23.1.19

Preparar un viaje (Rumanía)



Viajar es fantástico. Creo que es la mejor forma de aprender, de volverse más cultivado y tolerante; más abierto (aunque caro). Sin duda un viaje organizado nos procura tranquilidad, confianza, tranquilidad… Pero a menudo no cumple nuestras expectativas y nos sentimos encorsetados. A menos que el viaje sea de placer y nos dejemos llevar.

Aunque hay viajes “organizados” que de ninguna manera lo están, porque sus organizadores no revelan el programa. Y, por comodidad, te dejas llevar por la opinión de los amigos y su (aparente) seguridad ¡Craso error! Cómo me ocurrió  en el último viaje a Egipto, aunque nos condujeron  a sitios que nunca hubiese visitado de otra manera; pero el descontrol, la falta de información, causaron estragos en mi naturaleza; en lo físico y en lo psíquico; de modo que yo, que trato de ser tan equilibrado, sufrí un “patatús” a los pies de la Gran Esfinge que casi me cuesta la vida.

Pero mi intención no es hablar de este tipo de viajes, sino del que organiza uno por su cuenta (ya lo he hecho varias veces). Son los viajes que más se disfrutan; esté todo planificado o solo pergeñado. Y ahora ando en esas…

Estoy preparando un viaje a Rumanía por mi cuenta. Cuento con la ayuda de amigos que están o han viajado por ese país. Y también de libros de viaje como La Guía Azul: Rumanía (Ediciones GAESA) o Rumania (Editorial Laertes), además de un libro que no es exactamente de viajes (A la sombra de Europa, de Robert D. Kaplan) que  despertó mi interés por este país latino, tan desconocido para los occidentales por su lejanía.

Pero, a lo que iba, preparar un viaje resulta tan grato como su realización: disfrutas desde el momento “0”; desde que empiezas a configurarlo  u ocuparte de él: mirando mapas, calculando distancias, viendo fotos de lo queráis en directo, saboreando lo que disfrutarás. Aunque al realizarlo tus grandes expectativas se vean truncadas; tal vez porque la realidad no se ajuste a tus sueños, tal vez por las inevitables contingencias a las que estás expuesto: imprevistos, horarios, meteorología, etcétera. Pero resulta grato: una especie de “rumiación”  antes de que te hayas tomado la comida que tanto anhelas. Una experiencia excitante y magnífica.

No sé como saldré de este viaje pero, en cualquier caso ya me está haciendo bien el solo prepararlo ¡lo cual no es poco!



12.1.19

VUELTA AL CÓMIC (O TEBEO)



Ocasionalmente he vuelto al cómic, con motivo de conocer la obra publicada por un joven autor sevillano y también de las microproducciones de mi hija al respecto.

Durante muchos años fui asiduo lector de este género, inducido por mi inestimable amigo Rafa Montes. De modo que en mis estanterías se apilan ejemplares de El Víbora, 1984, Bésame mucho o Metal Hurtland, además de obras sueltas de autores como Segrelles.

Pero la obra que trae a colación todo esto es la llamada “Santa Helena”, obra de Pablo Cabrera. Se trata de un tebeo sobre piratas (cazarrecompensas) ubicada a mediados del siglo XIX. Los dibujos (decenas) se me antojan muy parecidos a las xilografías germánicas de tradición medieval. Y su expresionismo se ve reforzado por las modernas onomatopeyas.

De fácil lectura, nos encontramos con protagonistas como Oz “pirata honrado”, como en el poema de J. A. Goytisolo musicado por el también grande Paco Ibáñez.

Recomendado para un público juvenil, creo que será también grato para el adulto. Porque también los adultos necesitamos evasión; sobre todo en los tiempos que corren, tan penosamente materialistas.




7.1.19

Maldito dinero




Sí, maldito. Todo lo corrompe. Ni el amor se salva; ni los sentimientos. Nada está a salvo de su poder. Ya lo escribieron mucho mejor que yo, hace siglos, el Arcipreste de Hita o Quevedo.

Mirando retrospectivamente tras mi larga vida, resulta que los mejores años que he pasado han sido aquellos en que apenas lo poseía. Tal vez porque por entonces era joven y no echaba muchas cuentas de él: cuando lo tenía aprovechaba para ir de viaje, eso que tanto me gusta; o para comprar un libro anhelado. Las amistades y los amores eran francos entonces. Y ahora me siento preso de él. Tal vez por las responsabilidades familiares o sociales; no lo sé. Cada vez sé menos; cada vez entiendo menos este mundo.

Ya escribí hace tiempo sobre el consumismo que nos inunda, causa de tantos males para muchas, muchísimas, personas. Y no he podido sustraerme a sus efectos; a pesar de que lo he combatido desde todos los frentes; con todas mis fuerzas y con todos mis medios.

Pero se ve que no estoy hecho para relacionarme satisfactoriamente con el dinero; cuando he conseguido ahorrar alguno siempre se me ha ido por alguna causa externa y sobrevenida. Nada racional.


Heme aquí, otra vez humillado por el Dios Dinero (¡Qué fracaso el mío!).



12.12.18

El coloso de Marusi



He vuelto a leer ese libro que tanto me gustó allá por el año 1983. Ahora lo he exprimido, anotado y revivido las gratas sensaciones que me causó entonces.

No es de los más famosos de su autor, Henry Miller, más conocido por obras que en su momento (años ’30) resultaron escandalosas (Trópico de Cáncer…) Y en gran parte conserva detalles jocosos que caracterizan su obra. Pero este libro es distinto, luminoso, aunque mantiene el vitalismo que caracteriza a su autor. No habla del París de Entreguerras, sino del viaje que hizo a Grecia en 1940, poco después de desencadenarse la II Guerra Mundial, invitado por su amigo, el también escritor Lawrence Durrell.

Parece que su estancia allí le marcó. Relata sus experiencias; describe a las gentes y lugares que conoció y que le conmovieron hasta llegar a sentimientos místicos.

De ninguna manera me gustaría destripar el libro, porque además no es un libro “destripable”; no es una novela, hay que leerlo para sentirlo y disfrutarlo. De modo que las citas que reproduzco a continuación son eso, solo citas que más me han llamado la atención; pura subjetividad. Están entresacadas de aquí y allá, siguiendo el viaje de Miller, y las he agrupado por temas. Entre paréntesis hago constar la página del libro en que se encuentran, teniendo en cuenta que se trata de la edición de Seix Barral  de 1982.

Una de las cosas que hace, sorprendido y admirado, es resaltar a la gente griega y su cultura, y compararlas con otros pueblos que el autor conocía.


Los  griegos

-El griego antiguo  era un asesino: vivía en un mundo de evidencias brutales que atormentaban su espíritu. Estaba en guerra con todos, incluso consigo mismo. De esta feroz anarquía salieron las especulaciones metafísicas, bálsamo del alma, que aun hoy día dominan el pensamiento humano. (p. 27)
-“El griego es vivo […] el inglés es linfático […] la jaula de la ardilla didáctica” (125)
 -“La joven griega corriente que se ve en la calle es superior en todos los aspectos a su colega americana”. (125)
-[Admiré a] Las mujeres griegas que conocí, por lo que había de regio en ellas. (59)
-Hembra de carga. (127)      
-El tamaño de un país no se mide por los kilómetros que tenga…” (59)
-se traga a EE.UU. y Europa  juntos  (59)
-Cuando el griego se va de un lugar, deja un vacío. El americano deja atrás de él un montón de chatarra…” (59)
--“… los peloponesios eran una raza de constructores cuya evolución espiritual […]. Ni un solo poeta ha salido de esta raza de constructores de piedra”. Ha producido algunos maravillosos <>, legisladores y jefes militares”.
 (71)
-Después de los hindúes y los bereberes [los griegos] son los hombres más apuestos, más nobles y dignos de todos los que he visto. (131)
-La gente se abre como flores. (59)
-La nota dominante es la alegría. (141)
-Griego no miedo. (144)
-¿Y que tiene Grecia para gustarle tanto? Luz y pobreza. (153)
-La luz es sagrada en Grecia. (153)
-En Grecia se tiene siempre una sensación de eternidad. (221)
-El griego es un enamorado de la luz.  (234)
-Grecia se me presenta como el centro del universo. (236)
-Grecia me había hecho un ser libre y entero. (236)
-En Grecia se tiene la convicción de que el genio, no la mediocridad, es la norma. (99)
-Quiero a estos hombres. (236)
-Ellosme han purificado. (237)
-El griego una lengua para poetas. (vs. Inglés) (80)
-Los griegos cultos no leen a sus escritores. (80)
-Espiritualmente [Grecia] sigue siendo la madre de las naciones.  (237)
-Grecia es el hogar  de los dioses. (265)


Lo francés

-Levanta vallas. (40)
-ami no contiene el sabor de friend. (40)
-El propietario de mi hotel  a diferencia de todos los hoteleros franceses que he encontrado, solía decirme de vez en cuando: “¿Necesita dinero?”. (44)
-En francés ni sabe dar ni solicitar favores…” (44)
-En Francia este nexo entre lo divino y lo humano se ha roto. (265)
-No me gustan sus jardines de vallas…” (157)
-La repudio a ud., a sus vallas…” (164)


Lo inglés

- Los ingleses que viven en Grecia -una triste banda- […] son gente espesa …” (45)
-Faltos de imaginación y sin flexibilidad. (45)
-El [idioma] inglés es demasiado insulso, demasiado prosaico (de tenderos).  (80)
-Yannopoulos  vs. Walt Whitman (80)


Algunos alemanes

-Un pequeño grupo de alemanes, comedores de sauerkrauts (113)


También habla mucho de los lugares que visitó y de su impacto casi siempre positivo, a veces extático:

-Acrópolis ( 53)
-Arakona  (216)
-Atenas (54)
-Canarsie  (205)
-Cnossos (177)
-Dafni (54)
-Delfos (216)
-Eleusis (54-55)
-Epidauro (91-92)
-Esparta (249)
-Herakleion (133)
-Llanura de Tebas (212)
-Montmartre (37)
-Nauplia (89)
-Parnaso (219)
-Trono de Minos (177)
-Tumba de Agamenón (111)

Y de personajes que conoció allí o a los que alude porque conectan con alguna sensación del momento (gente del pueblo llano, poetas, escritores, músicos, artistas…):

Blaise Cendrars (35), Katsimbalis (36, 37 y 40), Sherwood Anderson (42), Karamonaios (50),  George Seferiades (56), Anteo (57), Bouboulina (79), Juana de Arco (79), Ambrose Bierce (124), Bombois, Pyronnet, Kane, Sullivan, Virin (p.132), Lautramont, Monk Lewis, Heinrich Georg, Aragon (133), Joe, Fats y Ella y Louis (p.157), Akhenaton, Moctezuma, Homero, Praxíteles (177), Antinoo (el último de los dioses)  (220), Maeterlink (267).


Y por supuesto de lo espiritual, que es lo que más diferencia a esta obra de la gran mayoría de los libros del autor: desde referencias al Tao Te King, reflexiones sobre la vida y la muerte o sensaciones que allí experimentó:

[Se refiere a Epidauro]: “Aquí el curado él mismo (encuentra) la curación, paso primero y esencial en el desarrollo de un arte que no es médico, sino religioso […] Los grandes médicos han dicho siempre que la naturaleza era la gran curadora[…] La naturaleza puede  únicamente curar cuando el hombre ha sabido reconocer el lugar que ocupa en el mundo…” (92)
-“En nuestro mundo el ciego guía al ciego; y el enfermo pide al enfermo que lo cure…” (92)
 -“No tenemos curadores; tenemos solamente carniceros…” (92)
 -[…] “las enfermedades nuevas que hemos ido creando” (92)
 - La luz de Grecia abrió mis ojos. (271 )
 -“ me niego categóricamente a convertirme en algo que sea inferior a esa condición de ciudadano del mundo que, de pie ante la tumba de Agamenón, me otorgué.”  […] (   )

-“¡Paz a todos los hombres, digo, y vida mejor!”. (271)


Tal vez el título aluda a la ciudad de Amaroussion y lo colosal que  puede llegar a ser el ser humano tras una revelación como la que el autor experimentase en Grecia.
  
P.D.: Hilarante y magnífico el episodio del peculiar Katsimbalis y “Los gallos del Ática” (273)




11.11.18

Excursión a Montilla con el Ateneo


Patio de acceso al Convento de Santa Clara

Esta excursión comprendía una visita al convento de Santa Clara y luego, y más extensamente, a un lagar de la sierra montillana (Los Raigones).

Ha sido la primera vez que he podido penetrar en este convento, pues hasta ahora solo había podido acceder a su patio, con una portada de acceso a la iglesia de estilo tardo-gótico (el convento se edificó bien entrado el siglo XVI).

Esta vez, por fin, pude acceder a su interior, eso sí, pagando el correspondiente “donativo”. Y merece la pena por los tesoros que alberga. Naturalmente, al tratarse de un convento de clausura (clarisas), solo se pueden visitar ciertas zonas abiertas al público. La visita guiada y exhaustiva, ha corrido a cargo de una joven monja keniata. Ha durado más de 1 hora. Y hemos podido contemplar muchas de las maravillas que alberga; como por ejemplo esculturas de Pedro de Mena y los magníficos artesonados mudéjares.

En su claustro alto hemos disfrutado de la interpretación en un órgano del siglo XVIII a cargo de la otra joven monja, esta vez española, que nos ha acompañado actuando de “escoba”, porque iba en nuestra retaguardia cerrando todos los altares que la primera nos abría y explicaba; lo cual es de comprender dados los muchos tesoros artísticos que alberga este convento. Entre ellos una numerosa colección de imágenes del Niño Jesús, debido a que cada monja que ingresaba en el convento debía donar una y ponerle nombre: “Josefito”, “de la espina” u otros…

Terminada la visita al interior  nos dirigimos a la tienda conventual donde las monjas venden los estupendos dulces que elaboran.

Palacio de los duques de Medinaceli

Y  de vuelta al autobús (del  Córdoba  Club de fútbol  por cierto) pudimos contemplar la ajada fachada del palacio de los duques de Medinaceli  (en venta), afeada por unos veladores del bar cercano que además tapaban el acceso a varios bancos públicos existentes en la plaza donde se encuentra. Y eso me molestó enormemente: no solo por ser un atentado a la estética, sino porque de este modo no se puede atraer al turismo. En Italia, y concretamente en la Toscana, donde he estado hace un mes, esto es impensable, incluso en el pueblo más pequeño. De paso vimos una fuente dedicada al Inca Garcilaso

Fuente del Inca Garcilaso

Ya de vuelta al autobús, nos dirigimos al lagar que era nuestro destino final. En su exterior una cualificada guía nos ilustró ampliamente acerca del cultivo de la vid allí, (denominación de origen Montilla-Moriles), del por qué de sus cepas bajas (90% de la variedad “Pedro Ximénez”), de los tiempos y modos de recolección de la uva vinatera y otros aspectos (cultivo en pendiente, tipo de tierra…). Y de allí al olivar colindante, donde predominaba la variedad “hojiblanca”, con árboles de un solo pie cuyo arranque presentaba una maya. Le pregunté  a nuestra guía sobre la utilidad de dicha malla y me dijo que era para proteger al árbol de la plaga de conejos que asola estas tierras desde hace años. También le inquirí sobre el sistema de recolecta de la aceituna con una maquina vibradora, pues pensaba que podía afectar al árbol. Me contestó que sí y de que en la corteza del tronco se podían advertir las marcas que deja la máquina. Pero también me advirtió de que el sistema tradicional de dañaba al árbol, produciendo una especie de visibles quistes allí donde había sido herido por el golpeo de la vara.

Entre viñedos y olivares

La explicación continuó ya dentro del lagar-almazara, en el que siguen un sistema de transformación  moderno pero totalmente ecológico. Tanto uvas como aceitunas se molturan el mismo día en que son recolectadas, sin utilizar otros procesos químicos o físicos. Y es que se trata de una empresa familiar que mima su producción de vinos y aceites, ambos exquisitos como pudimos degustar in situ (¡De modo que un “10”!). La directora de la explotación nos condujo a la sala de tinajas donde reposa el vino de este año; nos explicó  como era su evolución natural y que el vino de Montilla-Moriles es un organismo vivo, a diferencia de los tintos; y que hay que dejarlo reposar sin ruidos o interferencias. Y nos invitó a degustar una copa de ese vino “en rama” o “de tinaja” que sacó de una de ellas delante de nosotros y resultó exquisito, como la aceitunas partidas con que acompañamos el trasegar.

Los Raigones

Después pasamos a un salón amplio y luminoso donde nos sirvieron la comida, acompañada de vinos finos de su elaboración, también estupendos. Y además 2 tipos de aceite virgen extra (solo producen este tipo de aceite, que es el más natural porque es puro “zumo de aceituna”). Los entremeses exquisitos: jamón de bellota, caña de lomo, quesos y morcilla y chorizo encargados expresamente por Antonio Varo a un afamado charcutero montillano cuyo gracioso mote no recuerdo. Luego un estupendo salmorejo con jamón y detrás una magnífica paella que no pude terminar porque me encontraba atiborrado y como “como un pajarito” (cosa sabida). Detrás el postre acompañado de una copa de Pedro Ximénez: bombones, pasteles y los típicos alfajores montillanos de Manolito Aguilar.

Lástima que no se podía comprar vino de tinaja de esta cosecha, porque se ha retrasado debido al suave verano del que hemos gozado. ¡Otra vez será!

En cualquier caso una jornada redonda, disfrutando de la vista, el olfato y el gusto. Y de la compañía de personas gratas y algún reencuentro.


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31.10.18

El barón rampante




Hace seis años (en la noche del sábado 1-9-2012) terminé de leer esta novela que fue una grata sorpresa, a pesar de que del mismo autor ya había leído Las ciudades invisibles y Los amores difíciles, también novelas excelentes.

Como siempre (con algo más de tiempo y método esta vez) he subrayado frases o pasajes que me han gustado o llamado especialmente la atención. Esta serie de breves escritos trata de ser una recopilación de ellos.

El protagonista es un niño de la pequeña aristocracia que se va a vivir a los árboles “en un gesto de rebelión contra la tiranía familiar” (los entrecomillados son citas literales del libro en la edición que he manejado, editorial SIRUELA 2006). El joven se quedará a vivir allí para siempre. Pero no como eremita, sin participar en la vida del lugar, “aunque entre él y sus semejantes mantenga siempre esa mínima pero infranqueable distancia”.

Un libro que su autor sitúa cercano a la Alicia de Carroll, a Peter Pan o al Barón de Munchhausen, aunque declara que su verdadero tema narrativo es que: “Una persona se fija voluntariamente una difícil regla y la sigue hasta sus últimas consecuencias, ya que sin ella no sería él mismo ni para sí ni para los otros”. Y no dejo de ver esta afirmación relacionada con cierta finalidad moralizante de la obra: “…la desobediencia cobra sentido sólo cuando se convierte en una disciplina moral más rigurosa y ardua que aquella contra la que se rebela”.

Como las aventuras del protagonista transcurren sobre los árboles (un nivel que puede resultar simbólico)  se nombra a muchos de ellos, cosa que –además- puede deberse a las profesiones de los padres del autor: naturalista y agrónomo respectivamente. Encinas, robles, olivos, algarrobos, nogales… aparecen en el libro, aunque sustituidos al final por las nuevas modas traídas de los continentes descubiertos: eucaliptos, ficus, palmeras… Si bien el arbóreo catálogo posiblemente no iguala al de El Señor de los Anillos.


Este protagonismo (y amor) por los árboles, queda también reflejado en el proyecto de una “Constitución”  para Génova, bajo el influjo de la Revolución Francesa:

"Comenzó en esa época a escribir un Proyecto de Constitución de un Estado ideal fundado en los árboles, donde describía la imaginaria República Arbórea, habitada por hombres justos."

El cual tituló así: "Proyecto de Constitución para Ciudad Republicana con Declaración de los Derechos de los Hombres, de las Mujeres, de los Niños, de los Animales Domésticos y Salvajes, incluidos Pájaros, Peces e Insectos, y de las Plantas tanto de Alto Tallo como Hortalizas y Hierbas!"

Y ahora, paso citar otros pasajes o frases que me han gustado. El primero de ellos es cuando el narrador habla del ánimo malvado (y creativo) de su hermana:

"Su ánimo malvado se manifestaba sobre todo en la cocina. Era una excelente cocinera, pues no carecía de diligencia ni de fantasía, dotes principales en toda cocinera, pero donde ella ponía las manos nunca se sabía qué sorpresas podían llegar a la mesa: una vez había preparado unas tostadas de paté, finísimas a decir verdad, con hígado de ratón, y sólo nos lo dijo cuando ya las habíamos comido y apreciado; por no hablar de las patas de saltamontes, las de atrás, duras y dentadas, puestas en mosaico sobre una tarta; y las colitas de cerdo asadas como si fueran rosquillas; y aquella vez que mandó cocer un puerco espín entero, con todas las púas, quién sabe por qué […] Estos platos de Battista eran obras de delicadísima filigrana animal o vegetal: cabezas de coliflor con orejas de liebre puestas sobre un cuello de piel de liebre; o una cabeza de cerdo de cuya boca salía, como si sacara la lengua, una langosta roja, y la langosta sostenía en las pinzas la lengua del cochino como si se la hubiera arrancado. Y además los caracoles: había conseguido decapitar no sé cuantos caracoles, y las cabezas, aquellas cabezas de caballitos blandos, blandos, las había clavado, creo que con un palillo, cada una en un profiterol, y parecían, al llegar a la mesa, una bandada de pequeñísimos cisnes." (Páginas  23 y 24 de la edición que sigo)


El gato salvaje

El niño protagonista, al principio de su huida a los árboles, tiene que enfrentarse a un fiero gato salvaje:

"Estaba sano y salvo, empapado de sangre, con el animal salvaje tieso en el espadín […] Aullaba de dolor y de victoria y no entendía nada y seguía agarrado a la rama, a la espada, al cadáver del gato, en el momento desesperado de quien ha vencido por primera vez y ahora sabía qué  desgarramiento es vencer […]

Corrí junto a la Generala, a la terraza. –Señora madre- grité-, ¡está herido!
-Was? ¿Herido cómo?- y ya apuntaba el catalejo.
-¡Herido como un herido! –dije yo, y la Generala pareció encontrar pertinente mi definición."
(p. 67)


Desde arriba todos parecéis pequeños

Nuestro protagonista se encuentra encima de un árbol leyendo el Gil Blas cuando llegan dos hombres persiguiendo a un bandido que quiere ocultarles. Los esbirros lo interrogan sobre si lo ha visto:

"-Buenos días, Señoría –dijeron-, ¿no habréis visto por casualidad correr al bandido Gian del Brughi?
-No sé quién sería –respondió Cosimo-, pero si buscáis a un hombrecito que corría, ha ido por allá, hacia el torrente…
-¿Un hombrecito? Es un hombre como un castillo, que da miedo…
-Bueno, desde aquí arriba todos parecéis pequeños…" (p. 108)


La deriva de las asociaciones

 Ante los incendios provocados que asolan el territorio donde vive nuestro protagonista y sus conciudadanos, entre todos deciden crear una asociación para combatir esos desastres. En principio, resulta  eficaz...

"En seguida, como sucede en toda asociación, nació un espíritu de cuerpo, una rivalidad entre los pelotones, y se sentían dispuestos a hacer grandes cosas […]
[Cosimo] Aprendió  esto: que las asociaciones hacen al hombre más fuerte y ponen de relieve las mejores dotes de las personas aisladas, y dan una alegría que raramente se alcanza actuando por cuenta propia, la de ver cuánta gente honrada y valiente y capaz hay, para la que vale la pena querer cosas buenas (mientras que viviendo por tu cuenta ocurre muy a menudo lo contrario, que se ve la otra cara de la gente, esa por la que es preciso tener siempre la mano en la guarda de la espada).

Así, pues, el de los incendios fue un buen verano; había un problema común que a todos nos interesaba resolver, y todos lo anteponían a sus otros intereses personales, compensándoles por todo la satisfacción de hallarse en concordia y amistad con otras muchas personas excelentes.

Más adelante, Cosimo tendrá que comprender que cuando el problema común ya no existe las asociaciones no son tan buenas como antes, y que vale más ser un hombre solo y no un jefe."(p.126)


 ¿Viola casquivana? (elegancia de la expresión 1)

Nuestro personaje, ya adulto, sigue enamorado de una chica (Viola o "la Sinforosa") que conoció cuando ambos eran casi niños. El narrador de la novela, hermano de Cosimo, le dice que la ha visto en París:

"-¡Ah! ¿La has visto? ¿y cómo estaba? Dime: ¡cómo estaba?.
-Muy bella y brillante –respondí lentamente-, pero dicen que este perfume es aspirado por muchas narices…" (Página 191)


Los celos

Cosimo, nuestro protagonista, y su amada, discuten sobre los celos:

"-¿Qué quieres decir? ¿Qué estoy celoso?

-Haces bien en estar celoso. Pero tú pretendes someter los celos a la razón.

-Claro: así los hago más eficaces.

-Tú razonas demasiado. ¿Por qué ha de razonarse el amor?

-Para amarte más. Todo, si se hace razonándolo, aumenta en poder.

-Vives en los árboles y tienes la mentalidad de un notario con gota…." (página 191)


Simpatía por los zapadores

Durante las guerra napoleónicas, nuestro protagonista y sus conciudadanos deben soportar la invasión de las tropas contendientes. Esta es la opinión de Cosimo sobre el Cuerpo de Zapadores:

"[…] los zapadores eran distintos de todos los demás militares. Quizá eso dependía del hecho de que no dejaban tras de sí ese rastro de desastres y despilfarros de las otras tropas, sino la satisfacción de cosas que quedaban y la ambición de hacerlas lo mejor posible […]

 De día, Cosimo ayudaba a los trazadores a delinear el contorno de la carretera. Nadie era más capaz que él para hacerlo; conocía todos los pasos por los que podía discurrir el camino con menor desnivel y menor perdida de plantas. […]

Al menos, de toda aquella presencia de soldados robagallinas derivaba una ventaja: una carretera hecha a sus expensas."(p.23)


Impuestos y "revolución"

Como ya señalamos en la nota anterior, la región donde vive nuestro protagonista, Cosimo, se ve envuelta en las guerras napoleónicas...

"En las cuadras, los napoleónicos requisaban cerdos, vacas, incluso cabras. En cuanto a tasas y diezmos, era peor que antes. Y además se impuso el servicio de leva."( P. 231)


Conversación con un oficial ruso

También durante las guerras napoleónicas, Cosimo se encuentra con un oficial ruso con el que conversa. Este es el final:

"El oficial, de melancólico, había pasado a estar nervioso.
Alors –dijo- je dois m’en aller –saludó militarmente-. Adieu, monsieur… Que lest votre nom?
-Le Baron Cosme de Rondeau –le gritó Cosimo, cuando él ya había partido-. Proshaite, gospodin… Et le vôtre?
-Je suis le Prince Andrei… -y el galope del caballo arrastró consigo el apellido (p.238)


Final genial

El narrador, hermano del protagonista (Cosimo), pone así punto final a la narración:

"Ombrosa ya no existe. Al mirar el cielo despejado, me pregunto si ha existido alguna vez. Aquella abundancia de ramas y hojas, bifurcaciones, lóbulos, pelusas, menuda y sin fin […] era un bordado hecho sobre la nada que se parece a este hilo de tinta que he dejado correr por páginas y páginas, […] y luego se atasca, y luego vuelve a enroscarse, y corre y corre y se devana y envuelve un último racimo insensato de palabras ideas sueños y se acaba." (Página 243)






20.10.18

EXPOSICIÓN DE ANTONIO POVEDANO EN SALA VIMCORSA


Entrada a la exposición

Visito la exposición de Antonio Povedano en la Sala VIMCORSA, por su centenario.
La temática predominantes son los mundos del toreos, el flamenco y la vidrieras. Y me encuentro con imágenes impactantes. Bocetos, apuntes y obras de calado. A pesar de que algunos temas no me interesan. Pero sus técnicas, su tratamiento, me llaman la atención. Cuadros que te pueden llevar desde el cubismo más simple al expresionismo casi abstracto.

Tengo que volver, entre otra razones por la cámara neo-bisoña que llevaba. Y por la iluminación de las salas..

Y me queda por ver la obra expuesta en la Fundación Rafael Botí.

Picaor

Vi, o me pareció ver, influencias desde Arcimboldo, pasando por Velázquez, hasta el Cubismo órfico o el Expresionismo cuasi abstracto… De Francis Bacon o concomitancias con el coetáneo escultor Aurelio Teno. Y algo de Saura.

Retrato imaginario

Mejor no perderse esta magnífica retrospectiva.


ESTORRENTADO


Un amigo “tico” (costarricense) me da a conocer esTa palabra. No le entiendo y me lo explica verbalmente.

Voy a buscar la palabra en internet con resultados diversos. En un sitio web me sale que el verbo “estorrentarse” quiere decir “salir corriendo”; en otro que procede de “destorrentarse”, es decir, descaminarse, desorientarse. En otros “derrochador”.

Sigo mis pesquisas en el DRAE y no aparece la acepción “estorrentarse” ni “destorrentarse”. Términos que sí aparecen en el vocabulario hondureño o mejicano. También con varios significados.

Pero el sentido en el que me lo dice mi amigo es de “perdido”, “ausente” o “difícil de encontrar”.

Lo más parecido que he oído en el castellano peninsular es “trasconejarse” (otra palabra sin papeles), que me enseñaron unos amigos de Benamejí allá por los ’80, con el mismo significado que el de mi amigo tico: estar ausente, perdido, inencontrable.

Y es que el lenguaje es una cosa viva, por más que políticos e instituciones se empeñen en legislarlo.