
Estaban allí madres y padres de unas jóvenes fallecidas hace pocos años en un brutal accidente que se produjo en nuestra ciudad cerca de la Cruz de Juárez. Me conmovió el dolor de aquellas personas que vieron truncadas las vidas de sus hijas; porque creo que no existe mayor sufrimiento para cualquier persona que vivir la muerte de un hijo. Vaya para ellas mi solidaridad y afecto, pero también mi respeto y admiración porque están dedicando sus fuerzas a luchar contra este tipo atrocidades a las que estamos expuestos cualquiera de nosotros o de nuestros seres queridos.
Si queremos pasar a la acción contra esta plaga podemos hacerlo de muchas formas: respetando los límites de velocidad, no conduciendo bajo el efecto de cualquier tipo de drogas (sean legales e ilegales), utilizando otros medios de transporte (a pie, bicicleta, autobús, taxi...) Con un poco de sentido común, en definitiva. Para prevenir estos accidentes, o ayudar a sus víctimas, también cabe la posibilidad de afiliarse a la Asociación Ayuda y Orientación a los Afectados por Accidentes de Tráfico. Hagamos algo; porque, de verdad, el problema es importante.