8.10.11

Reciclando (mi maletín)


El otro día se rompió la correa de mi cartera escolar, que no es sino un maletín negro de tejido plástico para ordenador portátil; aunque yo la utilizo para otros menesteres por su menor peso y porque me resulta más funcional a la hora de buscar libros o carpetas.



Una de las anillas que unen correa y maletín se había descuajaringado debido al uso. Como no se trataba de una fractura, pensé que tendría solución. Naturalmente era consciente de que dedicando tiempo a esa solución me iba a “costar más el collar que el perro”. Quiero decir, que el tiempo que dedicaría a la reparación tendría mucho más valor que comprar el mismo objeto nuevo. Pero, aparte de se muy cabezota (que lo soy), creo que estas actividades manuales aguzan el ingenio y contribuyen al reciclado en un planeta que cada día lo necesita más.


Después de un largo rato utilizando alicates, tenazas, destornilladores y pinzas, comprobé con decepción que resultaba imposible. En verdad no me preocupaba que el resultado fuese poco glamuroso, porque las herramientas empleadas habían levantado la pintura negra de las hebillas. Pero tampoco era un aspecto que me preocupase.


Rendido ante el posible arreglo, decidí aprovechar los apliques metálicos, hombrera y correa. Pero, al intentarlo, compruebo que todo está cosido y que, para aprovechar algo, tengo que hacer trozos la correa, que es lo que más pesa. Y me enfada tener que desechar tantos materiales que, con tanto dolor (o “costos” según los economistas), hemos arrancado al planeta y que acabarán en cualquier contenedor llegando a contaminar otro lugar de donde no fueron extraídos (doble agresión…)


Hay que cambiar la mentalidad (sobre todo en tiempos de crisis como los que vivimos), hay que abandonar el “usar y tirar”: el Sistema necesita una profunda transformación. El Planeta y nuestros descendientes nos lo agradecerán.

4 comentarios:

Lisístrata dijo...

Llevas razón, el futuro está en la filosofía del reciclaje. Los objetos no deben ser de usar y tirar o tener una obsolencia ewducida, sino reparables... nos quedamos sin nave espacial habiable de seguir así. De todas formas has manifestado con tu post, ser un auténtico manitas, no todo el mundo sirve para esos menesteres, claro :)

Rafael Jiménez dijo...

Gracias Lisis, lo intento, pero además de cabezota soy más bien un manazas: cada vez que tengo que hacer un agujero en los azulejos de la cocina o del baño me echo a temblar...

Anónimo dijo...

Mas que un manitas, me considero una persona que tratar de reparar las cosas por lo mismo que tú, Rafael, no tirar cosas que pueden volver a ser utilizadas. Pero todo está montado sobre el consumo (¿por qué hacen tornillos especiales, por ejemplo, en un tostador, que te resulta más caro comprar un destornillador para intentar arreglarlo que comprar uno nuevo? ¿Por qué resulta más caro cambiar una pieza a una lavadora que comprar una nueva? Es una batalla perdida, pero queda la satisfación personal. Ánimo y apuntate a un curso de "chapucillas para todo". Dame un destornillador y moveré el mundo (Arquimequedo). Saludos L. Carlos B.

Rafael Jiménez dijo...

L. Carlos: perdona por mi tardanza en contestar, pero he andado de cabeza estás últimas semanas, sin apenas tiempo para atender cosas que me gustan, como los amigos o vuestros comentarios. Tienes toda la razón del mundo. Ayer mismo tuve que cambiar el interruptor de mi lámpara de la mesilla de noche y el nuevo tenía 8-tornillos-8! Increíble en una cosa tan pequeña, pero cierto; total, más de media hora de manazas actuando. Dame el enlace del cursillo que me apunto ahora mismo...
Genial lo de Arquimequedo!
Saludos.