pellejo y el sentimiento en sus canciones. He de reconocer que puede que sea un poco obsesivo con la música, pues cuando algo me gusta lo escucho a diario. Como un mantra. Como un lugar de encuentro conmigo mismo o con los costales del Universo que en ese momento están en la onda que me requiere.

Tengo pendiente ir al oculista por prescripción (hace ya tres años que no voy a la supuesta revisión anual) y también porque las gafas empiezan a no estar en consonancia con mis necesidades visuales. También tengo pendiente ir al dermatólogo; y no solo por la, por supuesto, igualmente necesaria revisión anual, sino porque el eccema que me ataca el cuero cabelludo desde que tomé el fármaco para dejar de fumar ha vuelto por sus fueros. Imagino que alentado por este crudo, largo y triste invierno climatológico (y personal). Igualmente debería ir al médico de familia para el preceptivo control de la presión sanguínea, pues soy propenso a la hipertensión, y últimamente me noto que debe de andar por la estratosfera. Además falté a un reconocimiento médico de la empresa pues no tenía ganas de que me sacaran sangre (lo siento, no lo puedo soportar, es superior a mis fuerzas físicas y psíquicas: tal vez una vacuna mental contra tanto vampiro que anda suelto!!!); ni de que me recordaran la necesidad de practicar otras obligaciones para las cuales, o no dispongo de tiempo (por ejemplo, ir a un gimnasio), o pueden convertir la vida en una abominable prisión (no comer esto o aquello). Y conste que sigo una alimentación bastante sana desde hace mucho tiempo….mucho antes de que se multiplicaran todos esos sacristanes fundamentalistas de la vida sana, triste…y productiva. Porque en el fondo El Sistema se preocupa de eso: de tener productores sanos que lo engorden a tiempo, y que estén tan tristes (y satisfechos con cumplir los preceptos de la nueva religión “sanista”) que se mueran a tiempo para no cobrar la pensión de jubilación y así aliviar las arcas del Estado, ese monstruo frío.

También tendría que ir más a menudo a la reunión de padres del colegio de mi descendencia, y a la de la comunidad de propietarios, y a la asociación de vecinos del barrio, y al consejo escolar, y a las asambleas de mi sindicato, y la reunión del Consejo de Distrito…pero el aire de la calle es tan tibio, los buenos amigos tantos y la vida tan corta…

2.1.09

Luz de luna (Navidad)

Me gustaría haber escrito sobre estas fiestas, que me resultan agradables. Me gusta la luz natural y artificial que las acompaña, el bullicio en la calle, el ambiente amigable. Indudable su carácter pagano y solar. Celebración invernal antes del recogimiento de Enero, ese mes dedicado a Jano, el de las dos caras. Tras las fiestas parece que la vida queda suspensa a pesar de sus soleados, desconcertantes gélidos días. Al final de mes el aire tibio de algunas tardes y la flor de los almendros nos avisan de que la primavera está en camino... Me gustaría haber escrito sobre ello pero, a veces, no encontramos las palabras ni las imágenes. Así que cambio la luz del Sol por la de la Luna. Sus indescriptibles matices son el objeto de estos párrafos de Pessoa que anoche descubrí avanzando en la lectura que estos meses me entretiene: su Libro del desasosiego:

"Y sin ver, sin pensar, con los ojos ya cerrados sobre el sueño ausente, medito con qué palabras verdaderas se podrá describir un claro de luna. Los antiguos dirían que la luz de la luna es blanca, o que es de plata. Pero la blancura falsa de la luz de la luna es de muchos colores. Si me levantase de la cama, y viese por detrás de los cristales fríos, sé bien que, en el alto aire aislado, la luz lunar es de un blanco ceniciento azulado de amarillo esfumado; que, sobre los tejados varios, es desequilibrios de negrura de unos para con otros, ya dora de blanco negro las casas sumisas, ya alaga de un color sin color el encarnado castaño de las tejas altas. En el fondo de la calle, abismo plácido, donde las piedras desnudas se redondean irregularmente, no tiene color salvo un azul que procede tal vez del ceniciento de las piedras. Al fondo del horizonte será casi de azul oscuro, diferente del azul negro del cielo de fondo. En las ventanas en que da, es de un amarillo negro.



Desde aquí, desde la cama, si abro los ojos que tienen el sueño que no tengo, es un aire de nieve vuelta color en el que flotan filamentos de madreperla tibia. Y, si lo pienso con lo que siento, es un tedio vuelto sombra blanca, que se oscurece como si los ojos se cerrasen sobre esa confusa blancura."

(La cita se encuentra en la página 157 de la edición del libro del Círculo de Lectores en 1989).