8.5.13

PASEOS DE JANE 2013


Puerta del Rincón

El pasado domingo tuve la ocasión de guiar unos de los Paseos de Jane, evento internacional en recuerdo a esta arquitecta y urbanista norteamericana que defendía unas ciudades más humanizadas.

El mío se titulaba “A través de las murallas” y se trataba de recorrer parte de las murallas de la Axerquía en su lado norte, en el barrio que habito. Ver los restos de esas murallas, su historia y algunos enclaves importantes. Aunque también pretendía contrastar la diferencia entre casco histórico y ciudad moderna; barrios antiguos con barrios nuevos, calles estrechas e irregulares con calles anchas y rectas; casas tradicionales con bloques de pisos, sonidos (ruidos) y ambientes muy distintos. Pero este último objetivo creo que no lo conseguí.

Desde el principio me dominó el “miedo escénico”, porque, a pesar de mi profesión, el plantarme delante de un grupo numeroso de adultos me hizo flaquear. Y eso que estuve arropado por muchos y buenos amigos y familiares; entre ellos Paco Madrigal, quien me ha obsequiado con  un excelente reportaje del recorrido, del que yo no pude ocuparme (a pesar de llevar mi cámara plateada) por los nervios. Vinieron gentes de todas las edades, vecinos del barrio y  de otros lugares. A todos agradezco su asistencia y la atención que prestaron a mis explicaciones. Y por supuesto las interesantes preguntas y aportaciones que hicieron. De entre ellas quiero mencionar a tres, sin menoscabo de los restantes asistentes. El primero un señor mayor vecino del barrio que aportó algunos datos y me dijo que este tipo de actividades estaban muy bien. En segundo lugar a Francisco Solano Márquez, buen conocedor de Córdoba sobre la que ha escrito varios libros, además de haber dirigido diarios locales como  La Voz de Córdoba. Y finalmente una niña de 12 años; creo que se llama Ainoa, pues nuevamente los nervios de la despedida, y mi mala memoria, me jugaron una mala pasada. Anduvo todo el paseo junto a mí, escuchando con interés  mis explicaciones y haciendo preguntas  inteligentes e interesantísimas, a las que a veces me costó trabajo contestar. Como, por ejemplo, de qué estilo arquitectónico era la Torre de la Malmuerta o la iglesia de Santa Marina, por sus arcos góticos. En verdad que sería un placer dar clase a un grupo con 10 o 15 chicas/os como ella, que ingresará el año que viene en un IES, según me dijo.

Calle Imágenes

El recorrido se inició en la Puerta del Rincón, e inmediatamente cambiamos el guión del paseo para introducirnos en la calle Imágenes, donde nos recibió GOVAL y una vecina que nos ilustró claramente de su interesante proyecto colaborativo que celebra ya muchas ediciones y que, en el presente año, está dedicado a la TRANSPARENCIA. 

Continuamos por calle Adarve y la etimología del nombre, vemos el resto de muralla restaurada pero se me olvida hablar del Cristo inserto junto a las escalerillas que conducen al Campo de la Merced (hoy Jardines de la plaza de Colón). Volvemos a saltarnos el guión y penetramos en la casa-paso de la calle Chaparro. No es posible atravesarla, pero sus habitantes, que se esfuerzan estos días para presentarla al concurso de los Patios, nos dan todas la facilidades para ver lo visitable. El siguiente hito es la Torre de la Malmuerta, sus leyendas y realidad. Pasamos al lado “moderno” de la ciudad visitando el chimeneón (plaza Flor del olivo) felizmente conservado como homenaje a la primera industrialización de Córdoba. Allí F. Solano Márquez nos aclara que Baldomero Moreno (fabricante de la mayonesa MUSA, entre otros productos agroalimentarios) fue un escribiente-emprededor de los Carbonell, que tenían fábricas contiguas y sobre los que pone de manifiesto el libro sobre esta última familia industrial procedente de Alcoy y cuya residencia o “palacio” afortunadamente se ha conservado, albergando la actual sede de VIMCORSA.


º
Chimeneón

Luego pasamos a la Puerta del Colodro, cuyos acertados paneles informativos, y los propios restos puestos en valor, dejan poco margen para explicar. Vamos hasta la salida de la casa de paso de Chaparro, en la plaza de la Lagunilla, para constatar el valor de estas casas de paso y sepan localizarla. Después seguimos el trazado de la muralla almorávide con los requiebros que presenta en este tramo, posiblemente debidos a la topografía del terreno (Costanillas = cuestas). Plaza del pintor Rafael Botí,  Muro de la Misericordia (con su tipología de casas ya en extinción), Jardín del Piojo, calle Fernando de Lara (restos del antiguo manicomio o “Casa de los Locos”), restos de la muralla hasta llegar a la puerta del Marrubial, donde tuerce en ángulo recto hacia el sur. Fin de trayecto en el que recibo mediante aplauso el reconocimiento de los asistentes (insisto: os agradezco vuestra asistencia y agradecimiento) y en el que también se explica y aplaude el ingente trabajo altruista de los organizadores de este evento en nuestra ciudad: Javier Burón (en representación de Colaborativa) y el colectivo cordobés A PATA.

Esquina avenida Ollerías con Ronda del Marrubial


FOTOGRAFÍAS CORTESÍA DE PACO MADRIGAL: VER MÁS AQUÍ

23.4.13

Vuelven los libros (XL)

Esta semana se desarrolla la 40 Feria del Libro de Córdoba, con un curioso logo que aúna números romanos con volúmenes. Para mí la cosa se inicia un poco antes porque Pepe González Arenas me dedica y regala varios volúmenes en los que ha participado como autor, sobre actividades del sector primario y parques naturales, algo que no solo me viene bien para mi actividad lectiva, sino igualmente para mi formación continua.  Socieconomía de la pesca deportiva y La actividad cinegética en Córdoba, son dos de los títulos de las obras referidas. Todo ello me trae a la memoria a dos (o tres) personas: en primer lugar a mi profesor de Geografía de Andalucía, Antonio López Ontiveros, con el que tuve el privilegio de hacer algunas excursiones didácticas por la provincia en mis años de universitario, y que tanto hincapié hacía sobre la importancia de la actividad cinegética en algunas zonas de la provincia. Punto de vista que entonces no compartía por el aprecio que siento por los animales y la carga ideológica que lleva esta actividad, practicada –por otra parte- por mi padre, aunque como forma de subsistencia para alimentar seis bocas para las que su salario como trabajador de la madera no alcanzaba. La otra persona que me trae a la memoria es mi amigo franco-español (o al revés, que más da!) Marc Ferrán, que vino al  CIFA (o IFAPA) de Córdoba para hacer su tesis doctoral sobre el cultivo del algodón y siempre muestra un grato recuerdo de Pedro Ruiz Avilés, coautor de algunos de los libros que me regala Pepe González Arenas y al que no conozco personalmente, pero del que me basta la excelente opinión que tiene mi amigo Marc, al que  sigo viendo en nuestra cita anual  durante el veraneo en los Pirineos.

El sábado me doy una vuelta inicial por la Feria del Libro y encuentro al amigo Alberto Monterroso firmando libros. No le puedo pedir que me firme ninguno, pues ya los tengo bien dedicados desde su edición y presentación: tanto El Emperador impasible como La Córdoba de Claudio Marcelo. Pero resulta un grato reencuentro y un sincero abrazo.

Rafael Blanco Almenta me firma el interesante libro Jardines Esotéricos que compré la semana anterior durante su presentación en el Jardín Botánico y cuya portada ostenta una estupenda foto de Paco Madrigal. 


En la caseta de la editorial Séneca mi amigo Óscar me obsequia con un ejemplar de la Antología poética de la Asociación Literaria Wallada, que ha elegido como portada una foto del arco de entrada al mihrab de la mezquita de Córdoba de la que soy autor. Además, una de las autoras (Mª Teresa Morales) fue mi profesora cuando yo contaba con 11 o 12 años e iniciaba el bachillerato en la sección delegada el Instituto Séneca, en la calle Claudio Marcelo. Una profesora de las  que dejan positiva huella porque, en aquellos tiempos en que casi no existían las bibliotecas públicas, nos prestaba sus libros (hablo de finales de los años 60, principios de los 70).

Saludo también a Manolo Patiño, que en sus Ediciones Depapel presenta un poemario que me sorprende gratamente; aunque él trata de justificarse por haber incorporado el “libro objeto” a sus producciones. Y es que estamos hablando de una caja de cartón de media docena de huevos con poemas, canela y un recetario con tal ingrediente. Le pregunto a cuanto está la media docena de huevos y me dice el precio, a lo que le contesto jocosamente que en el Eroski me salen más baratos, aunque no se pueden leer. Resulta que la autora está allí y, naturalmente, sale en defensa de su obra, a la que difícilmente me podré resistir a adquirir.


También saludo a Herme, que sigue en la brecha con su librería Títere y las exquisitas obras de literatura infantil que ya no suelo comprar porque hija y sobrinos se han hecho mayores. Aunque si que adquiriré el Aventuras de Pepe en los patios, del amigo José M. Ballesteros.

Son muchos más los libros y personas que me interesan. Pero sobre los que no sé si el tiempo o el dinero darán posibilidad. Por ejemplo, esta tarde Emilio J. Navarro presentaba un libro de la editorial SÉNECA, acto al que lamentablemente no he podido asistir. Y también me gustaría comprar el libro sobre la Cocina de la Biblia, editada por El Almendro. Así como una Historia de España (al-Andalus) de un historiador árabe medieval. O la revista ESTUDIOS de la anarquista Fundación Anselmo Lorenzo (FAL).

Por otra parte no deja de sorprenderme que la presentación de libro Antonio Jaén Morente: el límite imposible del amigo M. Toribio sobre Jaén Morente, no esté encuadrado en la programación de la Feria del Libro; pero sin duda acudiré al acto que tendrá lugar en el Instituto Góngora el jueves 25 a las 20:30 horas….

13.4.13

José Luis Sampedro



Aunque, como opina mi amigo Jerónimo, no me gustan las necrológicas, no puedo dejar de hablar de un personaje que me ha marcado. Tuve conocimiento de José Luis Sampedro a primeros de los años 80 gracias a mi profesor de Geografía Económica, Antonio Sánchez, y también a la librería Arcadia, una librería libertaria fundada por unos amigos y yo que pretendíamos fuese un revulsivo en esta anquilosada ciudad (amén de un sostén económico porque nos hallábamos en paro por la crisis de esos años). Se trataba de una obra muy gráfica y didáctica publicada por la excelente editorial PENTHALON y  titulada El mercado y nosotros.

Luego me interesé y leí artículos suyos en diarios y revistas. Y finalmente pasé a su faceta literaria. Ni mucho menos la he leído entera (me falta, por ejemplo, el valorado Octubre, Octubre…) Y es que son tantas las cosas buenas que me gustaría leer que me faltan vidas o reencarnaciones para hacerlo. Sobre todo ahora que recibimos tanta basura gracias a las nuevas tecnológicas.

Me encantó La vieja sirena; me dejó un tanto pasmado El amante lesbiano y me volvió a encandilar La sonrisa etrusca. La vieja sirena es una novela “histórica” pletórica de vitalismo y magia, algo casi inimaginable en un hombre de la edad del autor cuando la escribió. El amante lesbiano se adentra en un mundo onírico que, según mi humilde opinión, no acaba de cuadrar a pesar de sus sugestivas situaciones e  imágenes, poco aptas para los bolcheviques y machistas que ahora reivindican su figura y obra. En La sonrisa etrusca (lo último que leí de él) volví a recuperar su imagen de gran escritor y humanista.

Creo recordar que en una entrevista o reportaje sobre Sampedro que emitieron o publicaron en algún periódico/ revista (o cadena de televisión), decía que escribía siempre de pie sobre un atril, empezando a primera hora de la mañana. Por lo que veo, tras la noticia de su muerte, últimamente usaba  un sillón, lo cual no cuenta ni mucho menos como demérito; sino que supo aceptar con dignidad los dictados de la edad. Una edad a la que me gustaría llegar con la misma vitalidad e integridad ética que él.

25.3.13

Naranja cadenera (palabras sin papeles)



El pasado sábado 16 de marzo acudo a Palma del Río para participar en una ruta de senderismo entre los “pagos” de aquella localidad. Tuve conocimiento de la actividad a través del amigo Óscar Morales. Y allí coincido con los también amigos Conchi Carnago y Paco Muñoz. El recorrido está coordinado por el Grupo de Desarrollo Regional Medio Guadalquivir con la colaboración del Club de Senderismo de Palma del Río.

Esta actividad ha quedado ya suficientemente registrada y documentada en varios lugares y por varias personas: el GDR Medio Gualdalquivir, el Club de Senderismo, Paco Muñoz y yo mismo, como para volver a repetirme.

Cuando llegamos al extremo del recorrido (la parroquia de la Concepción) escuchamos las explicaciones de palmeños experimentados que nos hablan sobre la naranja “cadenera”. Nos enteramos de que se trata de una variedad de la naranja “comuna” y que resulta característica de Palma del Río y localidades adyacentes (Posadas, Fuente Palmera…)

Los árboles son altos, lo que dificulta su recolección, pero muy resistentes a las adversidades climáticas; y una vez recolectados aguantan bien el tiempo y el transporte. Sus frutos son ligeramente achatados, de piel gruesa fácil de pelar, sabor escasamente amargo y muy aptos para el zumo.

Pregunto por su nombre pero nadie sabe contestar. Sí que se tiene constancia de cuando parece la calificación de “cadenera”, pero no el por qué.

Como niño obstinado que fui, y que conocí este nombre en las fruterías antiguas, me lancé a buscar su origen. Con poco éxito pues lo único que encontré, y se puede aproximar algo a su calificativo, es lo que hallé en el diccionario de María Moliner, donde dice que en topografía el “cadenero” es el hombre que maneja la cadena del agrimensor.

Tal vez José Luis Rodríguez Lara, autor del libro Los nombre de lugar de Hornachuelos, nos pueda aclarar algo; cosa que agradeceríamos. O también las aportaciones de otras personas como ocurrió en el caso de otra palabra “sin papeles”: gorronera


Fotografía tomada de: Todocolección.net



27.1.13

Belmonte en Córdoba I: esculturas


Vista parcial de la muestra

Es sábado por la mañana y doy un breve salta con mi hija a la exposición que ocupa la Sala Orive. Se trata de obras, principalmente en bulto redondo, de un escultor cordobés que desconocía: José Manuel Belmonte.

Ya había visto algunas de las obras expuestas gracias a Internet y a la minuciosa entrada en su blog que el amigo Paco Muñoz le dedicó hace unos días. Pero no trato de aburrir a nadie repitiendo lo que mi amigo recogía. Tan solo mi visión subjetiva, fugaz (como ha sido la visita), de lo que me ha parecido la muestra. Y lo que me ha evocado.

Y tú , ¿quién eres?

Interesante el contraste entre estas esculturas hiperrealistas, modernas y en resina, con el edificio que las alberga: barroco en piedra. Y la temática del envejecimiento, tratado con una ternura objetiva que nos lleva a la reflexión (sobre todo a los que tenemos ya cierta edad). Otro aspecto, a veces transversal a este tema, es el de las figuras inestables que me han traído a la memoria la obra del manierista Juan de Bolonia o el contemporáneo Carl Milles, cuya casa-museo tuve la suerte de visitar durante una estancia en Estocolmo.


Carl Milles

El otro gran tema es el del cuerpo humano, la anatomía, donde el autor demuestra una maestría fundamentada en el profundo estudio y conocimiento de los clásicos, como Miguel Ángel.

En cuanto al hiperrealismo, me ha traído a la memoria a Marc Sijan, cuya obra estuvo expuesta en Córdoba en el otoño de 2010 y que visité con mis alumnos de Historia del arte para sorpresa y goce de ellos y mía.


Marc Sijan en Córdoba

Al salir de la exposición nos cruzamos con el autor, pero como Paco Muñoz, soy tímido y no me gusta interferir en la intimidad de las personas. De modo que no le pedí una foto, ni un comentario. Cosa de la que tal vez me arrepienta (más por el comentario que por la foto).

En fin, me queda por ver la “2ª parte” de la muestra, la que se expone en la Galería Carlos Bermúdez  y que parece estar compuesta por bajorrelieves. Os animo a que también hagáis por verla (en directo).




11.11.12

Ficciones: exposición de cerámica

    
Recibí una invitación de Hisae Yanase para la inauguración de esta exposición colectiva. Lamentablemente mis obligaciones personales (como en las últimas semanas), no me permitieron asistir a este evento, con lo que siento tener una nueva deuda con esta artista y vecina, a la que además considero amiga; mayormente por las pruebas de aprecio que, además de la exquisita cortesía oriental, siempre he recibido de su parte.

Pero hoy he podido aprovechar un rato libre para asistir a la Casa Góngora, donde se exhibe la muestra  que, y me alegra decirlo, está abierta en domingo. Además de Hisae participan Javier Aguilera y Toño Pérez. Pero no abundaré en el comentario general, mucho mejor glosado en la estupenda web de ARS OPERANDI.



La primera sala está dedicada a Toño Pérez. Predominan las piezas de gran tamaño, los vidriados y las texturas metálicas. Me gusta esa mezcla. Entre lo orgánico, lo mineral y lo artificial.


La segunda sala que me sale a la encuentro contiene las obras de Javier Aguilera. Un mundo donde (y copio literalmente de Ars Operandi) “el mundo manga y anime” salta a la vista. Coloristas instantáneas algunas de ellas como sumergidas en una bañera o sobresaliendo del agua. Su  conjunto “Family” me ha traído a la cabeza (no sé muy bien por qué) a aquellas huchas que nos llevaban a los colegios en los años 60… En contraste, he observado con sorpresa esa gárgola o ménsula titulada “God of war” que me ha parecido una estupenda mezcla de los clásico y lo actual; de Rodin y el pop.




La última sala, la el fondo del patio, era la dedicada a Hisae. Allí he vuelto a ver elementos orgánicos, como vísceras, que me han recordado a otra de sus exposiciones, junto a piezas y dibujos que sin duda recuerdan a “Picachu”, otro personaje relacionado con los dibujos animados japoneses. Un mezcla que puede parecer estridente y que sin embargo resulta armónica y actual. Como las crisálidas de las oscuras orugas que se acaban convirtiendo en vistosas y coloristas mariposas.


Una exposición más que recomendable de las que dejo mis fotos  AQUÍ. Aunque tales fotos no son sino interpretaciones subjetivas de la admirable obra de estos artistas.

10.8.12

Desvaríos veraniegos: el Santo La Rambla



El calor nos afecta mucho. Y la mucha calor (como la de estos días) aun más. Estoy seguro –sin mirar estadísticas- de que en las épocas de calor hay más gente que enferma o muere. Porque el calor hace mella en nosotros; aunque nos resguardemos; aunque no nos demos cuenta. Algunos tenemos problemas de estómago, otros de cabeza o de respiración…pero todos lo acusamos en mayor o menor grado. Y eso que me gusta el verano, mi estación favorita por su sensualidad. Y  las vacaciones (todo hay que decirlo…).

Hoy ha sido un día especialmente caluroso. Posiblemente el más caluroso del año (día de San Lorenzo). Y curiosamente ha sido en La Rambla, de la que es patrón, donde –según información proporcionada por un amigo en Twitter- se ha alcanzado la mayor temperatura:  45’8º (a 1’5 metros del suelo con césped, supongo).

Todos los organismos oficiales implicados nos han venido advirtiendo de la que se nos venía encima el día de hoy. Y así ha sido. Sin duda San Lorenzo, “el santo La Rambla”, ha querido hacer honor a la localidad de la que es patrón (caracterizada por su cerámica y los hornos donde se cuece) y la ha hecho ganadora en esta carrera de grados centígrados, que para eso están celebrando su feria.

Incluso desde Rute, en la Subbética, el amigo y compañero José Gómez anunciaba la que nos esperaba desde su web METEORUTE.

A todo esto me viene a la cabeza el dicho: “tienes más cara que el santo La Rambla” (traducido: tienes más cara que el santo de La Rambla = San Lorenzo). Hay versiones sobre este dicho. Personalmente me  inclino por la  proveniente del martirio del Santo: Lorenzo (Laurentius = laureado, en latín), fue martirizado en Roma en una parrilla y cuando ya estaba tostado de un lado, el santo vino a decir: “dadme la vuelta que por este lado ya estoy hecho”. De ahí lo de la “cara” (o caradura, o “morro” que diríamos hoy…) De todas formas pongo la frase en latín reconocida por las fuentes autorizadas: “Assum est, inqüit, versa et manduca”.

Siguiendo con este hilo, resulta que Felipe II mandó construir un monasterio-palacio-mausoleo dedicado a este santo en El Escorial, de ahí su planta de parrilla. Y es que el 10 de agosto de 1557 el monarca derrotó a los franceses en la batalla de San Quintín … y quería agradecerlo. Esto a su vez me trae a la cabeza un libro que leí recientemente titulado El Misterio del templo de Salomón, pues, al parecer, Felipe II pretendió su imitación al construir El Escorial. Y están también las Perseidas y sus “lágrimas” de San Lorenzo, que a su vez me recuerdan una película italiana que vi hace años… Además son las fiestas de Cerler, el pueblecito pirenaico donde veraneamos desde hace tanto tiempo.

En fin, escribo esto desde mi búnker, a 31º a pesar del aire acondicionado y de que son las 21:30. Ya me gustaría tener las neuronas en su sitio.  Y el buen humor del Santo La Rambla.

*La imagen que ilustra esta entrada está tomada de https://alberkrip.wordpress.com/2010/10/11/monasterio-de-san-lorenzo/