
Sin embargo, por esas mismas fechas llegaban noticias más alarmantes: la prensa diaria tradicional, la de papel, comenzaba a mostrar síntomas alarmantes de derrumbe. No se trataba ya de bajada del número de lectores o la de anunciantes. Y así nos enteramos de que cerraba un periódico estadounidense de casi 150 años. O de como el gobierno francés tomaría medidas para fomentar la lectura de periódicos entre los jóvenes.
Al parecer, la anunciada muerte de la prensa en papel se debe a la “digital”. Se trata de dos formatos distintos. A mi parecer la digital puede tener la ventaja sobre la de papel en su inmediatez y en su carácter (de momento) gratuito. Pero de ninguna manera me parecen iguales.
Para mí un periódico siempre ha sido algo más que noticias. Por sus artículos de opinión; por su formato; por su manejabilidad; por su olor; porque me “abriga” durante los paseos; porque puedo anotar y recortar…
Se me podrá decir que casi todo esto lo puedo hacer con la prensa digital; pero no es lo mismo. Sin volver a hablar de olores o tactos, de ninguna manera es igual de cómoda la lectura de lo escrito en una pantalla de ordenador que en soporte papel. El papel no solo es mejor físicamente (para la vista y el resto del cuerpo) sino también para el contenido: se presta más a la relectura, a la reflexión, al pensamiento…Lo digital está determinado por el propio soporte: tiene la ventaja de ser más rápido; más multimedia; más interactivo y por lo tanto más dado a la velocidad (lo cuantitativo que nos domina) que a la cualidad y al sosiego (asimilar, analizar, someter a crítica…)
En mi contra también se podrá alegar las ventajas “audiovisuales” de los periódicos digitales. Mas no hay que perder de vista que la Prehistoria fue la época del imperio de lo “audiovisual”.